11 de noviembre de 2017

COMENTARIO Y ANÁLISIS del poema "Mientras por competir con tu cabello", de LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE.


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
El texto.

Carácter del texto.

→tipo de texto: literario o no; en prosa o en verso;

→ género: épico, lírico, narrativo (épico en prosa), dramático, didáctico...;

→ subgénero (himno, canción, égloga, elegía, oda, romance, letrilla...);

→ tipo de poema: estrófico o no estrófico;

→ breve definición del tipo;

→ reseña histórica y características del tipo.

Datación del texto.

→ fecha de composición,

→ momento de la obra en la producción del autor, etc.,

→ concretado por características lingüísticas.

Autoría.

→ breve biografía;

→ período y/o movimiento literario al que pertenece;

→ características generales de la escuela, movimiento, generación;

→ singularidades del autor;

→ encuadre del texto dentro de la producción del autor;

→ características propias del momento de la obra;

→ características propias de la obra en la que se encuadra el texto;

→ fuentes e influencias;

→ todo ello derivadas del estilo y la forma.

Resumen del texto.

Tema principal.

→ tema o idea central;

→ características del tema (innovador o tradicional, moral-social...);

→ tópicos literarios.

Fuentes literarias.

→ antecedentes y fuentes literarias;

→ frecuencia del tema en el autor y en la corriente literaria a la que pertenece.

Estructura.

→ estructura externa;

→ estructura interna.

Forma.

→ Nivel pragmático textual.

- elementos de la comunicación del texto;

- funciones del lenguaje;

- adecuación, coherencia, cohesión.

→ Nivel fonológico.

- esquema rítmico (cantidad métrica, intensidad, timbre, tono,pausas, entonación...;

- figuras literarias del nivel fónico.

→ Nivel morfosintáctico.

- morfología nominal/adjetival/verbal, etc;

- tipos de oraciones;

- orden de los elementos oracionales;

- figuras literarias del nivel morfosintáctico.

→ Nivel léxico-semántico

- tipología de palabras (compuestas, derivadas, parasintéticas...);

- riqueza léxica;

- variedades diastráticas, diafásicas...;

- sinónimos contextuales, homonimia, polisemia, antonimia...;

- causas del cambio semántico;

- figuras literarias.

Difusión posterior.

Valoración personal.

Biblio/web-grafía empleada.

6 de noviembre de 2017

MÁS DE 300 RECURSOS RETÓRICOS: FIGURAS LITERARIAS Y TROPOS. ÍNDICE GENERAL.


Según la retórica clásica, para lograr el ornatus de la elocutio se pueden emplear ciertos recursos lingüísticos denominados figuras y tropos.
Esos recursos lingüísticos se producen bien por adiectio (adición de elementos), bien por detractio (supresión de elementos), bien por transmutatio (modificación del orden de los elementos) o por inmutatio (sustitución de un elemento por otro).
Las figuras son resultado de alguna de los tres primeros recursos, teniendo lugar in verbis coniunctis (en palabras unidas), mientras que los tropos, al crearse por el cuarto recurso, sustitución, se producen in verbis singulis (en palabras separadas).
En las figuras podemos distinguir las de dicción y las de pensamiento. Las primeras son modificaciones correspondientes a los niveles fonofonológico, morfológico y sintáctico de la microestructura textual, mientras que las segundas afectan al nivel semántico de la microestructura y alcanzan el nivel semántico-intensional textual e incluso el nivel semántico-extensional del referente.
El Groupe μ en su tratado Retórica General distingue dentro de las figuras de dicción los metaplasmos (figuras de dicción de índole fonofonológica y morfológica ) y las metataxis (figuras de dicción de carácter sintáctico). Las figuras de pensamiento son denominadas metalogismos).
[Albaladejo, Tomás. Retórica. Madrid: Síntesis, 1991, pp. 136-137].p>

INDICE TEMÁTICO.

