1 de noviembre de 2020

MINILECTURA. "EL CUERVO", de EDGAR ALLAN POE (EE.UU., 1809-1849).

Puede escuchar el poema narrativo "El cuervo" recitado por Pepe Mediavilla aquí:



siguiendo la traducción que realizó Julio Cortázar:

I. Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

II. ¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

III. Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

IV. Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

V. Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

VI. Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

VII. De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

VIII. Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

IX. Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

X. Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

XI. Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”

XII. En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

XIII. Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

XIV. “¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

XV. “¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

XVI. “¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”

XVII. Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

Y casi siguiendo literalmente la anterior traducción puede escuchar esta parodia del poema, perteneciente al capítulo 3 de la temporada 2ª (1990) de "Los Simpson":



No obstante, nosotros preferimos la traducción de Efraim Otero, por intentar ser más fiel a la musicalidad y rimas internas que tiene el poema en inglés, y que es la siguiente:




EL CUERVO,

publicado el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror.

(versión de Efraim Otero Ruiz)
[https://www.escritoresyperiodistas.com/NUMERO27/efraim.htm].



I.- De una media noche al filo, yendo débil, intranquilo,
sobre infolios olvidados de leyenda popular,
de repente, adormilado, sentí así como un llamado,
como de alguien que, porfiado, repicase en mi portal.
Es, me dije, un visitante que a mi alcoba quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.
"

II.- Ah, recuerdo vivamente, fue un Diciembre deprimente.
Cada brasa dehiscente se arrastraba fantasmal.
Yo anhelaba el nuevo día me trajese la alegría,
que buscado en vano había por los libros, sin cesar,
mi tristeza por Leonora, que el Señor mandó a llamar,
¡ya sin nombre aquí, jamás!

III.- Y la incierta, purpurina vibración de la cortina,
me llenaba de terrores que jamás llegué a albergar.
Mis latidos conteniendo, me detuve, repitiendo:
"Es sólo alguien que, insistiendo, por mi puerta quiere entrar.
Un tardío visitante que a mi alcoba quiere entrar.
Eso es todo, y nada más".
"


IV.- Con el ánimo más fuerte, sin pensar ya de otra suerte,
"Caballero, o dama" dije, "vos me habréis de perdonar;
pero el hecho es que dormía y llamásteis, a fe mía,
con tan suave cortesía que no puedo asegurar
si escuché vuestras llamadas
". Abro aquí de par en par:
Todo oscuro ¡y nada más!

V.- Frente al cerco tenebroso quedé absorto allí, miedoso,
figurando dudas, sueños que no osó ningún mortal.
Y, el silencio sin quebrarse, la quietud sin inmutarse,
sólo allí pudo escucharse "Lëonora", un murmurar
de mis labios y "Leonora!" volvió el eco a reflejar.
Sólo el eco y nada más.

VI.- Vuelto hasta mi alcoba luego, mi alma en mí como entre fuego,
pronto oí un golpear de nuevo, más sonoro y más audaz.
"Debe haber algo turbado mi ventana o mi enrejado"
-dije entonces- "con cuidado voy la duda a disipar.
Voy, calmado ya mi pecho, tal misterio a descifrar.
Será el viento ¡y nada más!
"

VII.- Abro aquí la celosía cuando, en gran algarabía,
se entra un Cuervo a mi aposento, Cuervo antiguo y espectral.
Sin respeto ni obediencia posa su hórrida presencia
con humana reticencia justo encima de mi umbral,
sobre el busto de Atenea que decora mi portal,
ahí posado y nada más.

VIII.- Ante el ébano de esta ave se sonrió mi cara grave,
de mirar su compostura, su estirada seriedad.
"Por las plumas de tu cresta", dije al fin, "ave funesta,
fantasmal ave que infesta desde el antro nocturnal,
díme, ¿te han dado algún nombre por el ámbito infernal?
"
Dijo el Cuervo : "Nunca más".

IX.- La respuesta tan sencilla me cayó de maravilla
aun diciéndome: "Bien poco que querrá significar!".
Pues se sabe fácilmente que muy raro ser viviente
visto habrá un ave, pendiente justo encima de su umbral,
bestia o ave, sobre el busto que decora su portal
con tal nombre: "Nunca más".

