Las jarchas constituyen el testimonio más antiguo de la lírica europea en lengua romance. Pero, ¿quién las descubrió realmente y de dónde surgieron? Desde las primeras intuiciones de Menéndez Pelayo hasta los hallazgos definitivos de Samuel Miklos Stern y Emilio García Gómez, recorremos la historia de estas cancioncillas mozárabes. Un viaje clave para entender la multiculturalidad de Al-Andalus y el nacimiento del núcleo lírico tradicional.
Nota inicial.
Primero.- Antes de comenzar este artículo queremos declarar que a lo largo de este estudio emplearemos siempre la forma "jarcha", frente a otras propuestas (“jarŷa”, “harja”, “kharja”...), y para cuyo estudio y discusión nos encaminamos a lo referido por Galmés en su día [Galmés de Fuentes, Álvaro.- Las jarchas mozárabes. Barcelona, Crítica, 1.994, pp. 11-12]
Segundo.- Es importante señalar que los manuscritos de las moaxajas que llevan jarchas han sobrevivido mediante una sucesión de copias manuales, y que esas copias se han llevado a cabo en un lugar muy alejado del que es su origen (de Al-Andalus a Egipto), por lo que el amanuense si no entendía claramente lo que copiaba o incluso se despistaba pudo cometer errores de textualidad: "naturalmente todos estos manuscritos tan tardíos fueron escritos en regiones en las que se ignoraba la lengua romance, por lo que no tiene por qué sorprendernos la deturpación de unas jarchas, que el escriba no comprendía, con lo que acabaron, en muchas ocasiones, reducidas a un galimatías", dice A. Galmés de Fuentes) [Las jarchas mozárabes. Barcelona, Crítica, 1.994, pág. 23.]
Tercero.- El autor de la moaxaja que incorpora una jarcha, plausiblemente la ha podido también manipular, como vemos en los matices que la misma jarcha presenta en diversos autores [Galmés de Fuentes, ÁLvaro.- Las jarchas mozárabes. Barcelona, Crítica, 1.994, pág. 25.]
Cuarto.- Este artículo lo vamos a dividir en tres secciones por problemas de espacio.
El descubrimiento de las jarchas romances y los primeros versos en romance.
Las primeras intuiciones: Menéndez Pelayo y Yehuda Ha-Levi.
Como recordó S. M. Stern, pues es de recibo hacerlo, M. Menéndez Pelayo (1.856-1.912) en 1.894, en un artículo luego reimpreso en su "De las influencias semíticas en la literatura española" [Estudios y discursos de crítica histórica y literaria. Tomo I. Estudios Generales. Edad media. Influencias semíticas. Cervantismo. pág. 209 ], había dejado constancia de que fue el primero en observar e intuir que "los primeros versos castellanos" de los que tenemos constancia proceden del "príncipe de los poetas hebráico-españoles", como él lo designó, el judío tudelano (¿o toledano?) Yehuda Ha-Leví (1.075-1.141), conocido en la literatura judía por sus "piyutim" y obra filosófica "Kuzari":