I. FIGURAS PRAGMÁTICAS.

1. Referenciales.
      1.1. Evidencia o demostración o hipotiposis..
      1.2. Definición.
      1.3. Descripción o écfrasis. [vid. nuestra entrada: "27 y alguna más... formas de describir"]
           1.3.1. Modalidades descriptivas de la Retórica clásica.
                 1.3.1.1. Prósoma o descripción de personas.
                 1.3.1.2. Prágmata o descripción de circunstancias, hechos o acciones.
                 1.3.1.3. Tópoi o descripción de lugares.
                 1.3.1.4. Crónoi o descripción de períodos de tiempo.
                 1.3.1.5. Descripción de modos o costumbres.
                 1.3.1.6. Descripción de animales.
                 1.3.1.7. Descripción de plantas.
                 1.3.1.8. Descripción de festivales.
                 1.3.1.9. Descripción de obras de arte.
           1.3.2. Modalidades descriptivas actuales.
                 1.3.2.1. Referidas a realidades físicas.
                      1.3.2.1.1. Sobre el hombre.
                           1.3.2.1.1.1. Etopeya.
                           1.3.2.1.1.2. Prosopografía.
                           1.3.2.1.1.3. Eficción.
                           1.3.2.1.1.4. Retrato.
                           1.3.2.1.1.5. Autorretrato.
                           1.3.2.1.1.6. Genealogía.
                           1.3.2.1.1.7. Semblanza.
                           1.3.2.1.1.8. Caricatura.
                           1.3.2.1.1.9. Esperpento.
                           1.3.2.1.1.10. Animalización.
                           1.3.2.1.1.11. Vegetalización.
                           1.3.2.1.1.12. Mineralización.
                           1.3.2.1.1.13. Muñequización.
                           1.3.2.1.1.14. Cosificación o reificación.

15 de octubre de 2017

RESUMEN de "LA GAVIOTA" de FERNÁN CABALLERO (Cecilia Böhl de Faber).


[RESUMEN 1:Arquero, Fernando. “La Gaviota”, in Armiño, Mauro (dir.). Parnaso. Diccionario Sopena de Literatura. Tomo I. Autores españoles e hispanoamericanos. Barcelona: Sopena, 1972, pág. 275.
N.B.: entre corchetes introduzco algunos comentarios propios para un mejor seguimiento de la trama de la novela].

«La primera, y la mejor de cuantas novelas escribió Fernán Caballero es “La gaviota”, publicada en 1849, donde la novelista intenta desarrollar el concepto agustiniano-paulino de la perversión natural del hombre, cuyos malos instintos debe superar la educación, El asunto, de gran sencillez, está expuesto en un diálogo vivo y gracioso que refleja exactamente las costumbres andaluzas. Fritz Stein, cirujano alemán que asistió a la guerra del Norte, es recogido gravemente enfermo en Villamar, por los guardianes de un convento abandonado [siendo curado por fray Gabriel y la anciana Tía María]. Cerca de él, vive en una choza el pescador Pedro Santaló con su hija Marisalada, arisca y huraña, a quien llama ‘la gaviota’ por la facilidad con que imita el canto de los pájaros con su hermosa voz. Stein cura[rá] la enfermedad [de ésta, a petición de la Tía María, que es quien estaba atendiéndola. Viendo el arte y facilidad que ésta tenía para la música, le dará clases, por lo que, tras tres años de magisterio, la relación del maestro con la alumna se convertirá en atracción], se enamora de ella y se casan.

14 de octubre de 2017

CONTEXTO HISTÓRICO DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL (SIGLO XVI).


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
1. Reinado de los Reyes Católicos.
1.1. El mercantilismo.
1.2. El restablecimiento de la autoridad real en las coronas de Castilla y Aragón.
1.3. Los hitos de la política de los Reyes Católicos.
2. Reinado de Carlos I.
2.1. Una mala entrada en los reinos peninsulares.
2.2. La herencia territorial de Carlos I.
2.3. Las guerras en el exterior.
a) Guerras contra Francia.
b) Guerras religiosas en Alemania: la cuestión luterana.
c) Guerras contra el turco.
2.4. Las guerras en el interior de España.
a) La guerra de los comuneros.
b) La guerra de las germanías.
2.5. Los hitos de la política de Carlos I.
a) Una nueva mirada hacia España.
b) Una nueva visión europeísta.
2.6. ¿Cómo goberno Carlos I su imperio?
2.7. Diversas etapas en el reinado del emperador Carlos I.
3. Reinado de Felipe II.
3.1. Las diversas guerras durante el reinado de Felipe II.
3.2. Estructura social y económica en el reinado de Felipe II.
3.3. Cambios fundamentales en el reinado de Felipe II respecto al de Carlos I.
3.4. Etapas en el reinado de Felipe II.

1. REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS.

La Historia Moderna comienza en la segunda mitad del siglo XV. En el caso de la Península Ibérica, los hechos más destacados que marcan esa transición son el reinado de los Reyes Católicos, el Descubrimiento de América (1492) y la llegada de los portugueses a la India (1498).
A finales del siglo XV, las largas décadas de revueltas y guerra civil dieron paso a un deseo generalizado de paz. Las controversias políticas bajo el rey Enrique IV de Castilla, el Impotente, giraron en torno a la legitimidad de su hija y heredera Juana. Los oponentes deJ uana, apoyaban los derechos de Isabel, la hermana del rey, que en 1469 había contraído matrimonio con Fernando, heredero al trono de Aragón.
La consiguiente guerra civil puso fin a la disputa y el trono fue afianzado en Isabel en 1479. Desde entonces las décadas anteriores de conflictos dinásticos llegaron a su fin. El impulso de la reconquista castellana y el vigor expansionista mediterráneo de Cataluña se unieron para formar una política nacional común. De esta manera el reinado de Fernando e Isabel marcará el principio de la historia moderna de España.

24 de septiembre de 2017

ORTOGRAFÍA DE LOS NOMBRES PROPIOS.


Se escriben con mayúscula:

a) Nombres de persona, animal o cosa singularizada: Sócrates, Alfonso, Beatriz, Blanca, Dulcinea, Bucéfalo, Rocinante, Platero, Colada, Olifante.
Cuando el nombre de persona se use como común, pasando a designar un género o una clase de personas, se escribe con minúscula: ser un hércules, una venus.

b) Apellidos: Rodríguez, Fernández, Sanjuán.
En el caso de que un apellido comience por preposición, por artículo o por ambos, estos se escribirán con mayúscula solo cuando encabecen la denominación: señor De la Ossa, pero Juan Carlos de la Ossa.
Se escribe también con mayúscula los nombres de las dinastías derivados de un apellido: los Borbones, los Austrias, los Trastamara.

c) Los sobrenombres, pseudónimos y apodos con que se designa a determinadas personas: el Santo, el Sabio, el Inca Garcilaso, Clarín, Azorín.
Cuando por antonomasia se emplean apelativos usados en lugar del nombre propio: el Mantuano (por Virgilio).

19 de septiembre de 2017

INTRODUCCIÓN GENERAL A LAS CARACTERÍSTICAS DE LA LÍRICA TRADICIONAL DE LA EDAD MEDIA EN ESPAÑA.


En todos los pueblos ha existido una literatura tradicional oral de tipo lírico, integrada por composiciones anónimas que han ido conformando un patrimonio común recreado durante siglos por sus sucesivas generaciones, con temas muy variados de fiestas, trabajos, cambios estacionales, canciones de cuna, de boda, plantos, de vela, de ronda, etc. Esa anonimia y oralidad propició, además, que fueran re-credas por cada uno de sus cantores, añadiendo y quitando palabras, versos, de modo tal que el texto nunca permanece inalterable (hasta ser fijado por escrito, cosa que ha sucedido muy recientemente, pues al tener un origen popular y un destino "vulgar y vasallo" fueron "despreciados" por los letrados o poetas cultos).

Ahora bien, esta lírica tradicional, siguiendo a Ramón Menéndez Pidal, debe ser claramente diferenciada de la lírica popular y la lírica juglaresca.

La lírica tradicional está anclada en una tradición que la gente hace suya y se mantiene durante generaciones, variando permanentemente. Es lírica popular, en tanto en cuando es creada y re-creada por el pueblo; pero no necesariamente es popular en el sentido de muy conocida (así, decimos que hay obras líricas cultas muy populares ("conocidas"), como pueden ser los poemas de Bécquer, Espronceda, etc..., y, a la inversa, que hay obras líricas tradicionales muy poco populares ("conocidas"). De este modo podemos afirmar que en las canciones que denominamos de lírica tradicional, el estribillo es de carácter tradicional, mientras que las estrofas que lo glosan son populares, improvisadas y efímeras.
[Menéndez Pidal, Ramón. «La primitiva poesía lírica española», in Estudios literarios. Madrid: Espasa Calpe, 1973, pp. 159-212].