X.- Mas el Cuervo, allí posado sobre el busto, sólo ha hablado
dos palabras, cual si en ellas fuera su alma a derramar,
sin hablar otro lenguaje ni moverse su plumaje.
"Otros se han ido de viaje", dije luego, "así él se irá
como otrora mi Esperanza me ha sabido abandonar"
.
Dijo el Cuervo: "Nunca más".

XI.- Sorprendido al oír una réplica tan oportuna,
"sin embargo", dije, "¿es éste sólo un vano repicar
que algún amo le ha enseñado; algún amo que, acosado
por desastre despiadado se quedara en su cantar
con el réquiem melancólico de su gran desesperar,
con el "nunca, nunca más"
?"

XII.- Mi semblante duro, acerbo, rió de nuevo ante ese Cuervo.
Frente a él corrí un asiento, frente al busto y el umbral.
Reclinado en el asiento dediqué mi pensamiento
a ver, con detenimiento, por qué un pájaro ancestral
como esta ave cruel, siniestra y ominosa y espectral
graznó tánto Nunca más!".

XIII.- Quedé un rato meditando, ni una sílaba expresando
frente al ave, cuyos ojos me quemaban sin cesar.
Mucho más pensé en desvelo, mi cabeza en el consuelo
del morado terciopelo que la luz hacía brillar,
terciopelo opalescente que Ella ya no oprimirá
con sus manos, ¡nunca más!

XIV.- Luego el aire se hizo denso, cual si perfumado incienso
melodiosos serafines me viniesen a ofrendar.
"Dios" -grité- "te ha destinado. Por los ángeles, te ha enviado
con un néctar anhelado con que olvide mi añorar
de Leonora y que, al beberlo, se disipe mi pesar
".
Dijo el Cuervo: "¡Nunca más!".

XV.- "Agorera ave de Averno" -le grité- "sea que el Infierno
te haya enviado, o que provengas de la oscura tempestad,
yerma imagen desolada de la tierra aquí encantada,
del horror de mi morada, díme, díme, por piedad:
¿habrá paz en Otro Mundo? Díme, díme, ¡por piedad!
"
Dijo el Cuervo: "¡Nunca más!"

XVI.- "Agorera ave de Averno", repetíle, "¡ave de Infierno!
¡Por el Dios y por el Cielo que debemos adorar,
díle a mi alma adolorida si en la tierra prometida
mi Leonora está acogida como santa, si el cantar
de los ángeles '¡Leonora!' ya repite sin cesar!"
.
Dijo el Cuervo: "¡Nunca más!".

XVII.- "Tal hablar tu adiós se entiende" -lo reté- "¡pájaro o duende!
¡Vuelve pronto a las tormentas de tu infierno nocturnal!
¡Ni un plumón haya quedado del engaño que has forjado!
¡Nó te quedes ahí posado! ¡Véte de mi soledad!
¡Quita el pico de mi entraña, tu figura de mi umbral!
"
Dijo el Cuervo : "¡Nunca más!"

XVIII.- ¡Y este Cuervo no aspavienta y aún se asienta, y aún se asienta
sobre el busto de Atenea que decora mi portal!
¡Y sus ojos, imitando los de un diablo, están soñando!
Y la luz, sobre él brillando, su silueta hace notar.
Y mi alma, de esa sombra que en el suelo va a flotar,
ya no se alza, ¡nunca más!






Aquí tiene otra traducción, en verso, de Joan Cortés:

I. Cierta medianoche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
«Es un visitante —me dije—, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más.»

II. ¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa desfalleciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la pérdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

III. Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
«No es sino un visitante ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más».

IV. Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
«Caballero —dije—, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído…», y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.

V. La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en ese silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra «Leonor», que yo me atrevía susurrar…
sí, susurré la palabra «Leonor» y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.

VI. Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
«Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, qué misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!»

VII. Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

VIII. Esta negra y torva ave trocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
«Ese penacho rapado —le dije—, no te impide ser osado,
viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?»
Dijo el cuervo: «Nunca más».

