25 de enero de 2016

QUÉ ES UN TEXTO NARRATIVO.


NARRAR es una actitud discursiva que consiste en representar un acontecimiento (o serie de acontecimientos) real o ficticio por medio del discurso.

Todos los tratadistas han observado que este es el modo de organizar el discurso más básico, por lo que la NARRACIÓN se considera el género primario, consustancial al hombre, que fluye de manera espontánea y natural en él.

Desde la noche de los tiempos, el hombre ha transmitido sus conocimientos, deseos, etc., narrando, relatando, contando. Como decía Barthes, el relato ha estado presente en todas las épocas, lugares y sociedades, ya fuera bajo la forma de mito, fábula, cuento, drama, cómics, cine, etc.:

Innumerables son los relatos existentes. Hay, en primer lugar, una variedad prodigiosa de géneros, ellos mismos distribuidos entre sustancias diferentes como si toda materia le fuera buena al hombre para confiarle sus relatos: el relato puede ser soportado por el lenguaje articulado, oral o escrito, por la imagen, fija o móvil, por el gesto y por la combinación ordenada de todas estas sustancias; está presente en el mito, la leyenda, la fábula, el cuento, la novela, la epopeya, la historia, la tragedia, el drama, la comedia, la pantomima, el cuadro pintado (piénsese en la Santa Úrsula de Carpaccio), el vitral, el cine, las tiras cómicas, las noticias policiales, la conversación. Además, en estas formas casi infinitas, el relato está presente en todos los tiempos, en todos los lugares, en todas las sociedades; el relato comienza con la historia misma de la humanidad; no hay ni ha habido jamás en parte alguna un pueblo sin relatos; todas las clases, todos los grupos humanos, tienen sus relatos y muy a menudo estos relatos son saboreados en común por hombres de cultura diversa e incluso opuesta."
[Barthes, Roland.- "Introducción al análisis estructural de los relatos", in Niccolini, Silvia (comp.).- El análisis estructural. Buenos Aires, CEAL, 1.977, pág. 65.]

Aunque han sido varios los modelos teóricos que se han enfrentado al texto narrativo, desde que los formalistas rusos empezaran a estudiar y analizar esta materia, a través de los cuentos, generando diversas perspectivas, modelos o escuelas: el modelo actancial (A, J. Greimas (1917-1992) [Semántica estructural. Madrid, Gredos, 1971]), el modelo gramatical (Tzvetan Todorov (1939--) [Gramática del Decamerón. Madrid, Ed. JB, 1973], Teun A. Van Dijk (1943--) [Texto y contexto. Madrid, Cátedra, 1980]), el modelo lógico (Claude Brémond (1929--)[Logique du récit -La lógica del relato-. Paris, Seuil, 1973], el modelo morfológico (Vladímir Propp (1895-1970) [Morfología del cuento. Madrid, Fundamentos, 1971]), etc., nosotros, para analizar esta entrada, vamos a fijarnos en lo formulado por Gerard Genette (1930--).
[Cfr., de todos ellos, en Barthes, R. et al.- Análisis estructural del relato. Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1970].

Efectivamente, desde Genette se viene estableciendo que la comunicación narrativa (es decir, el texto narrativo) está conformada por tres elementos o planos constitutivos de la misma:

la historia ("significado o contenido narrativo"),
la narración ("acto narrativo productor y, por extensión, al conjunto de la situación real o ficticia en que se produce"),
③ y el discurso o relato ("significante, enunciado o texto narrativo mismo").
[Genette, Gérard.- Figuras III. Barcelona, Lumen, 1989, pág. 83.]

Son estos conceptos los que vamos a estudiar inicialmente, como punto de partida.

❶ La HISTORIA, o DIÉGESIS (διήγησις ), o FÁBULA o TRAMA.

es el contenido de la narración, la invención o ficción que finge la imitación de la realidad (mundo ficcional); es la secuencia de acontecimientos ordenados (linealmente o no); es el material base sobre el que se construye la INTRIGA; es la sucesión de acontecimientos que el “relato” narra; es "el significado o contenido del relato, del mundo narrado; en otras palabras, es lo que se cuenta": el "QUÉ".

Consecuentemente, los EJES SOBRE LOS QUE SE CONFORMA LA DIÉGESIS son cuatro:

a) personajes que actúan,
b) sucesos,
c) tiempo,
d) espacio.

