28 de diciembre de 2020

MINILECTURA. DON RAMIRO II EL MONJE Y LA CAMPANA DE HUESCA.


Todo en la vida y muerte del que fue Ramiro II de Aragón es digno de ser narrado. Después de profesar como monje en un monasterio y vivir sinceramente su piadosa vocación, hubo de dejar los hábitos para hacerse cargo de la corona que había dejado vacante la muerte de su hermano Alfonso I el Batallador.

Su elección fue discutida, y no solo conoció el rechazo de muchos de los notables que debían acatarlo sino sus burlas por no conocer el oficio guerrero y ser torpe jinete y pésimo luchador. Todos le llamaban Rey Cogulla, y algunos de los nobles díscolos intentaron raptarlo y quitarle la corona. Hasta un heredero del mítico Roldán le plantó cara.

La obligación que tenía de dejar descendencia le hizo infringir los votos de castidad al menos dos veces, pues, aunque de la primera cópula con la esposa que le habían destinado nació un hijo varón, éste murió enseguida y debió copular otra vez, engendrando en esta ocasión una hembra, que sería esposa del conde barcelonés Ramón Berenguer.

Incluso su muerte fue digna de admiración, toda vez que se produjo en una cacería, atravesado su cuerpo por la flecha destinada a un osezno al que el rey oyó hablar pidiendo clemencia, como había visto suceder en sueños la noche anterior.

Sin embargo, acaso el hecho más memorable en la vida de Ramiro II fue el escarmiento que hizo de los nobles de Huesca. Se sabe que quince nobles rebeldes perturbaban gravemente la gobernación del reino y el rey no sabía qué resolución tomar. Al fin decidió mandar un mensajero al abad del monasterio en que él había profesado como monje para que le enviase por escrito su consejo. El abad no escribió nada: invitó al emisario a pasear con él por la huerta y, con una podadera, fue cortando uno a uno los tallos superiores de las plantas que sobresalían de las demás. Cuando terminó, le dijo al mensajero que regresase al palacio del rey y le contase con todo detalle lo que acababa de ver.

Una vez recibido el mensaje, el rey reflexionó, y luego convocó a todos los notables para celebrar cortes, asegurando que para tal ocasión se había fundido una campana cuya sonoridad alcanzaría las más lejanas fronteras del reino.

Reunidos todos los nobles, uno a uno les fue invitando a pasar a la sala en que se encontraba la famosa campana, haciendo que los díscolos fuesen los primeros. En la sala de la campana, un verdugo iba cortando, una tras otra, las cabezas de los quince rebeldes, que cuando entraron los demás colgaban ensangrentadas de una soga atada al badajo.

La campanada se escuchó en todo el reino, como el rey quería, y parece que tuvo efectos beneficiosos para la pacificación de los ánimos.
[Merino, José María. Leyendas españolas de todos los tiempos. Una memoria soñada. Madrid: Siruela, 2010].


CUESTIONARIO.-

El cuadro que ha visto más arriba, y que se encuentra en el Museo del Prado, fue realizado por José Casado del Alisal. Éste expone el episodio en que Ramiro II el Monje, rey de Aragón desde 1134 a 1157, muestra a los nobles que se habían rebelado contra su autoridad “una campana que se habrá de oír en todo el reino”, formada por las cabezas de los 15 cabecillas de la sublevación, con la cabeza del obispo Pedro de Lucria, el instigador de la revuelta, colgada de una soga como badajo.

La sala de la Campana, donde la leyenda sitúa los hechos, se encuentra en una cripta del palacio de los Reyes de Aragón, hoy sede del Museo de Huesca, y que puede ver aquí al lado.


VOCABULARIO.