IX. Que un ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara «Nunca más».

X. Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sola sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: «Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará».
Dijo entonces: «Nunca más».

XI. Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
«Sin duda —dije—, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán;
que pergeñó, acorralado, este lúgubre refrán:
“Nunca, nunca más”».

XII. Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral.
Qué pretendía esa torva ave, funesta y ancestral
al repetir: «Nunca más».

XIII. Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!

XIV. Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
«¡Miserable!, —me dije—. ¡Tu Dios estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!»
Dijo el Cuervo: «Nunca mas».

XV. «¡Profeta —grité—, ser malvado; profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas, te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún, bálsamo en Galaad!»
Dijo el Cuervo: «Nunca más».

XVI. «¡Profeta —grité—, ser malvado; profeta eres, diablo alado!
Por el Dios que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor, ahora entre ángeles, un día podré abrazar
si a la radiante doncella en el Edén podré abrazar.»
Dijo el Cuervo: «¡Nunca más!».

XVII. «¡Diablo alado, no hables más!», dije, dando un paso atrás;
«¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero sobre mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!»
Dijo el Cuervo: «Nunca más».

XVIII. Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará… ¡nunca más!






GUÍA DE LECTURA.-


0. La estructura original del poema (en inglés: The raven) es de dieciocho estrofas formadas cada una de ellas por seis versos octométricos trocaicos, estructura que Poe recoge del poema «Geraldine», de Elizabeth Barrett Browning (1806-1861).

El troqueo es un pie compuesto de una sílaba tónica seguida de una sílaba átona, a fin de dar al poema ritmo y musicalidad.

La rima del poema generalmente es ABCBBB, aunque también hay rima interna y muchas aliteraciones (que es lo que ha intentado la versión de Efraim Otero reproducir).

Si quiere entrar en muchos más detalles del poema, lea la entrada "El cuervo (poema)", de https://esacademic.com/

Lógicamente, al traducir el poema, hemos perdido la musicalidad original, por eso, sería interesante que escuchara cómo suena en inglés y captara ese ritmo:


CONTEXTO.
1.- Escriba una breve biografía de Edgar Allan Poe, en no más de 10 líneas.
[ Sería interesante que viera esta versión de RTVE, realizada para el programa "Historias para no dormir", emitida en 1967 bajo el título "El cuervo" (46 m), y que recrea la biografía de los últimos años de Poe articulada bajo los parámetros de este poema.

En todo caso, puede utilizar los siguientes enlaces:

Wikipedia: Edgar Allan Poe

Biografiasyvidas: Edgar Allan Poe

Nationalgeogradic: Edgar Allan Poe

Y también este otro vídeo].


2.- ¿Dentro de qué movimiento literario encuadraría este poema?

[ Sírvase de esta presentación de SLIDESHARE: "Movimiento literario de Edgar Allan poe".

También puede aprovechar para realizar esta pregunta y las siguientes, esta otra presentación de PREZI:

]

TEMA.
3.- ¿Cuál es el tema del poema?
[Puede valerle la entrada "El cuervo", de WIKIPEDIA para contestar].

RESUMEN.
4.- Resuma el argumento del poema en quince líneas.
[ Puede ayudarse de este vídeo de 5 m 33 s].



ESTRUCTURA.
5.- Internamente, la obra podemos estructurarla en tres partes. Distíngalas.

6.- Externamente, ¿en cuántas partes se divide el poema?

GÉNERO Y SUBGÉNERO LITERARIO.
7. El texto pertenece al género lírico, a pesar de que se nos está relatando un suceso, caracaterística propia del texto narrativo. ¿Por qué cree que debemos considerarlo un texto lírico?