Con ellos podremos contestar a las siguientes preguntas:
a) ¿QUIÉNES actuaron? y ¿QUÉ COSA ocurrió?
b) ¿CÓMO ocurrió?
c) ¿CUÁNDO ocurrió?
d) ¿DÓNDE ocurrió?

O dicho en palabras de L. Tesnière:

1. Proceso o verbo: ¿QUÉ sucede?
2. Actores o actantes, que son "las personas [o animales] o cosas que participan a cualquier nivel en el proceso":
a) Primer actante: ¿QUIÉN "realiza la acción"? (AGENTE)
b) Segundo actante: ¿QUIÉN o QUÉ COSA "soporta la acción"? (OBJETO)
c) Tercer actante: ¿en "beneficio o detrimento" de QUIÉN se realiza la acción? (ATRIBUCIÓN)
3. Circunstancias o circunstantes: ¿EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS ha ocurrido? [Tesnière, Lucien.- Elementos de sintaxis estructural. Vol. I. Madrid, Gredos, 1994, pp. 175-183.]
❷ La NARRACIÓN.

Consiste en el acto de narrar o contar una historia situándola en el espacio y en el tiempo (es la “elocutio” de la Antigua Retórica). Dicho en palabras de Pimentel:

"la construcción verbal, por la mediación de un NARRADOR, de un mundo de ACCIÓN (y, necesariamente, de pasión) e INTERACCIÓN HUMANAS que evoluciona en el TIEMPO, y cuyo referente puede ser real o ficcional".
[Pimentel, Luz Aurora.- "Teoría narrativa", in Cohen, Esther (ed.).- Aproximaciones. Lecturas del texto. México, Univ. Autónoma de México, 1995, pág. 257].

Señalan, además, F, Cabo et M. C. Rábade, como características del texto narrativo, que:

"narrar consiste, pues, en relacionar unos acontecimientos con otros [..., pero, además] debe ser considerada también la selección de los acontecimientos que se incluyen en una narración dada [...]. Entendida así, una narración constituye un entramado de presencias y ausencias, de inclusiones y exclusiones, en sí mismas significativas. La eficacia narrativa depende en buena pare de la economía en la selección de los acontecimientos incluidos [...]. Toda narración añade, por otra parte, ciertos elementos a la mera relación de acontecimientos que constituyen su soporte básico. Pueden ser comentarios y valoraciones que incorporan a la narración las opiniones, prejuicios o saberes del que cuenta, pero el fundamental radica en la significación creada por lo que tiene la narración de estructura interpretativa o hermenéutica y por el ejercicio de selección que conlleva. Un acontecimiento cualquiera, por el simple hecho de su inclusión en la trama narrativa, se vuelve relevante y digno de atención.
En consecuencia, la narración supone una forma de modelización cultural: una manera de crear un modelo de la realidad efectivo en un determinado ámbito sociohistórico.

[Cabo Asenguimolaza, Fernando et Rábade Villar, María do Cebreiro.- Manual de Teoría de la Literatura. Madrid, Castalia, 2006, pp. 174-175]

❸ El RELATO o DISCURSO NARRATIVO o ARGUMENTO.

Es el enunciado narrativo (oral o escrito) que relata un acontecimiento o serie de acontecimientos; es "la manera de hacer llegar esa historia al destinatario"; es "el enunciado, discurso o texto narrativo" en el que se expresa la historia; es la forma, la organización que se le da. Por tanto, todo relato estará formado por la historia contada y por la enunciación o discurso de la misma, como señaló S. Chatman. "La trama es lo que ha ocurrido, (...mientras que) el argumento es el modo en que el lector se ha enterado de lo sucedido", dice Tomachevski (in Teoría de la literatura). Para éste, el argumento se identifica con la construcción artística. Así, una misma trama puede dar lugar a muchos discursos narrativos (o relatos o argumentos).

La conversión de la historia (o diégesis, o fábula o trama) en relato (o discurso narrativo o argumento) implica la actuación del narrador, seleccionando y transformando el material que la historia ofrece:

El principio de selección conlleva el de jerarquía, de tal modo que la historia (o diégesis, o fábula o trama) transmite al relato (o discurso narrativo o argumento) sólo los hechos relevantes (y algunos de éstos funcionan como centros de convergencia o reguladores del resto).
La transformación en el paso de la historia (o diégesis, o fábula o trama) al relato (o discurso narrativo o argumento) se produce de manera cuantitativa y cualitativa. Las más importantes son las que afectan al orden de los acontecimientos, mediante distorsiones y expansiones (según la terminología de Barthes), las dislocaciones temporales y la morosidad.