Respecto a la distinción con la lírica juglaresca, en la entrada que hablamos de ella, señalamos que ésta ha sido compuesta por un autor culto (clérigo, en el sentido de "letrado", o trovador), que entrega sus obras a los mismos para que las canten de pueblo en pueblo, de castillo en castillo, como herederos que eran de los mimos y jaculatores de la Roma clásica y pagana, mitad poetas mitad “saltimbanquis”, que mezclaban en sus actuaciones la declamación y el malabarismo, la música y la sátira, la lírica trovadoresca y las gestas épicas. [cfr. nuestra entrada sobre los juglares: https://lenguayliteraturap.blogspot.com.es/2015/06/pervivencia-de-los-generos-menores-los.html .
[Menéndez Pidal, ramón. Poesía juglaresca y orígenes de las literaturas románicas (1957),
Riquer, Martín de. «El trovador y su mundo», in Historia y Vida (Barcelona), n.º 103, octubre de 1976, pp. 21-31].

17 de septiembre de 2017

CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS Y TIPOLOGÍA TEMÁTICA DE LA LÍRICA TRADICIONAL CASTELLANA MEDIEVAL.


DOCUMENTOS QUE PRUEBAN LA EXISTENCIA DE LA LÍRICA TRADICIONAL CASTELLANA MEDIEVAL.

Al hablar de los mozárabes (cristianos en territorio árabe) hemos mencionado que éstos cantaban en su lengua ya en los siglos X y XI cancioncillas populares, que fueron recogidas por poetas árabes y hebreos, con grafía árabe.

Estas cancioncillas, halladas en 1948, y que denominamos jarchas, confirmaron la teoría tradicionalista expuesta por Menéndez Pidal en 1919 sobre la existencia de una lírica primitiva en Castilla, muy anterior a los textos que fueron recogidos por los poetas cultos y letrados del siglo XV y ss., y muy anterior, por supuesto, a la épica castellana.
[Menéndez Pidal, R. Discurso acerca de la primitiva poesía lírica española. Madrid: Ateneo Científico, Literario y Artístico, 1919, reimpreso in Estudios Literarios. Madrid: Espasa-Calpe, 1946, pp. 197-269.
_______ . «Sobre primitiva lírica española», in De primitiva lírica española y antigua épica. Madrid: Espasa-Calpe, Colección Austral, 1968, pp. 107-128.
_______ . «Poesía popular y poesía tradicional en la poesía española», in Estudios sobre el Romancero. Madrid: Espasa-Calpe, 1973, pp. 325-356.
Además, véasen nuestras entradas de este blog referidas a las jarchas, que constan en el índice del tema 7 de literatura].

Eran estos textos, que recogió Menéndez Pidal, en palabras de Rafael Lapesa:

«poemas anónimos sumamente breves destinados a servir de cabeza o estribillo a canciones que los glosaban, repitiéndolos enteros o en parte al final de cada estrofa; cancioncillas que hablaban de un vivir primario, sencillo y fundamental, auroral y eterno: naturaIeza, amor, pastoreo, labranza y montería, encuentros de viajeros y serranas, fiestas y romerías. Tales estribillos y sus glosas formaban parte de la poesía que el Marqués de Santillana estimaba de "ínfimo grado", hecha "syn ningund orden, regla nin cuento", a diferencia de la cortesana, sometida a preceptiva rigurosa; eran, según él, cantares que, junto con los romances, alegraban a las gentes "de baxa e servil condición". Sin embargo, el gran señor no era ajeno al atractivo de aquella lirica desdeñada: en ella se había inspirado para labrar sus refinadas serranillas; y él mismo (si es cierta la atribución no controvertida hasta mediar nuestro siglo) o un trovador más joven, Suero de Ribera (según tesis respetable), acudieron a estribillos de tradición popular para cifrar en ellos los sentimientos de tres gentiles damas que dialogan cantando de amores, y la decepción del autor que las ha escuchado escondiéndose tras los arbustos del vergel:
I. "Aguardan a mi:
nunca tales guardas vi.