8. El poema parte de un motivo literario recurrente: la muerte del ser amado. Este se suele desarrollar bajo un subgénero lírico muy concreto: la elegía (recuerde las "Coplas a la muerte de su padre" de Jorge Manrique; el "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías", de García Lorca; la "Elegía a Ramón Sijé" de Miguel Hernández, etc. Señale las características de este subgénero.
[Vea el siguiente vídeo, para ayudarse en su contestación:]

9. Fíjese en el siguiente poema de W. H. Auden (1907-1973), "Funeral blues", que recoge los sentimientos del poeta ante la muerte de un ser querido. ¿Cree que el poema de Poe muestra también estos sentimientos de tristeza por la ausencia del ser amado? Justifique su respuesta.
Puede escucharlo en este fragmento de la película "Cuatro bodas y un funeral", de Mike Newell (1984):

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Paren todos los relojes, descuelguen el teléfono,
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso,
Silencien los pianos, y con un apagado timbal,
Saquen el ataúd, dejen pasar a los deudos.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message "He Is Dead",
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

Que los aviones nos sobrevuelen en círculos luctuosos
garabateando en el cielo el mensaje "Él ha muerto",
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas,
Que los policías de tráfico usen guantes negros de algodón.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever; I was wrong.

Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
Mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
Mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood,
For nothing now can ever come to any good.

Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y talen los bosques,
Porque ya nada puede volver a ser como antes.

Y más sobrecogedor, debería escuchar el poema musicado por Nemo Shaw en 1978:

10. En cambio, un poeta del Romanticismo español como Gustavo Adolfo Bécquer, ante el dolor por la pérdida de su amada y la insoportable soledad y vacío con que se queda, lo que desea es la muerte también, como expresa en su Rima LII:

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

¿Cree que el poema de Poe expresa el deseo de morir ante la ausencia de su amada por parte del protagonista?

CONNOTACIÓN.
11.- ¿Qué visión del ser humano expone el autor?

12.- En el poema se emplean ciertas palabras que podemos encuandrar dentro del campo semántico (grupo de palabras que comparten uno o varios rasgos en su significado) de lo deprimente, lo triste, lo melancólico. ¿Qué palabras son éstas?

13.- El poema logra crear una atmósfera sobrenatural. ¿Qué elementos podemos señalar que se corresponden con una descripción del tipo "locus horribilis"?

ELEMENTOS NARRATIVOS.
14.- ¿Qué tipo de narrador tiene el poema?

15.- Describa al narrador.

16.- ¿Cómo se llama la enamorada del protagonista? ¿Qué le ha ocurrido? ¿Cree que la enamorada ha sido divinizada? Justifique su respuesta.

17. ¿Cuántos personajes intervienen? Enumérelos.

18. ¿Por qué cree quen ha seleccionado el autor la noche como momento temporal para este episodio?

19.- ¿En qué mes transcurre el poema? ¿Cree que podría tener alguna razón el autor para haber seleccionado este mes?

1920.- ¿Qué tipo de espacio hay en el poema?

SÍMBOLOS.
[ Para este apartado le puede ser de utilidad la entrada «“El cuervo”, un poema de Edgar Allan Poe», de Virginia Moratiel, en el blog https://elvuelodelalechuza.com/ ].

21.- En una primera versión, en vez de aparecer un cuervo era un búho. ¿Qué simboliza el búho?
[ Puede utilizar para contestar a esta pregunta la entrada "El búho" del blog https://simbolosysignificados.blogspot.com/].

22.- ¿Por qué cree que cambió de ave? (Recuerde que el poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens.
[cfr. "El cuervo de Dickens" en https://losmoradoresdelastinieblas.es/].

23.- ¿Qué simboliza el cuervo?
[Puede utilizar para contestar a esta pregunta la entrada "El cuervo" del blog https://simbolosysignificados.blogspot.com/
También, si quiere profundizar, puede servirse de la lectura de los siguientes artículos:
González Grueso, F. D. "El cuervo y su simbología", in Revista de Folklore, 260, Tomo 22b (2002), pp. 47-55.
Romero López, Dolores. "El transfondo ocultista del cuervo: desde su simbolismo poético a los topoi modernistas", in ’Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 18 (2013), pp. 201-218].

24. ¿Y las puertas?

25.- ¿Quién era Palas Atenea? ¿Qué simbolizaba?
[ Para este apartado, emplee la entrada "Atenea" de la web https://significadosimbolos.com/].