LOS COMPONENTES DE TODA NARRACIÓN PUEDEN ESTUDIARSE, SEGÚN ESTABLECIÓ VAN DIJK, según un esquema jerárquico, de modo tal que podemos hablar de superestructuras, macroestructuras y microestructuras textuales, que representó en forma de diagrama arbóreo.

La lectura del anterior esquema queda explicada así:

Los sucesos narrados tienen que partir de un principio, el de ser interesantes, esto es, deben desviarse en cierta medida de lo esperable o lo considerado común. Ello conlleva necesariamente la complicación (de los sucesos) y la resolución (de las acciones, que puede ser de éxito o de fracaso).
La complicación responde, pues, a la pregunta ¿QUÉ PASÓ? y la resolución a ¿CÓMO TERMINÓ?
El episodio simple está formado por un suceso que se da en un marco.
El suceso, que supone algún tipo de complicación, es el núcleo narrativo mínimo, es lo que ocurrió (el ¿QUÉ PASÓ?) y de qué manera fue resuelto (el ¿CÓMO TERMINÓ?), que siempre debe darse dentro de un marco. Esto es, cada suceso ocurre en unas circunstancias concretas (y que es a lo que llamamos marco).
El marco da cuenta de las determinadas circunstancias espacio-temporales (¿CUÁNDO? ¿DÓNDE?), con descripciones de circunstancias y procesos, de lo que ocurre, del suceso.
Dentro de un mismo marco pueden darse diversos sucesos, y los sucesos puede desarrollarse em diferentes situaciones.
El suceso junto al marco conforman el episodio.
Tanto el episodio como el suceso son recursivos.
Por eso, una sucesión de episodios constituyen la trama narrativa.
A veces los narradores aportan su opinión, su valoración, que es lo que denominamos evaluación.
El conjunto de la trama y la evaluación es la historia.
Muchos textos conllevan conclusiones prácticas, la moraleja (por ejemplo, una fábula, un cuento, las novelas de tesis...), pero no es obligatoria. Además, tanto la moraleja como la evaluación pueden ser explícitas o implícitas.
El conjunto de la historia y la moraleja es la narración.
A las unidades que desarrollan la trama las denominamos Superestructura o estructura formal (esqueleto, armazón de la historia). A la narración, con sus unidades de historia y trama las denominamos Macroestructura o estructura semántica.

Si atendemos a la ESTRUCTURA INTERNA DE TODA SECUENCIA NARRATIVA, J. M. Adam, partiendo de Bremond, y siguiendo a T. van Dijk (Estructuras y funciones del discurso. México: Siglo XXI, 1988) nos indicará, que 6 son los constituyentes básicos que deben reunirse para que podamos tener un relato:

① Debe darse una sucesión de acontecimientos: "donde no hay sucesión, no hay relato". Es decir, para que haya relato es necesaria una sucesión mínima de acontecimientos que transcurran y avancen en el tiempo, pero siempre con una finalidad.

② Tiene que mantenerse una unidad temática alrededor de un actor-sujeto, ya sea animado o inanimado, individual o colectivo, agente o paciente: "donde [...] no hay implicación de interés humano, [...] no puede haber relato".

③ Deben transformarse los predicados (esto/e era así, y ahora es asá). Es decir, debe establecerse un estado inicial (alegría, por ejemplo) y otro final (más alegría, o tristeza) producto de la transformación a lo largo del tiempo y de los acontecimientos

④ Debe existir un proceso integrador en esa transformación, una unidad de acción: "donde no hay integración en la unidad de una misma acción, no hay [...] relato".

⑤ Los hechos debe darse en sucesión en el marco de una secuencia temporal o como organización regida por la causalidad narrativa de una puesta en intriga. Es decir, las relaciones causales entre los acontecimientos son las que crean intriga. Por eso, unos simples datos ordenados cronológicamente no constituyen un relato; es necesaria la operación de puesta en intriga, el establecimiento  de una relación  que justifique y dé sentido a la narración de una sucesión de actos para afirmar la existencia de un relato. De ahí que establezca que toda secuencia narrativa consta de cinco momentos (m), que esquematiza así:


⑥ Debe contener una evaluación final o moraleja. El hecho de que todos los acontecimientos del relato se dirijan hacia un fin implica una intención que el narrador podrá hacer explícita o dejar implícita.
[Adam, J.M. .- Les textes: types et prototypes. Paris. Nathan, 1992, pp. 46-58.]