II. La niña que amores ha,
sola ¿cómo dormirá?

III. Dexalde al villano, y pene;
véngueme Dios delle.

IV. Sospirando yva la niña
y non por mi,
que yo bien ge lo entendi.

Al llamado "villancico" del Marqués o de Suero de Ribera siguieron algunas composiciones que en la segunda mitad del siglo XV fueron recogidas por cancioneros áulicos y que también están inspiradas en la lírica tradicional anónima. Pero el acceso de esta a los ambientes señoriales no se consumó hasta la época de los Reyes Católicos: el Cancionero musical de Palacio reunido entonces prueba que damas y galanes se deleitaban aplicando exquisitos artificios polifónicos a una producción lirica que parecía haber nacido espontáneamente de entre los trigos, como Lope de Vega habia de decir de los romances un siglo mis tarde. Las auras del Renacimiento les hacían sentirla como obra de la Naturaleza todoparidora, y se les ofrecía tan perfecta en su simplicidad como las flores silvestres. Tras el Cancionero musical de Palacio registraron abundantes muestras de lírica tradicional otros cancioneros cortesanos y pliegos sueltos de difusion popular, acompañándolas muchas veces por glosas debidas a poetas de diverso nivel. El aprovechamiento de este caudal poético se acrecienta a lo largo de todo el siglo XVI y continua en el XVII: líricos, novelistas y dramaturgos -algunos tan eximios como Gil Vicente, Cervantes, Góngora, Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo y Calderón- intercalan, retocan, refunden e imitan cantares de la herencia tradicional. Igual entusiasmo habían de sentir por ella los poetas de nuestro siglo».
[Lapesa, Rafael. "El mundo de la antigua lírica popular hispánica", in Saber Leer, 19 (1988)]

10 de septiembre de 2017

LENGUA. TEMA 14. EL SINTAGMA NOMINAL. EL SINTAGMA ADJETIVO. ÍNDICE.


0. EL Sintagma Nominal (SN).

1. Definición.

2. Estructura.

2.1. El Núcleo (N).

2.1.1. El sustantivo o nombre.

2.1.1.1. Definición.

2.1.1.1.1. Categorial y semántica.

2.1.1.1.2. Morfológica.

2.1.1.1.3. Funcional.

2.1.1.1.3.1 Función de Sujeto (Suj.).

2.1.1.1.3.2 Función de Complemento Directo (CD).

2.1.1.1.3.3 Función de Atributo (ATR.).

2.1.1.1.3.4 Función de Término (T) del Sintagma Preposicional (SPrep).

2.1.1.1.3.4.1. que a su vez hace función de Complemento del Nombre (CN).

2.1.1.1.3.4.1 que a su vez hace función de Complemento Indirecto (CI).

2.1.1.1.3.4.1 que a su vez hace función de Complemento Circunstancial (CC).

