4 de diciembre de 2017

ANÁSTROFE.


Anástrofe (del griego, ἀναστροφή, “invertir”).
Inicialmente, para su concreción final, partiremos de la siguiente definición:
« la anástrofe (o protisterón o histerología -transposición de una palabra- o 'histeron-proteron' -de varias palabras- en griego; o en latín 'inversio', 'reversio' (en Quintiliano) o 'perversio' (que significa trueque) se da al introducir en el discurso, entre elementos 'en contacto', un orden lógico o temporal artificial, anteponiendo la expresión final (de mayor impacto afectivo) a la inicial, como en el caso de la anteposición del adnominal al nombre:
que del arte ↷ ostentando los primores (Sor Juana Inés de la Cruz)
o de los complementos al verbo:
Métricas armonías ↷
los Querúbicos coros alternaban (Sigüenza y Góngora)
El metro es, con frecuencia, causa de esta figura, dice Lausberg.
La anástrofe es una metátesis de palabras o frases contiguas, pues la permutación se da en contacto, por lo que en los ejemplos anteriores se combina con el hipérbaton estricto, que es a distancia y que se produce al intercalar entre otros un elemento gramatical que no pertenece a ese lugar (paréntesis)».

[Beristáin, Helena. Diccionario de Retórica y Poética. México: Porrúa, 1995, pág. 250 ].
Es, pues, una figura gramatical, licencia gramatical, por inversión o permutación de constituyentes.

Para algunos autores (A. Azaustre, Juan Casas, H. Beristáin, F. Lázaro Carreter, F. Sáinz de Robres, etc.) la anástrofe no se distingue del hipérbaton (vid.), de manera que para ellos, en realidad, no sería erróneo considerar la anástrofe como una mera variedad del hipérbaton, de hecho, así es definida también por el DRAE :

Anástrofe.
1. f. Gram. Hipérbaton consistente en la inversión del orden natural de palabras inmediatamente sucesivas, como en lo que oído habéis.»
Más aún, Dámaso Alonso considera que todos los casos de inversión o separación son exclusivamente ejemplos de hipérbatos.

Y siendo más restrictivos aún para este término, compartiendo el ejemplo latino, algunos críticos considerarán la anástrofe sólo como una variedad del hipérbaton muy concreta, definiéndola como un:

«hipérbaton que consiste en posponer la preposición al sustantivo cuyo caso rige: "aequam memento rebus in arduis servare mentem"».
[Lázaro Carreter, Fernando. Diccionario de Términos Filológicos. Madrid: Gredos, 1998].
Esto es lo que ya señaló Gonzalo Correas a principios del s. XVII, quien añadió:
«en castellano no tenemos ejemplos de preposiciones pospuestas, y ansí habernos de tomarla en general, diciendo la Anástrofe es trueco de dos palabras entre sí, cuando la que ha de estar antes se pone después de la otra».
[Correas, Gonzalo. Arte de la lengua española castellana. Madrid: Selecciones gráficas, 1954, pp. 394-395].

24 de noviembre de 2017

¿QUÉ ES UN ANTROPÓNIMO Y TIPOLOGÍA?


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
1. Definición de nombre propio.
2. Clasificación tradicional de los nombres propios.
3. Rasgos generales del nombre propio.
4. Ámbito de estudio de nuestra entrada: los antropónimos. 5. Caracterización externa (ortográfica) del nombre propio antropónimo.
6. Caracterización morfosintáctica del nombre propio antropónimo.
6.1. Género de los antropónimos.
6.2. Número de los antropónimos.
6.3. Ausencia de determinantes en los nombres propios antropónimos.
7.Definición semántica del nombre propio.
8. Clasificación de los nombres propios antroponímicos.
Nombres de pila.
Apellidos.
9. Los nombres de pila más frecuentes en España.



1. DEFINICIÓN DE NOMBRE PROPIO.

La definición de nombre propio, dada las características que posee, comunes con otros tipos de nombres, es harto compleja.