1. Busque en el diccionario el significado los siguientes términos y escriba una oración con cada uno de ellos:

a) abad,
b) acatar, acepción 2,
c) díscolo,
d) badajo, acepción 1.
2. ¿Qué quiere decir el texto con estas expresiones?
a) Voto de castidad,
b) el rey Cogulla.
3. ¿Quién fue Roldán?
4. De esta leyenda han surgido dos expresiones: «ser algo "más sonado que la Campana de Huesca y «dar la campanada». Explíquelas.
[Cfr. el artículo de la Gran Enciclopedia Aragonesa: La campana de Huesca].

GÉNEROS LITERARIOS

5. ¿A qué subgénero narrativo pertenece el texto inicial que ha leído? ¿Por qué?

6. Estos hechos fueron guardados por escrito en la "Crónica de San Juan de la Peña", entre 1369 y 1372. Dice así el Capítulo XX de esta crónica:

«Et encontinent los aragoneses leuantaron rey a Don Remiro et diéronle por muller la filla del conde de Piteus. Et por razon que sines consello de los aragoneses los nauarros auían levantado Rey, empeçaron de haber malquerencia vnos contra otros. Et aquesti Don Remiro fue muyt buen rey et muyt francho a los fidalgos, de manera que muytos de los lugars del Regno dió a nobles et caualleros, et por esto no lo precioron res. Et fazían guerras entre sy mismos en el Regno et matauan et robauan las gents del Regno. Et por el Rey que non querian cessar aquesto et fue puesto en gran perplexidat como daría remedio a tanta perdicion del su Regno et non osaua aquesto reuelar a ninguno. Et por dar remedio al su Regno enbió vn mensagero al su monesterio de Sant Ponz de Tomeras, con letras al su maestro, clamado Fforçado que era seydo, porque ys costumbre et regla de monges negros que a todo nouicio que era en la Orden dan vn monge de los ancianos por maestro. Et segun la persona de aquesti Don Remiro que merecía dieronli el maestro muyt bueno et grant sauio; en las quales letras, recontaua el estamiento del su Regno et mala vida que passaua con los mayores del su Regno rogándole que le consellasse lo que faría; el maestro con grant plazer que había recebidas las letras pensó que sería irregular si le consellaua que fizies justicia, clamó el mensagero al huerto en el qual hauía muytas coles et sacó un ganiuet que tenía, et teniendo la letra en la mano et leyendo, talló todas las coles mayores que yeran en el huerto, et fincoron las solas chicas; et díxole al mesagero: «Vete al mi señor el Rey et dile lo que has visto, que no te dó otra respuesta.» El qual mesagero con desplacer que respuesta non le había dada, vinose al Rey et recontóle que respuesta ninguna non le había querido fazer, de la qual cosa el Rey fué muyt despagado, pero quando contó la manera que hauía visto, pensó en sí mesmo quel huerto podia seer el su Regno, las colles yeran las gents del su Regno. Et dixo por fer buenas colles, carne y a menester. Et luego de continent, enuió letras por el Regno a nobles caualleros, et lugares que fuessen a Corts a Huesca, metiendo fama que una campana queria ffazer en Huesca que de todo su Regno se oyese, que maestros hauía de Francia que la farian; et aquesto oyeron los nobles et caualleros, dixeron: «Vayamos a veer aquella locura que nuestro Rey quier fazer.» Como aquellos que lo preciauan poco; et quando fueron en Huesca fizo el Rey pellar ciertos et secretos hombres en su cambra armados, que fiziessen lo quél les mandaría. Et quando venían los richos hombres mandáuales clamar vno a vno a consello, et como entrauan assi los mandaua descabeçar en su cambra. Pero clamaua aquellos que le yeran culpables, de guisa que XII richos hombres et otros caualleros escabeçó ant que comies, et auria todos los otros caualleros assi mesmo descabeçados si non por qual manera que fue que lo sintieron, que yeran de fuera et fuyeron; de los quales muertos ende hauia los V. que yeran del linage de Luna; Lope Ferrench, Rui Ximenez, Pero Martinez, Fferrando et Gómez de Luna; Fferriz de Liçana, Pero Vergua, Gil D'Atrosillo, Pero Cornel, García de Bidaure, García de Penya, et Remón de Fozes; Petro de Luesia, Miguel Azlor et Sancho Fontana, caualleros. Et aquellos muertos, no podieron los otros hauer que yeran foydos, sosegó su Regno en paz».
[Ubieto Arteta, Antonio. La campana de Huesca. Zaragoza: Anubar (Alcorces, 4), 1979, pp. 3 a 5].