2.1.1.1.3.5. Función de Vocativo (Voc.)

2.1.1.1.3.6. Función de Adyacente Aposición (Apos.).

2.1.1.1.4. La sustantivación.

2.1.2. El pronombre.

2.1.2.1. Definición.

2.1.2.2. Clasificación.

2.1.2.2.1. Pronombres personales.

2.1.2.2.2. Pronombres posesivos.

2.1.2.2.3. Pronombres demostrativos.

2.1.2.2.4. Pronombres indefinidos.

2.1.2.2.5. Pronombres relativos.

2.1.2.2.6. Pronombres interrogativos.

2.2. Los Determinantes (DET) o Actualizadores (ACT).

2.2.1. El artículo.

2.2.2. Los adjetivos posesivos.

2.2.3. Los adjetivos demostrativos.

2.2.4. El adjetivo relativo 'cuyo'.

2.2.5. Los adjetivos interrogativos 'qué' y 'cuanto'.

2.3. Los Cuantificadores (Q).

2.3.1. Denominación.

2.3.2. Clasificación.

2.3.3. Numerales.

2.3.4. Indefinidos o Imprecisos.

2.4. Los Modificadores (Mod.) o Adyacentes (ADY).

2.4.1. El Sintagma Adjetivo.

2.4.1.1. Definición.

2.4.1.1.1. Categorial y semántica.

2.4.1.1.1.1. Clasificación de la Gramática Tradicional.

2.4.1.1.1.2 Clasificación de Navas Ruiz.

2.4.1.1.1.3 Clasificación de R. Lapesa.

2.4.1.1.1.4 Clasificación de V. Demonte.

2.4.1.1.2. Morfológica.

2.4.1.1.3. Grados.

2.4.1.1.4. Funcional.

2.4.2. Otro Sintagma Nominal (SN): la aposición.

2.4.3. El Sintagma Preposicional (SPrep) o Complemento del Nombre (CN)

2.4.4. Proposición subordinada adjetiva u oraciones de relativo.

2.4.5. Proposición subordinada sustantiva.







16 de julio de 2017

¿QUÉ SON LOS ARABISMOS DE LA LENGUA CASTELLANA?


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
¿Qué es un arabismo?
¿Cuántos arabismos hay en nuestro vocabulario castellano?
¿Cómo podemos agrupar estos arabismos?
¿En qué campos de la actividad humana empleamos arabismos?
¿En qué categorías gramaticales encuadramos estos arabismos?

¿QUÉ ES UN ARABISMO?

Sabemos que un arabismo es una «palabra o expresión procedentes de la lengua árabe que se usan en otro idioma», según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Aun después de haber convivido durante muchísimos siglos la mayor parte de los pobladores de lo que hoy es España en una situación de bilingüismo (fundamentalmente hasta el s. XII), o de haber tenido, durante un período más o menos amplio, un conocimiento parcial de la lengua árabe peninsular hablada (con sus diversas variedades regionales dentro del mismo Al-Andalus, que difería del árabe escrito, más cercano al clásico), lo cierto es que los préstamos de términos o palabras al castellano, y la conservación de este léxico de origen árabe en el mismo, representa poco menos de un millar [continúese esta lectura matizada más abajo] . Y ello a pesar de que el árabe actuó como superestrato del romance andalusí y como adstrato de los otros romances peninsulares, y a que el elemento árabe se constituyó hasta el siglo XVI en el segundo referente (el primero era el latín) para adquirir préstamos léxicos, como ya comentó Rafael Lapesa.
[Cfr.: Lapesa, Rafael. Historia de la lengua española. Madrid: Gredos, 1981, pág. 133]

En efecto, recuerda la profesora Mª J. Viguera que:

«La lengua árabe empieza a relacionarse con al-latînî, en el Norte de África, desde finales del siglo VII y desde principios del siglo VIII en la Península Ibérica. Esta denominación, latînî, se encuentra >sobre todo en obras de «materia médica», que incluyen términos botánicos y farmacológicos, con sus sinónimos en varias lenguas, entre ellas en ese latînî que tanto califica, unas veces, al latín clásico, como a alguna de las formas bajo-latinas, incluido el latín africano, que también dejaría su rastro en la Península Ibérica, traído por beréberes latinados, como señaló la polémica y fundamental propuesta contenida en el Discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia de Jaime Oliver Asín [En torno a los orígenes de Castilla. Su toponimia en relación con los árabes y los beré- beres. Discurso de ingreso RAH. Madrid: RAH, 1974], donde señala la huella toponímica aquí dejada por «emigrantes [norteafricanos] de los primeros momentos de la conquista [musulmana]... en que muchos de los norteafricanos que vinieron... hablaban el sermo rusticus».
Pero las relaciones directas del latín y sus derivados con el árabe de al-Andalus fueron mucho más intensas y extensas, a través de los textos latinos y sus versiones al árabe, como también a través de contactos humanos, todo lo cual dejó una importante secuela de «latinismos», «mozarabismos» y «romancismos» en la lengua árabe de al-Andalus, fundamentalmente reflejada en préstamos léxicos, aunque su proporción no llegara a un 5% en el árabe de al-Andalus, y en su mayor parte producida mientras se mantenía un bilingüismo, que decrecía según avanzaba el proceso de la arabización lingüística, siendo el árabe en al-Andalus la lengua del poder político, de su religión y de su cultura (...)
Los préstamos de la lengua árabe a las lenguas peninsulares ocurrieron, fundamentalmente pero no sólo, durante la Edad Media, por la presencia de árabes y de arabófonos en al-Andalus y en el resto del territorio peninsular, transmitidos así directamente por vía oral, a través de las características poblaciones compartidas, así los «mozárabes» o cristianos andalusíes, y, entre otros grupos, los mudéjares y moriscos, que han sido puentes considerables de arabismos, como, respecto a cuestiones de relación cotidiana plantea S. Boissellier, «Les mudéjars dans le Sud portugais: l’étranger, l’integration et le quotidien, XIII-XIVe siècles»
[L’étranger au Moyen-Âge. Actes du XXe congrès annuel de la HHMES (Göttingen, 1999). París: 2000]. O por la vía escrita de las traducciones, o transmitidos indirectamente a través de una tercera lengua, como ocurre por vía de la presencia de los cruzados en Oriente y del comercio, o de transmisión y recreación literaria».
[Viguera Molins, María Jesus. "Lengua árabe y lenguas románicas", in Revista de Filología Románica, XIX (2002), pp. 46 y 50, respectivamente]