Según la RAE,

12.1.2a. (...) «frente al nombre común, el nombre propio identifica un ser entre los demás sin informar de sus rasgos o sus propiedades constitutivas. Estos sustantivos no expresan qué son las personas o las cosas (como hacen los nombres comunes: mujer, montaña, país), sino cómo se llaman individualmente esas entidades (Paula, Everest, Colombia). Gozan, pues, por sí mismos de capacidad referidora. Los nombres propios no participan en relaciones léxicas (sinonimia, antonimia, etc.) y, aunque establecen correspondencia con los nombres similares de otras lenguas, no tienen propiamente traducción».
[RAE et ASALE. Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa, 2010, pp. 209-210].

Por tanto, podemos decir que el nombre propio es un sustantivo que se usa para designar a personas, lugares o cosas, sin rasgos semánticos inherentes y que designa un único ser.​



2. CLASIFICACIÓN TRADICIONAL DE LOS NOMBRES PROPIOS.

Nuevamente partimos de la explicación dada por la RAE:

« § 12.5.1a Los nombres propios de persona se llaman antropónimos (Clara, Luis). Los nombres de animales (llamados zoónimos) pueden ser también propios (Babieca, Micifuz, Pegaso). Son asimismo nombres propios los que designan las divinidades y figuras religiosas (Alá, Apolo, Buda, Cristo, Dios), así como los seres mitológicos, legendarios o fantásticos (Hércules, Papá Noel, Pulgarcito). Entre los antropónimos se suelen distinguir los nombres de pila, los apellidos y los sobrenombres. Constituyen un tipo especial de nombres de pila los hipocorísticos. Se trata de formas abreviadas que se usan en la lengua familiar como designaciones afectivas: Lola, Lupe, Nacho, Paco, Pepe, Pili, Tere. Muchos apellidos son en español nombres patronímicos, es decir, derivados morfológicos de los nombres de pila: Fernández, de Fernando; Martínez, de Martín; Pérez, de Pero. Entre los sobrenombres están los seudónimos, nombres que emplean los autores o artistas para ocultar el propio: Azorín, el Brocense, Cantinflas; los apodos o motes, que son designaciones irónicas, descalificadoras o cariñosas: la Beba, el Bizco, la Chata, el Negro —o, en plural, más propio de España, la Ojos, la Pecas, el Piernas—; y los alias, que se emplean como nombre artístico o profesional (la Chunga, el Cordobés), pero también como apodo, con intención no necesariamente descalifciadora, entre individuos que viven al margen de la ley.

§ 12.5.1b Los nombres propios de lugar se denominan topónimos. Designan continentes (América), países (Costa Rica), estados (Jalisco), provincias (Entre Ríos), departamentos (Florida), ciudades (Santiago), pueblos (Casupá), calles (Corrientes), barrios (Chacarita), montañas o picos (Aconcagua), volcanes (Chimborazo), cabos (San Lucas), islas (Menorca), istmos (Panamá), etc. Se emplean muy a menudo en construcciones apositivas, con la preposición "de" (la ciudad de Buenos Aires, la isla de Jamaica) o sin ella (la calle Zamora). Forman un grupo particular de topónimos los hidrónimos, es decir, los nombres propios que designan ríos (Lempa), canales (Yucatán), arroyos (Miguelete), mares (Negro), océanos (Atlántico), etc. También se construyen frecuentemente en aposición: el río Duero, el mar Mediterráneo, el océano Atlántico, si bien pueden dejar implícito el nombre común: el Duero.

§ 12.5.1c Se ajustan en mayor o menor medida a las características de los nombres propios los que denotan festividades o conmemoraciones (la Ascensión, el Ramadán); astros (Ganímedes, Marte, Orión); representaciones alegóricas (la Muerte); títulos de obras (Simón Bocanegra); fundaciones (Lolita Rubial); órdenes religiosas (Santa Clara); empresas (El Mercurio de Antofagasta); clubes (Club Deportivo Istmeño); corporaciones (Real Academia Española), y otras muchas asociaciones, agrupaciones o instituciones de diversa naturaleza».