Así, "Anales, cantares de gesta, crónicas", son diversas narraciones medievales antecedentes de la historiografía.
a) Defina los tres términos.
b) ¿Cuáles son sus características esenciales?
c) Cite tres ejemplos de cada uno.


MÉTRICA.

7. Lea a continuación este romance viejo, anónimo, recogido por Luis de Sepúveda en el siglo XVI, y que narra los hechos de esta otra manera:

«Don Ramiro de Aragón,
el rey monje que llamaban,
caballeros de sus reinos
asaz lo menospreciaban,
que era muy sobrado manso
y no sabidor de armas:
por lo que no le obedecen,
por lo que le desacatan.
Enviado ha un mensajero
al monje que lo criara,
a San Ponce de Tomeras
donde el buen abad moraba,
porque él le diese consejo
en la bajeza en que estaba.
El mensajero se parte
y al abad le da una carta.
El abad no le responde;
en la huerta sólo entraba.
El mensajero con él,
que respuesta le demanda.
El abad le despachó
sin hablarle una palabra.
La respuesta que le diera
fuera cifra bien cerrada,
que sacando allí un cuchillo,
las ramas altas cortaba.
Despedido el mensajero,
mal contento se tornaba.
Como fue llegado al rey,
le dijera estas palabras:
-“
Mal recaudo os traigo, Rey,
que el monje no vos preciaba,
ni me quiso dar respuesta;
creo que de vos burlaba;
entróse luego a una huerta
en leyendo vuestra carta,
y afilando allí un cuchillo,
las ramas emparejaba".
Oyendo aquestas razones
el rey las disimulara:
Entendió bien la respuesta
y el consejo que le daba.
Hizo llamar a las Cortes,
a Cortes que celebraba:
dice que hacer quería
una solemne campana
que se oyese por el reino
y sonase en toda España.
Viérades de esto gran risa;
los grandes dello mofaban.
En esa ciudad de Huesca
muchas gentes se juntaban.
Llamó un día a los señores,
y en su cámara les habla,
y a sus hijos herederos
hizo quedar en la sala.
En entrando, todos ellos
viéronse entre gente de armas;
mandó cortar las cabezas
a los que más se burlaban.
Quince fueron sentenciados,
a los otros perdonara.
Mandó sacar las cabezas
a los mozos de la sala:
díjoles que de sus padres
eran las que allí miraban,
porque le tenían en poco
y en su presencia burlaban;
que viesen aquel ejemplo,
y ellos mojasen la barba.
Así fue temido el monje
con el son de esta campana».

[Ubieto Arteta, Antonio. La campana de Huesca. Zaragoza: Anubar (Alcorces, 4), 1979, pp. 5 a 6].


Los romances son herederos de los cantares de gesta. Inmediatamente después de los hechos acaecidos (finales del siglo XII o principios del XIII) se originó un cantar de gesta sobre este tema, compuesto por un clérigo de la comarca de Huesca, que recogió tradiciones orales y literarias para ello, y que vemos prosificado en la mencionada Crónica de San Juan de la Peña. De ella, los profesores Ubieto Artieta y luego M. Alvar reconstruyeron algunos fragmentos, como estos:

«Et encontinent los aragoneses levantaron rey
et dieronle por muller la filla del conde de Piteus.
Et por razón que sines consello de los aragoneses
los navarros avían levantado rey,
empeçaron unos contra otros de malquerencia haver.
Et aquesti don Remiro fue muyt buen rey
et muyt franco a los fijosdalgos, de manere
que muytos de los lugares del Regne dio a nobles et cavallers
et por esto no lo precioron res.
Et fazían guerras entre sí mismos en el Regne.
Et por el rey que aquesto cessar non querién
él fue puesto en gran perplexidat cómo darie.