No obstante, esta influencia árabe, sólo se produjo en el léxico del castellano. En efecto, Cano Aguilar [ Cano Aguilar, Rafael. El español a través de los tiempos. Madrid: Arco libros, 2006] nos dice que no hay ningún fonema prestado del árabe ni ninguna pronunciación particular. Y aunque se suela señalar que la “h” aspirada que permanece en el andaluz, sustituyendo en el habla a la “h”, como en hondo> “jondo”, así de rotunda se muestra Toro Lillo:
«Todos los estudios realizados sobre correspondencia de fonemas de una lengua a otra han resultado negativos: los respectivos sistemas fonológicos fueron siempre impermeables el uno al otro. Asimismo, es posible, que la influencia de los prestamos árabes modificara la frecuencia de cierto tipo de acentuación: se incrementaron las palabras agudas y esdrújulas y el aumento de polisílabas: almogávar, berenjena…».
[Toro Lillo, Elena. La invasion árabe. Los árabes y el elemento árabe en español. In Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006, [en línea] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-invasin-rabe-los-rabes-y-el-elemento-rabe-en-espaol-0/html/00b64db8-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_]

Tanto Aguilar como R. Lapesa, sólo significan como arabismos algunos elementos en el aspecto morfosintáctico recogen, como la anteposición del artículo al-, que ha llegado a unirse a palabras de origen latino (almeja < ár. al + lat. mitulu; alpiste < ár. al + lat. pistu); el sufijo –í para formar gentilicios (ceutí, iraquí marroquí, nazarí, tunecí, yemení), sustantivos (jabalí, maravedí) o como atributivo (alfonsí, baladí, muladí...), etc...

Hemos dicho que donde encontramos muestra palpable de arabismos es en el léxico, fundamentalmente referido a las tareas, labores, oficios, utensilios, etc., que introdujeron en la península, y que fueron evidentemente novedosos y desconocidos para los nativos, de modo que adoptaron para los nuevos referentes los vocablos árabes. Mas no todos ellos les fueron propios, sino que muchos vocablos fueron adaptados previamente del griego (a cuyos grandes filósofos y científicos tradujeron, trasmitiendo su saber no sólo a España sino a toda Europa), de términos de toda la cornisa norteafricana y oeste de Asia, e incluso de más allá, como de Persia, la India, Bengala, etc. Más aún, por paradójico que nos pueda parecer, hay arabismos procedentes del latín (alcázar, que significa “castillo”, procede del “castrum” latino, p. ej.: al + castrum). Incluso, no todos proceden de la influencia directa de los árabes hispánicos, sino, como ya explicó Steiger, de términos adoptados previamente en el provenzal y francés, a través de las cruzadas, o del italiano a través del intercambio marítimo, etc., y que de esas lenguas pasaron al castellano.

Además, lo cierto es que no fue constante ni permanente el préstamo de términos árabes.

Pues bien, todo esto provoca, por un lado, que el hablante de la lengua castellana ignore su procedencia, a pesar del empleo popular, común y masivo de algunos de ellos (alquiler, ajedrez, naranja, limón, guitarra, albañil, cifra, cero, noria, etc...); por otro, que lo desconozca, por ser poco frecuentes en la actualidad o ser objetos o medidas que han dejado de utilizarse (alahilca, alcuza, quintal, almud, etc.), o por ser términos claramente especializados (alcora), o porque apenas existieron (como alcozcode, alhaite, alcora..., que ha pasado sólo por un único o escasos textos y ni siquiera sabemos bien lo que significan). Mas no todos le son completamente ignorantes: hay palabras que claramente las relaciona con el mundo árabe (mezquita, musulmán, Corán...).