[RAE et ASALE. Nueva Gramática de la Lengua Española. Madrid: Espasa, 2010, pp. 218-219].

Siguiendo la anterior exposición, la clasificación tradicional de los nombres propios parte de la distinción entre los que designan a seres vivos y los que se refieren a objetos inanimados y diversos fenómenos.

Nosotros establecemos el siguiente esquema:

Que queda explicado a continuación:

LITERATURA. TEMA 17. EL TEATRO EN EL BARROCO. TIRSO DE MOLINA Y CALDERÓN DE LA BARCA. ÍNDICE.

11 de noviembre de 2017

COMENTARIO Y ANÁLISIS del poema "Mientras por competir con tu cabello", de LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE.


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
El texto.

Carácter del texto.

→tipo de texto: literario o no; en prosa o en verso;

→ género: épico, lírico, narrativo (épico en prosa), dramático, didáctico...;

→ subgénero (himno, canción, égloga, elegía, oda, romance, letrilla...);

→ tipo de poema: estrófico o no estrófico;

→ breve definición del tipo;

→ reseña histórica y características del tipo.

Datación del texto.

→ fecha de composición,

→ momento de la obra en la producción del autor, etc.,

→ concretado por características lingüísticas.

Autoría.

→ breve biografía;

→ período y/o movimiento literario al que pertenece;

→ características generales de la escuela, movimiento, generación;

→ singularidades del autor;

→ encuadre del texto dentro de la producción del autor;

→ características propias del momento de la obra;

→ características propias de la obra en la que se encuadra el texto;

→ fuentes e influencias;

→ todo ello derivadas del estilo y la forma.

Resumen del texto.

Tema principal.

→ tema o idea central;

→ características del tema (innovador o tradicional, moral-social...);

→ tópicos literarios.

Fuentes literarias.

→ antecedentes y fuentes literarias;

→ frecuencia del tema en el autor y en la corriente literaria a la que pertenece.

Estructura.

→ estructura externa;

→ estructura interna.

Forma.

→ Nivel pragmático textual.

- elementos de la comunicación del texto;

- funciones del lenguaje;

- adecuación, coherencia, cohesión.

→ Nivel fonológico.

- esquema rítmico (cantidad métrica, intensidad, timbre, tono,pausas, entonación...;

- figuras literarias del nivel fónico.

→ Nivel morfosintáctico.

- morfología nominal/adjetival/verbal, etc;

- tipos de oraciones;

- orden de los elementos oracionales;

- figuras literarias del nivel morfosintáctico.

→ Nivel léxico-semántico

- tipología de palabras (compuestas, derivadas, parasintéticas...);

- riqueza léxica;

- variedades diastráticas, diafásicas...;

- sinónimos contextuales, homonimia, polisemia, antonimia...;

- causas del cambio semántico;

- figuras literarias.

Difusión posterior.

Valoración personal.

Biblio/web-grafía empleada.

6 de noviembre de 2017

MÁS DE 300 RECURSOS RETÓRICOS: FIGURAS LITERARIAS Y TROPOS. ÍNDICE GENERAL.