Et por dar remedio al su Regno
enbió un mensagero al su monesterio
con letras al su maestro,
porque yes costumbre et regla de monges negros
que a todo novicio dan un monge por maestro,
diéronli el maestro grant savio et muyt bueno.
En las quales letras recontavale el estamiento
et mal vida que passava con los mayores del su regno,
rogándole que le diesse consello.

El maestro con grant plazer
las letras recebidas habié
pensó si le consellava que justicia fiziés;
clamó el mensagero al huert
en el cual muchas coles havié
et sacó un ganivet
et teniendo la letra en la mano et leyend
talló todas las coles mayores que yeran en el huert,
et díxole al mensager:
«Vete al mi señor el Rey
et dile lo que has visto fer».

El qual mesagero con desplazer
que respuesta no le avía dada, vínose al rey
et recontóle que respuesta non le avía querido fer,
de la qual cosa el rey muit despagado fue,
pero cuando contó la maner,
pensó en sí mesmo qu'el huerto su regno podía seer:
las coles yeran las gentes
Et dixo: «Por fer buenas coles, carne ý á menester.»

Et luego de continent
envió letras por el regne
a nobles, cavalleros et lugares que fuessen
a corts a Huesca, que una campana quería fer
que de todo su regno se oyesse,
que maestros en Francia havié
que la sabrían fer.
Et aquesto oyeron los nobles et cavallers,
dixeron: «Vayamos a veer
aquella locura que nuestro rey quiere fer»,
como aquellos que non lo preciaban res.

Et quando fueron en Huesca, fizo el rey perellar
ciertos et secretos hombres en su cambra armats
que fiziesen lo qu'él ía les mandar.
Et quendo venían los ricos hombres mandávales clamar
uno a uno, a consello en su cambra fazía pasar
et como entravan assí los mandava descaveçar,
pero clamaba aquellos que le yeran culpables.

Escabeçó XII ricos hombres et otros cavalleros,
et avría todos los otros descabeçado assí mesmo,
si no por qual manera que fue que lo sintieron
que yeran de fuera, et fuyeron.

De los quales muertos, ende V habié
que yeran del linage de Luna: Lope Ferrench,
Rui Ximénez, Pero Martínez, Ferrando et Gómez de Luna,
Ferriz de Liçana, Pedro Vergua, Gil D'Atrosillo, Pedro Cornel,
García de Bidaurre, Carcía de Penya et Remón Fozes;
Petro de Luesia, Miguel Azlor et Sancho Fontana
, cavallers.
Et aquellos muertos, no podieron los otros hauer,
que yeran foýdos, sosegó en paz su regne».


Como ha podido observar, hay una gran diferencia entre el texto del cantar y el del romance. El lenguaje es más primitivo en el primero que en el segundo y, además, la estructura métrica es muy diferente. Igualmente, mientras que en el cantar de gesta se desarrollan versos anisosilábicos, en el romance son isosilábicos.
a) Defina qué son versos anisosilábicos e isosilábicos.
[Para contestar puede servirse de este enlace: análisis métrico].

b) Mida los ocho primeros versos del romance e indique su rima.
c) ¿Qué licencia métrica ha tenido que llevar a cabo en el verso 1 del romance: "Don Ramiro de Aragón"?
d) Según la ley de Mussafia o del acento final, ¿qué cómputo tiene el verso 1?
[Para contestar a estas dos preguntas puede consultar el siguiente enlace de la web Sobre Poética.]

COMPRENSIÓN LECTORA.