26. Señale qué tipo de enfrentamiento simbólico se origina en la mente del narrador a través de la figura de Palas Atenea y el cuervo?

27.- ¿Qué función cumple el estribillo "nunca más"?

INTERTEXTUALIDAD (RELACIÓN CON OTRAS OBRAS).
28. SELECCIONE UNA DE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS.

A) ¿Qué elementos semejantes y diferentes halla entre el poema de Poe y el del poeta del Romanticismo español José Zorrilla (1817-1893) titulado "El reloj"?
¿Podría decirse que en Poe el cuervo simboliza la finitud, el paso inexorable del tiempo, y que sus graznidos son como el golpeteo que emiten las ruedas dentadas de un reloj, como aparece en el poema de Zorrilla? Justifique su respuesta.


I. Cuando en la noche sombría,
con la luna cenicienta,
de un alto reloj se cuenta
la voz que dobla a compás;
si al cruzar la extensa plaza
se ve en su tarda carrera
rodar la mano en la esfera,
dejando un signo detrás,

II. se fijan allí los ojos
y el corazón se estremece,
que, según el tiempo crece,
más pequeño el tiempo es;
que va rodando la mano,
y la existencia va en ella,
y es la existencia más bella
porque se pierde después.

III. ¡Tremenda cosa es pasando
oír, entre el ronco viento,
cuál se despliega violento
desde un negro capitel
el son triste y compasado
del reloj, que da una hora
en la campana sonora
que está colgada sobre él!

IV. Aquel misterioso círculo,
de una eternidad emblema,
que está como un anatema
colgado en una pared,
rostro de un ser invisible
en una torre asomado,

del gótico cincelado
envuelto en la densa red,

V. parece un ángel que aguarda
la hora de romper el nudo
que ata el orbe,
y cuenta mudo
las horas que ve pasar;
y avisa al mundo dormido,
con la punzante campana,
las horas que habrá mañana
de menos al despertar.

VI. Parece el ojo del tiempo,
cuya viviente pupila
medita y marca tranquila
el paso a la eternidad;

la envió a reír de los hombres
la omnipotencia divina,
creó el sol que la ilumina,
porque el sol es la verdad.

VII. Así a la luz de esa hoguera,
que ha suspendido en la altura,
crece la humana locura,
mengua el tiempo en el reló;
el sol alumbra las horas
y el reloj los soles cuenta,
porque en su marcha violenta
no vuelva el sol que pasó.

VIII. Tremenda cosa es, por cierto,
ver que un pueblo se levanta
y se embriaga y ríe y canta
de una plaza en derredor;
y ver en la negra torre
inmoble un reloj marcando
las horas que va pasando
en su báquico furor.

IX. Tal vez detrás de la esfera
algún espíritu yace,

que rápidamente hace
ambos punzones rodar;
quizá al declinar el día,
para hundirse en Occidente,
asoma la calva frente
el universo a mirar.

X. Quizá a la luz de la luna,
allá en la noche callada,
sobre la torre elevada
a meditar se asentó;
y por la abierta ventana,
angustiado el moribundo,
al despedirse del mundo
de horror transido le vio

XI. Quizá asomando a la esfera
la noche pasa y los días,
marcando la hora postrera
de los que habrán de morir;
quizá, la esfera arrancando,
asome al oscuro hueco
el rostro nervioso y seco
con sardónico reír.

XII. ¡Ay, que es muy duro el destino
de nuestra existencia ver
en un misterioso círculo
trazado en una pared!
Ver en números escrito
de nuestro orgulloso ser

XIII. la miseria..., el polvo..., nada,
lo que será nuestro fue.
Es triste oír de una péndola
el compasado caer
como se oyera el rüido
de los descarnados pies
de la muerte, que viniera
nuestra existencia a romper;
oír su golpe acerado,
repetido una, dos, tres,
mil veces, igual, continuo
como la primera vez.