Por ello, el anterior esquema quedaría conformado del siguiente modo:

Cada una de estas fases es, en términos de Adam, un programa narrativo (Pn), que concretan las distintas categorías:

El resumen o prefacio (Pn 0) proporciona un sumario de la historia sugiriendo al principio los hechos más interesantes.
En la situación inicial u orientación (Pn 1) se caracteriza a los personajes y las circunstancias en que se desarrolla el relato. Esto se produce antes del proceso.
La complicación (Pn 2) es la fase decisiva del relato, porque provoca un cambio en el estado anterior y desencadena el relato. Es el inicio del proceso.
A la complicación le sucede una evaluación (Pn 3) de lo ocurrido por parte de los que se han visto afectados por el cambio. Es el desarrollo del proceso.
A continuación se produce la resolución (Pn 4) nacida como consecuencia de la reacción ante la complicación. Es el fin del proceso.
En la situación final (Pn 5) se llega a un estado nuevo, distinto del inicial. Se ha producido después del proceso.
La coda o moraleja da sentido global a la secuencia narrativa.
Por tanto, podemos afirmar que uno de los elementos fundamentales del texto narrativo es la sucesión de acontecimientos. Para C. Brémond:
"Todo relato consiste en un discurso que integra una sucesión de acontecimientos de interés humano en la unidad de una misma acción. Donde no hay sucesión, no hay relato sino, por ejemplo, descripción (si los objetos del discurso están asociados por contigüidad espacial), deducción (si se implican uno a otro), efusión lírica (si se evocan por metáfora o metonimia), etc. Donde no hay integración en la unidad de una misma acción, tampoco hay relato, sino únicamente cronología, enunciación de una sucesión de hechos inconexos. Por último, donde no hay implicación de interés humano (donde los acontecimientos presentados no son producidos por agentes ni sufridos por pacientes antropomórficos), no puede haber relato, porque solo en relación con un proyecto humano los acontecimientos adquieren sentido y se organizan en una serie temporal estructurada".
[Bremond, C..- "La lógica de los posibles narrativos", in Barthes, R. et al.- Análisis estructural del relato. Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1970, pág. 90]

Además, este texto narrativo puede constar de una o varias secuencias en las que uno o varios personajes sufren un proceso de cambio en sus cualidades o situaciones respecto del punto de partida de la acción del relato, que esquematiza así el mismo Brémond (encaminándose principalmente al "cuento"):

El proceso de mejoramiento suele seguir este patrón: se parte de de una deficiencia o un obstáculo inicial que ha de superarse, le sigue la realización de la tarea tendente a remover dicho obstáculo y se finaliza con la retribución (en forma de recompensa o venganza).

El proceso de degradación también suele tener su propio patrón, que por lo general suele servir para que cuando un proceso de mejoramiento llega a su fin y no se desea que termine el relato, tenga una nueva posibilidad de desarrollo. Para lograrlo se introducen nuevos obstáculos (enfermedades, agresiones, etc.) y aparecen la falta —tarea con resultados opuestos a los deseados dentro de un proceso de mejoramiento–, la obligación de pagar o retribuir los servicios de un aliado, el sacrificio –cuando el aliado asume una tarea en beneficio de otro, se hace acreedor de una recompensa; si ésta no se produce, de ahí surge un nuevo conflicto— y, finalmente, el castigo (en caso de que no se cumpla con lo debido).
[García Domínguez, Antonio.- El texto narrativo. Madrid, Síntesis, 1996, pág. 49].

Mas no sólo hay que hablar de la forma, hay que contar con el agente discursivo que organice y dé sentido a la historia, ya que no nos importa tanto la relación de acontecimientos como el modo en que se cuentan o el cómo se dan a conocer.

Es decir, nos importa el propio proceso comunicativo, que exige la figura de un NARRADOR que relata la HISTORIA (convertida en RELATO), a un NARRATARIO, desde un PUNTO DE VISTA, y que orienta sobre la comprensión y da jerarquía a todos sus elementos, mediante el principio de SELECCIÓN.

Así, las características que encuadran a un texto narrativo, podemos decir que son:



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