8. Se ha hecho evidente que los hechos son casi parecidos en unos y otros relatos. Solo difieren en el número de aristócratas que fueron ejecutados.
Tal es así, que en la "Primera Crónica General de España" del rey Alfonso X el Sabio, que se concluyó en 1289, se indicaba que

«este rey don Ramiro por quel fallauan los sus aragoneses por omne muy simple et que non era muy agudo en su entendimiento, los ricos omnes et los caualleros faziensse escarnio dél et caçurráuanle... Et desque uio que non querien en si tomar mesura et que husauan por ello a mal fazer, non lo quiso mas soffrir, et guiso en manera que en un dia en la çibdat de Güesca, en un corral de las sus casas fizo matar onze ricos omnes, con los quales murieron muy grant pieça de caualleros. Et desque los uio muertos començó a reirse dellos et dixo estas palabras: 'non sabe la gulpeja con quien trebeja'»,

amén de que en la crónica se dan sus nombres.

En cambio, en otra fuente, esta vez árabe, de Ibn Idari al-Marrakushi, en su crónica Kitāb al-bayān al-mughrib fī ākhbār mulūk al-andalus wa'l-maghrib (ﻛﺘﺎﺏ ﺍﻟﺒﻴﺎﻥ ﺍﻟﻤﻐﺮﺏ ﻓﻲ ﺍﺧﺒﺎﺮ ﻣﻠﻮﻚ ﺍلاﻧﺩﻟﺲ ﻭﺍﻟﻤﻐﺮﺏ, Libro de la historia extraordinaria de los reyes de A-Andalus y el Magreb), escrita a comienzos del siglo XIV, en 1312, se van a dar más divergencias.
Éste relata que entre 1134 y 1135 diversos señores de Aragón asaltaron una caravana musulmana que había partido de Fraga en dirección a Huesca. Como en esa época regía una tregua entre Ramiro II y el emir Ibn Ganiya, gobernador de Valencia y Murcia, el monarca tras consultar lo sucedido con los sacerdotes, monjes y consejeros, obligó a los nobles a devolver las mercancías robadas y “mandó decapitarlos” para recuperar su honra y reparar el daño ocasionado. Y lo cierto es que, para comprobar la veracidad de estas referencias árabes, el profesor Antonio Ubieto repasó la lista de “tenentes” aragoneses" (señores que custodiaban los castillos y tierras en nombre del rey) y detectó siete cambios en los hombres de confianza del rey, el mismo número que según Ibn Idari asaltaron la caravana y fueron decapitados por el monarca, pero también por un intento de destronarlo en los meses centrales de ese año. Es decir, aquí el número se ha reducido a la mitad.

El texto árabe dice así:

«...Se convino entonces la paz entre Abu Bakr Yahya ben 'Ali ben Ganiya, gobernador de Valencia y Murcia, y Ramiro [II], descendiente de Ramiro [I], hasta acabar el año 530 de la Hégira» [28 de septiembre de 1136] .
Después de la firma del tratado entre los musulmanes y el rey Ramiro II, realizado entre octubre de 1134 y 1135, «la gente de Aragón asaltó un convoy, que salió de Fraga en dirección a Huesca.
Se apresuró el señor de Fraga, Said ben Mardanis, a notificarlo a Ramiro [II], quien hizo presentarse a los principales de los sacerdotes y monjes, y a los personajes cristianos, y les dijo:
-¿Cuál es el puesto de mis padres entre vosotros; cuál es el puesto de los que se han sucedido desde mis abuelos?; y ¿a qué estáis obligados personalmente?
Le dijeron:
-Es igual. Y en conjunto a los reyes y a los hijos de los reyes se les debe sumisión y obediencia. Y suyo es el honor y el poder a través de los tiempos, de grande en grande; y lo deja en herencia el primero al último.
Dijo el rey:
-¿Y dónde estoy con vosotros?
Le dijeron:
-Eres uno de ellos, a quien han pasado su reino. Y tu categoría es la de ellos. Y tu puesto, el de ellos.
Y dijo el rey:
-¿Y qué pensáis del que ha roto lo que yo pacté, y ha deshecho lo que yo acordé, y son fulano y fulano?-. Y nombró hasta siete de sus grandes y caudillos
[Lope Fortuñones, Fortún Galíndez, Martín Galíndez, Bertrán, Miguel de Rada, Íñigo López y Cecodín].
Le dijeron:
-Tuyo es el juicio, al oponerse a ti.
Y mandó a estos presentar lo robado al convoy, y cuando se recobró, mandó decapitarlos, y pasó lo robado a sus dueños.»