Según la retórica clásica, para lograr el ornatus de la elocutio se pueden emplear ciertos recursos lingüísticos denominados figuras y tropos.
Esos recursos lingüísticos se producen bien por adiectio (adición de elementos), bien por detractio (supresión de elementos), bien por transmutatio (modificación del orden de los elementos) o por inmutatio (sustitución de un elemento por otro).
Las figuras son resultado de alguna de los tres primeros recursos, teniendo lugar in verbis coniunctis (en palabras unidas), mientras que los tropos, al crearse por el cuarto recurso, sustitución, se producen in verbis singulis (en palabras separadas).
En las figuras podemos distinguir las de dicción y las de pensamiento. Las primeras son modificaciones correspondientes a los niveles fonofonológico, morfológico y sintáctico de la microestructura textual, mientras que las segundas afectan al nivel semántico de la microestructura y alcanzan el nivel semántico-intensional textual e incluso el nivel semántico-extensional del referente.
El Groupe μ en su tratado Retórica General distingue dentro de las figuras de dicción los metaplasmos (figuras de dicción de índole fonofonológica y morfológica ) y las metataxis (figuras de dicción de carácter sintáctico). Las figuras de pensamiento son denominadas metalogismos).
[Albaladejo, Tomás. Retórica. Madrid: Síntesis, 1991, pp. 136-137].p>

INDICE TEMÁTICO.

I. FIGURAS PRAGMÁTICAS.

1. Referenciales.
      1.1. Evidencia o demostración o hipotiposis..
      1.2. Definición.
      1.3. Descripción o écfrasis. [vid. nuestra entrada: "27 y alguna más... formas de describir"]
           1.3.1. Modalidades descriptivas de la Retórica clásica.
                 1.3.1.1. Prósoma o descripción de personas.
                 1.3.1.2. Prágmata o descripción de circunstancias, hechos o acciones.
                 1.3.1.3. Tópoi o descripción de lugares.
                 1.3.1.4. Crónoi o descripción de períodos de tiempo.
                 1.3.1.5. Descripción de modos o costumbres.
                 1.3.1.6. Descripción de animales.
                 1.3.1.7. Descripción de plantas.
                 1.3.1.8. Descripción de festivales.
                 1.3.1.9. Descripción de obras de arte.
           1.3.2. Modalidades descriptivas actuales.
                 1.3.2.1. Referidas a realidades físicas.
                      1.3.2.1.1. Sobre el hombre.
                           1.3.2.1.1.1. Etopeya.
                           1.3.2.1.1.2. Prosopografía.
                           1.3.2.1.1.3. Eficción.
                           1.3.2.1.1.4. Retrato.
                           1.3.2.1.1.5. Autorretrato.
                           1.3.2.1.1.6. Genealogía.
                           1.3.2.1.1.7. Semblanza.
                           1.3.2.1.1.8. Caricatura.
                           1.3.2.1.1.9. Esperpento.
                           1.3.2.1.1.10. Animalización.
                           1.3.2.1.1.11. Vegetalización.
                           1.3.2.1.1.12. Mineralización.
                           1.3.2.1.1.13. Muñequización.
                           1.3.2.1.1.14. Cosificación o reificación.

15 de octubre de 2017

RESUMEN de "LA GAVIOTA" de FERNÁN CABALLERO (Cecilia Böhl de Faber).


[RESUMEN 1:Arquero, Fernando. “La Gaviota”, in Armiño, Mauro (dir.). Parnaso. Diccionario Sopena de Literatura. Tomo I. Autores españoles e hispanoamericanos. Barcelona: Sopena, 1972, pág. 275.
N.B.: entre corchetes introduzco algunos comentarios propios para un mejor seguimiento de la trama de la novela].

«La primera, y la mejor de cuantas novelas escribió Fernán Caballero es “La gaviota”, publicada en 1849, donde la novelista intenta desarrollar el concepto agustiniano-paulino de la perversión natural del hombre, cuyos malos instintos debe superar la educación, El asunto, de gran sencillez, está expuesto en un diálogo vivo y gracioso que refleja exactamente las costumbres andaluzas. Fritz Stein, cirujano alemán que asistió a la guerra del Norte, es recogido gravemente enfermo en Villamar, por los guardianes de un convento abandonado [siendo curado por fray Gabriel y la anciana Tía María]. Cerca de él, vive en una choza el pescador Pedro Santaló con su hija Marisalada, arisca y huraña, a quien llama ‘la gaviota’ por la facilidad con que imita el canto de los pájaros con su hermosa voz. Stein cura[rá] la enfermedad [de ésta, a petición de la Tía María, que es quien estaba atendiéndola. Viendo el arte y facilidad que ésta tenía para la música, le dará clases, por lo que, tras tres años de magisterio, la relación del maestro con la alumna se convertirá en atracción], se enamora de ella y se casan.