En este artículo, vamos a reflejar algunos de los más de 4000 términos admitidos por la RAEL, con su etimología y significado.

14 de julio de 2017

EL SCRIPTORIUM REAL DE ALFONSO X EL SABIO.


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
1. Un rey que necesita del saber.
1.1. Antecedentes culturales generales.
1.2. Antecedentes eclesiásticos.
1.3. Alfonso X y los "Studia Generale".
2. Un rey que se reputa en el saber.
3. El Scriptorium real.
3.1. Antecedentes. Traductores de textos árabes durante el siglo XII.
3.2. Una realidad social: mozárabes y órdenes misioneras.
3.3. Los préstamos de los textos antiguos de los monasterios.
3.4. El equipo del Scriptorium Real.
3.5. Método de traducción del equipo del Scriptorium Real.
3.6. Los diversos lugares del Scriptorium Real.
3.7. Etapas del Scriptorium Real.
4. Alfonso X, impulsor de las traducciones de los textos árabes al castellano.
4.1. Propósito de Alfonso X para fortalecer el castellano.
4.2. Fidelidad al texto original en la traducción del equipo del Scriptorium Real.
4.3. ¿Cuál fue el grado de participación del rey en las obras?
5. Las obras del Scriptorium Real.

Salvo una decena o veintena, de las 427 "Cantigas de Santa María", 35 poemas de escarnho y maldezir, 4 tençós y otros cuatro cantigas de amor, el rey Alfonso X no creó personalmente más obra literaria.

[Cfr.: • Ferreira, Manuel Pedro. “Alfonso X, compositor”, Alcanate, V (2006-2007), pp. 117-37.
• González Jiménez, Manuel. "Alfonso X. Poeta profano", in Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras. Minervae Baeticae, 35 (2007), pp. 105-124.
• Paredes, Juan. El cancionero profano de Alfonso X el Sabio: edición crítica, con introducción, notas y glosario. Santiago de Compostela: Servizo de Publicación e Intercambio Científicio, 2010.
• Snow, J. T. "El yo anónimo y las Cantigas de Santa María de Alfonso X", in Alcanate, VI (2008-2009), pp. 309-322.
• Vaquero, Mercedes. “’E dest’un mui gran miragre vos contarei que oy’. Oralidad y textualidad en las Cantigas de Santa María”, in International Conference on Galician Studies (Oxford 1994), in Fernández Salgado, B. (ed.). Actas do IV Congreso Internacional de Estudos Galegos. Oxford: Center for Galician Studies, 1997, pp. 55-69.]

De ahí que se convenga que hemos de "considerar el nombre de Alfonso X como una etiqueta bajo la que se reúnen numerosos autores que trabajaron al servicio del rey".

[Alvar, Carlos. Traducciones y traductores. Materiales para una historia de la traducción en Castilla durante la Edad Media. Madrid: Ed. del Centro de Estudios Cervantinos, 2010, pág. 118.]

1. UN REY QUE NECESITA DEL SABER.

Ahora bien, no es menos cierto que será el rey quien impulse la creación y recopilación de un número significativo e importante de textos (es el "gran propulsor de toda sabiduría", como señaló Solalinde), el traslado y adaptación de otros, y el que dirija y promueva la fijación de términos y expresiones para un castellano "derecho" [cfr.: Cárdenas, Anthony J. "Alfonso X nunca escribió 'castellano drecho'", in AIH. Actas X (1989), pp. 151-159], lengua elegida para unificar culturalmente a sus súbditos, fieles de las tres religiones del libro (judíos, árabes y cristianos), y que se priorizó en toda la Cancillería (una vez más, la lengua como compañera del imperio), frente a las posturas de los cluniacenses prelados toledanos, que desde el siglo pasado, con el arzobispo de Toledo Bernardo de Cluny y don Raimundo de Sauvetât primero y luego por sus sucesores Cerebruno, Jiménez de Rada..., se impulsaron las traducciones del árabe al latín (priorizando de esta manera el latín como vehículo universal de comunicación de la Iglesia).