[Ubieto Arteta, Antonio. La campana de Huesca. Zaragoza: Anubar (Alcorces, 4), 1979, pág. 18].

a) El texto más antiguo y más cercano a los hechos hemos dicho que es el cantar de gesta. Pero, leídos todos, ¿cuál cree que es más real? Justifíquelo.
b) Este texto árabe nos presenta el juicio contra los que atacaron un convoy de mercancías, que estaba protegido por el rey. ¿Cree que ha sido justo el rey? Razónelo.

CONTEXTUALIDAD.

9. En los textos cristianos (Cantar de Gesta, Crónica, Romance) se señala la anécdota de cómo el rey fue cortando las coles, imagen que le dio a entender al rey Ramiro II que cortara las cabezas de los que le estaban siendo traidores. Este suceso es claramente ficticio, pues se basa en un cuento de la literatura sáncrita india, que pasó luego a la cultura grecolatina (Heródoto, Aristóteles, Dionisio de Halicarnaso, Tito Livio, Valerio Máximo, Frontino...), y que llegó a la época de esos textos cristianos a través de pergaminos latinos.
[Cfr.: Alvar-Ezquerra, Antonio. "De Herodoto a la leyenda de la campana de Huesca", in Bulletin Hispanique (LXXXII), n°1-2, 1980, pp. 5-15].

Fíjese, por ejemplo, en este texto de Herodoto, escrito en el siglo V a.d.n.e. (Libro V, 92, de su "Historia"), ejemplo de astucia:

« Cípselo ejerció el poder por espacio de treinta años y su vida fue afortunada hasta el final, sucediéndole en la tiranía su hijo Periandro. Pues bien, al principio Periandro se mostró más benévolo que su padre; pero, desde el momento en que, por medio de mensajeros, entró en contacto con Trasibulo, el tirano de Mileto, se volvió mucho más sanguinario, si cabe, que Cípselo. Resulta que despachó un heraldo a la corte de Trasibulo para preguntarle que con qué tipo de medidas políticas conseguiría asegurar sólidamente su posición y regir la ciudad con el máximo acierto. Entonces Trasibulo condujo fuera de la capital al emisario de Periandro, entró con él en un campo sembrado y, mientras recorrían el trigal, empezó a formularle al heraldo repetidas preguntas sobre los motivos de su viaje desde Corinto; y, de paso, cada vez que veía que una espiga sobresalía, la tronchaba -hecho lo cual, la arrojaba al suelo-, hasta que, con semejante proceder, acabó por destruir lo más espléndido y granado del trigal. Y, una vez atravesado el labrantío, despidió al heraldo sin haberle dado ni un solo Consejo.
Cuando el heraldo regreso a Corinto, Periandro estaba ansioso por conocer el consejo. Pero el emisario le respondió que Trasibulo no le había dado ninguno, y que él estaba sorprendido de que Periandro lo hubiera enviado a la corte de un sujeto como aquél, un loco rematado que destrozaba sus posesiones (y le contó detalladamente lo que había visto hacer a Trasibulo).
Sin embargo, Periandro comprendió el comportamiento de Trasibulo y se percató de que le aconsejaba asesinar a los ciudadanos más destacados; de manera que, a partir de entonces, hizo gala, contra los corintios, de la crueldad más absoluta, puesto de aquello que el despotismo asesino y persecutorio de Cípselo había dejado intacto, lo remató Periandro.»