14 de octubre de 2017

CONTEXTO HISTÓRICO DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL (SIGLO XVI).


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
1. Reinado de los Reyes Católicos.
1.1. El mercantilismo.
1.2. El restablecimiento de la autoridad real en las coronas de Castilla y Aragón.
1.3. Los hitos de la política de los Reyes Católicos.
2. Reinado de Carlos I.
2.1. Una mala entrada en los reinos peninsulares.
2.2. La herencia territorial de Carlos I.
2.3. Las guerras en el exterior.
a) Guerras contra Francia.
b) Guerras religiosas en Alemania: la cuestión luterana.
c) Guerras contra el turco.
2.4. Las guerras en el interior de España.
a) La guerra de los comuneros.
b) La guerra de las germanías.
2.5. Los hitos de la política de Carlos I.
a) Una nueva mirada hacia España.
b) Una nueva visión europeísta.
2.6. ¿Cómo goberno Carlos I su imperio?
2.7. Diversas etapas en el reinado del emperador Carlos I.
3. Reinado de Felipe II.
3.1. Las diversas guerras durante el reinado de Felipe II.
3.2. Estructura social y económica en el reinado de Felipe II.
3.3. Cambios fundamentales en el reinado de Felipe II respecto al de Carlos I.
3.4. Etapas en el reinado de Felipe II.

1. REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS.

La Historia Moderna comienza en la segunda mitad del siglo XV. En el caso de la Península Ibérica, los hechos más destacados que marcan esa transición son el reinado de los Reyes Católicos, el Descubrimiento de América (1492) y la llegada de los portugueses a la India (1498).
A finales del siglo XV, las largas décadas de revueltas y guerra civil dieron paso a un deseo generalizado de paz. Las controversias políticas bajo el rey Enrique IV de Castilla, el Impotente, giraron en torno a la legitimidad de su hija y heredera Juana. Los oponentes deJ uana, apoyaban los derechos de Isabel, la hermana del rey, que en 1469 había contraído matrimonio con Fernando, heredero al trono de Aragón.
La consiguiente guerra civil puso fin a la disputa y el trono fue afianzado en Isabel en 1479. Desde entonces las décadas anteriores de conflictos dinásticos llegaron a su fin. El impulso de la reconquista castellana y el vigor expansionista mediterráneo de Cataluña se unieron para formar una política nacional común. De esta manera el reinado de Fernando e Isabel marcará el principio de la historia moderna de España.

24 de septiembre de 2017

ORTOGRAFÍA DE LOS NOMBRES PROPIOS.


Se escriben con mayúscula:

a) Nombres de persona, animal o cosa singularizada: Sócrates, Alfonso, Beatriz, Blanca, Dulcinea, Bucéfalo, Rocinante, Platero, Colada, Olifante.
Cuando el nombre de persona se use como común, pasando a designar un género o una clase de personas, se escribe con minúscula: ser un hércules, una venus.

b) Apellidos: Rodríguez, Fernández, Sanjuán.
En el caso de que un apellido comience por preposición, por artículo o por ambos, estos se escribirán con mayúscula solo cuando encabecen la denominación: señor De la Ossa, pero Juan Carlos de la Ossa.
Se escribe también con mayúscula los nombres de las dinastías derivados de un apellido: los Borbones, los Austrias, los Trastamara.

c) Los sobrenombres, pseudónimos y apodos con que se designa a determinadas personas: el Santo, el Sabio, el Inca Garcilaso, Clarín, Azorín.
Cuando por antonomasia se emplean apelativos usados en lugar del nombre propio: el Mantuano (por Virgilio).

19 de septiembre de 2017

INTRODUCCIÓN GENERAL A LAS CARACTERÍSTICAS DE LA LÍRICA TRADICIONAL DE LA EDAD MEDIA EN ESPAÑA.


En todos los pueblos ha existido una literatura tradicional oral de tipo lírico, integrada por composiciones anónimas que han ido conformando un patrimonio común recreado durante siglos por sus sucesivas generaciones, con temas muy variados de fiestas, trabajos, cambios estacionales, canciones de cuna, de boda, plantos, de vela, de ronda, etc. Esa anonimia y oralidad propició, además, que fueran re-credas por cada uno de sus cantores, añadiendo y quitando palabras, versos, de modo tal que el texto nunca permanece inalterable (hasta ser fijado por escrito, cosa que ha sucedido muy recientemente, pues al tener un origen popular y un destino "vulgar y vasallo" fueron "despreciados" por los letrados o poetas cultos).

Ahora bien, esta lírica tradicional, siguiendo a Ramón Menéndez Pidal, debe ser claramente diferenciada de la lírica popular y la lírica juglaresca.

La lírica tradicional está anclada en una tradición que la gente hace suya y se mantiene durante generaciones, variando permanentemente. Es lírica popular, en tanto en cuando es creada y re-creada por el pueblo; pero no necesariamente es popular en el sentido de muy conocida (así, decimos que hay obras líricas cultas muy populares ("conocidas"), como pueden ser los poemas de Bécquer, Espronceda, etc..., y, a la inversa, que hay obras líricas tradicionales muy poco populares ("conocidas"). De este modo podemos afirmar que en las canciones que denominamos de lírica tradicional, el estribillo es de carácter tradicional, mientras que las estrofas que lo glosan son populares, improvisadas y efímeras.
[Menéndez Pidal, Ramón. «La primitiva poesía lírica española», in Estudios literarios. Madrid: Espasa Calpe, 1973, pp. 159-212].

Respecto a la distinción con la lírica juglaresca, en la entrada que hablamos de ella, señalamos que ésta ha sido compuesta por un autor culto (clérigo, en el sentido de "letrado", o trovador), que entrega sus obras a los mismos para que las canten de pueblo en pueblo, de castillo en castillo, como herederos que eran de los mimos y jaculatores de la Roma clásica y pagana, mitad poetas mitad “saltimbanquis”, que mezclaban en sus actuaciones la declamación y el malabarismo, la música y la sátira, la lírica trovadoresca y las gestas épicas. [cfr. nuestra entrada sobre los juglares: https://lenguayliteraturap.blogspot.com.es/2015/06/pervivencia-de-los-generos-menores-los.html .
[Menéndez Pidal, ramón. Poesía juglaresca y orígenes de las literaturas románicas (1957),
Riquer, Martín de. «El trovador y su mundo», in Historia y Vida (Barcelona), n.º 103, octubre de 1976, pp. 21-31].

17 de septiembre de 2017

CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS Y TIPOLOGÍA TEMÁTICA DE LA LÍRICA TRADICIONAL CASTELLANA MEDIEVAL.


DOCUMENTOS QUE PRUEBAN LA EXISTENCIA DE LA LÍRICA TRADICIONAL CASTELLANA MEDIEVAL.

Al hablar de los mozárabes (cristianos en territorio árabe) hemos mencionado que éstos cantaban en su lengua ya en los siglos X y XI cancioncillas populares, que fueron recogidas por poetas árabes y hebreos, con grafía árabe.