Ahora en esta versión de Valerio Máximo (de principios del siglo I d.n.e.) en sus "Hechos y dichos memorables", Liber VII, Cap. IV "Estratagemas", 2, ejemplo de falso traidor que interpreta un mensaje en clave:

« Y por continuar aún con nuestros reyes, proseguiré con Sexto Tarquinio, el hijo de Tarquinio. Indignado el joven porque las fuerzas de su padre no eran capaces de someter Gabios [una antigua ciudad al lado de Roma], ideó un plan más efectivo que las propias armas, por el cual conquistaría aquella ciudad y la incorporaría al poder de Roma. De repente, se pasó al bando de los gabinos, como si huyera de la crueldad y los azotes de su padre (azotes que se había infligido voluntariamente). Por medio de falsas y premeditadas lisonjas comenzó poco a poco a atraerse la benevolencia de todos los ciudadanos. Cuando gozó de gran influencia entre todos ellos, envió a un amigo suyo junto a su padre para que le informara de que lo tenía todo controlado y le preguntase qué quería que hiciese. A la sutileza del joven respondió la astucia del viejo. Por más que aquella noticia le colmaba de alegría, Tarquinio no quiso fiarse del mensajero y no dio ninguna contestación, sino que lo llevó con él hasta un jardín y con un bastón arrancó las cabezas más grandes y crecidas de las adormideras. Cuando el joven Sexto tuvo conocimiento del silencio y la conducta de su padre, comprendió el motivo de aquél y el significado de ésta, y supo que le ordenaba relegar al exilio a los gabinos más notables o bien darles muerte. De este modo, una vez privada la ciudad de sus más valiosos defensores, se la entregó prácticamente con las manos atadas.»

Que tuvo gran divulgación la anécdota lo prueba que en Navarra, en la Crónica de Vizcaya, de 1454, de García de Salazar, se cuenta la misma anécdota en otro contexto:

«En el año que la villa de Vitoria [fundada en 1181] era del reino de Navarra [por tanto se refiere a un período anterior a 1200] había un linaje de caballeros en una aldea cerca de ellas que llamaban y llaman ahora San Martín de Avendaño, que eran poderosos en la comarca, y hacían continuamente muchos enojos a los pobladores de Vitoria, de lo cual todo el dicho concejo se enviaron a querellar al rey de Navarra, su señor, y lo hallaron en una huerta mirando con algunos caballeros que estaban con él, como le dieron su querella, tomó él una espada al mensajero de ellos y cortó con ella unas diez cabezas de berzas y les dijo “los de Vitoria sois para poco a los que así os fatigan, deberíais hacerles como yo hice con estas berzas.»

a) ¿Cree que ha sido oportuno añadir esta anécdota del cuento indio, con los matices personales que hemos visto y que se irán recreando luego en el Siglo de Oro (da igual lo que se corte: berzas o tallos, plantas, flores, ramas, setos), igual que hicieron las versiones latinas, y que sirven de modelo de astucia (pues parece que el monje no le dice nada al mensajero, pero en realidad le está diciendo lo que ha de hacer el rey Ramiro II) o considera que sobra y es innecesaria? Argumente su respuesta.
b) El texto árabe es el único que no incluye esta anécdota. ¿Considera por ello que es más o menos literario que los otros?

REFLEXIÓN PERSONAL.

10. Finalmente, visualice este vídeo de 10 minutos, que recoge todos los hechos:



Redacte en 15 líneas la impresión que le ha causado esta leyenda, contestando a las siguientes preguntas:
a) ¿Cree que el rey se mostró prudente?
b) ¿Y justo?
c) ¿Considera que las leyendas tienen una parte que quizá fue real o que son en definitiva pura fantasía literaria?







No hay comentarios:

Publicar un comentario