Estas cancioncillas, halladas en 1948, y que denominamos jarchas, confirmaron la teoría tradicionalista expuesta por Menéndez Pidal en 1919 sobre la existencia de una lírica primitiva en Castilla, muy anterior a los textos que fueron recogidos por los poetas cultos y letrados del siglo XV y ss., y muy anterior, por supuesto, a la épica castellana.
[Menéndez Pidal, R. Discurso acerca de la primitiva poesía lírica española. Madrid: Ateneo Científico, Literario y Artístico, 1919, reimpreso in Estudios Literarios. Madrid: Espasa-Calpe, 1946, pp. 197-269.
_______ . «Sobre primitiva lírica española», in De primitiva lírica española y antigua épica. Madrid: Espasa-Calpe, Colección Austral, 1968, pp. 107-128.
_______ . «Poesía popular y poesía tradicional en la poesía española», in Estudios sobre el Romancero. Madrid: Espasa-Calpe, 1973, pp. 325-356.
Además, véasen nuestras entradas de este blog referidas a las jarchas, que constan en el índice del tema 7 de literatura].

Eran estos textos, que recogió Menéndez Pidal, en palabras de Rafael Lapesa:

«poemas anónimos sumamente breves destinados a servir de cabeza o estribillo a canciones que los glosaban, repitiéndolos enteros o en parte al final de cada estrofa; cancioncillas que hablaban de un vivir primario, sencillo y fundamental, auroral y eterno: naturaIeza, amor, pastoreo, labranza y montería, encuentros de viajeros y serranas, fiestas y romerías. Tales estribillos y sus glosas formaban parte de la poesía que el Marqués de Santillana estimaba de "ínfimo grado", hecha "syn ningund orden, regla nin cuento", a diferencia de la cortesana, sometida a preceptiva rigurosa; eran, según él, cantares que, junto con los romances, alegraban a las gentes "de baxa e servil condición". Sin embargo, el gran señor no era ajeno al atractivo de aquella lirica desdeñada: en ella se había inspirado para labrar sus refinadas serranillas; y él mismo (si es cierta la atribución no controvertida hasta mediar nuestro siglo) o un trovador más joven, Suero de Ribera (según tesis respetable), acudieron a estribillos de tradición popular para cifrar en ellos los sentimientos de tres gentiles damas que dialogan cantando de amores, y la decepción del autor que las ha escuchado escondiéndose tras los arbustos del vergel:
I. "Aguardan a mi:
nunca tales guardas vi.

II. La niña que amores ha,
sola ¿cómo dormirá?

III. Dexalde al villano, y pene;
véngueme Dios delle.

IV. Sospirando yva la niña
y non por mi,
que yo bien ge lo entendi.

Al llamado "villancico" del Marqués o de Suero de Ribera siguieron algunas composiciones que en la segunda mitad del siglo XV fueron recogidas por cancioneros áulicos y que también están inspiradas en la lírica tradicional anónima. Pero el acceso de esta a los ambientes señoriales no se consumó hasta la época de los Reyes Católicos: el Cancionero musical de Palacio reunido entonces prueba que damas y galanes se deleitaban aplicando exquisitos artificios polifónicos a una producción lirica que parecía haber nacido espontáneamente de entre los trigos, como Lope de Vega habia de decir de los romances un siglo mis tarde. Las auras del Renacimiento les hacían sentirla como obra de la Naturaleza todoparidora, y se les ofrecía tan perfecta en su simplicidad como las flores silvestres. Tras el Cancionero musical de Palacio registraron abundantes muestras de lírica tradicional otros cancioneros cortesanos y pliegos sueltos de difusion popular, acompañándolas muchas veces por glosas debidas a poetas de diverso nivel. El aprovechamiento de este caudal poético se acrecienta a lo largo de todo el siglo XVI y continua en el XVII: líricos, novelistas y dramaturgos -algunos tan eximios como Gil Vicente, Cervantes, Góngora, Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo y Calderón- intercalan, retocan, refunden e imitan cantares de la herencia tradicional. Igual entusiasmo habían de sentir por ella los poetas de nuestro siglo».
[Lapesa, Rafael. "El mundo de la antigua lírica popular hispánica", in Saber Leer, 19 (1988)]