Y en tanto por el Oriente
sube el sol, vuelve a caer,
tiende la noche su sombra,
y vuelve el sol otra vez,
y viene la primavera,
y el crudo invierno también,
pasa el ardiente verano,
pasa el otoño, y se ven
tostadas hojas y flores
desde las ramas caer.
Y el reloj dando las horas
que no habrán más de volver;
y murmurando a compás
una sentencia crüel,
susurra el péndulo: «¡Nunca,
nunca, nunca
vuelve a ser
lo que allá en la eternidad
una vez contado fue!».


B) El motivo del cuervo (grajo, corneja) ha estado muy presente en las diversas culturas antiguas y modernas, bajo formas mitológicas, de leyendas, cuentos, fábulas, refranes, etc. ( si le interesa entrar en profundidad en este asunto le recomendamos la lectura del libro de Boria Sax, Cuervo. Naturaleza, historia y simbolismo. Madrid: Siruela, 2019): unas veces con la imagen de necrófago, ya presente desde las culturas mesopotámicas y bíblicas, y continuada en la Edad Media, donde la imaginería solía mostrarlos bien sobrevolando en los campos de batalla, bien alrededor de los patíbulos (recordemos cómo Shakespeare, en Julio Cesar, hace decir a Casio:

…cuervos, cornejas y milanos
nos miran desde lo alto
como si fuéramos presas moribundas:
su sombra, el más funesto palio bajo el cual
nuestro ejército yace dispuesto a perder el alma).

Otras, los dioses utilizan su forma para aparecerse ante los humanos, sobre todo en la cultura celta, donde, por ejemplo, Lugh era el dios de los cuervos o la diosa Morrigan, que tomaba forma de cuervo para anunciar momentos de guerra; Odin tenía dos cuervos: Hugin (el pesamiento) y Munin (la memoria); etc.
Unas veces este córvido trae malos presagios o noticias (por lo que Apolo le trocó su plumaje de blanco a negro), dando pie a las supersticiones: si se posa cerca de la casa de alguien presagia la muerte, decían las supersticiones vikingas, y que el mismo Shakespeare recogió en "Otelo":

A la memoria me viene
como se posa el cuervo sobre la casa infectada
como un presagio para todos…

Y más aún si nos fijamos en la dirección de su vuelo. Así, Cicerón en "De divinatione" se preguntaba por qué existía la creencia de que cuando un cuervo vuela a la derecha constituye un buen augurio mientras que una corneja que lo hace a la izquierda es un mal augurio (y que se mantuvo durante toda la Edad Media, como vemos en el "Cantar de Mío Cid":

v.11 A la exida de Bivar ovieron la corneja diestra,
e entrando a Burgos obiéronla siniestra).

Pero en otras ocasiones fue un ave favorable, sobre todo como símbolo del matrimonio (los cuervos eran sagrados para Hera, la diosa griega del matrimonio, equivalente a la latina Juno) por ser ave monógama, fiel siempre a su pareja; incluso, en las fábulas, es un animal presuntuoso (fábula del zorro y el cuervo, por ejemplo).
Es por ello que en la lírica, fue un motivo muy empleado por diversos autores, algunos de los cuales son citados por el poeta y narrador estadounidense Raymond Carver (1938-1988) en su poema "Mi cuervo":

Un cuervo voló hasta el árbol que hay junto a mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, o el cuervo de Galway.
Tampoco el de Frost, Pasternak o Lorca,
o uno de los cuervos de Homero, saciado de sangre
tras la gran batalla. El mío era tan solo un cuervo
que en su vida encajó en parte alguna
o hizo algo digno de mención.
Se posó en una rama durante unos minutos
y luego alzó el vuelo, desapareciendo bellamente
de mi vida.

Busque información sobre estos "cuervos", en los enlaces que le hemos dejado marcados en el poema de Carver, e indique qué tipo de perspectiva ha adoptado cada autor con respecto al cuervo.

Ponga un ejemplo del uso del "cuervo" en las fábulas, escríbala completa, nombre a su autor y explique la moraleja.
[Puede utilizar esta selección de fábulas de Esopo].

Cite al menos tres refranes en los que estén presentes los cuervos, como el que dice "Clérigos y cuervos huélganse con los muertos", y explíquelos.
[Puede servirse de este artículo de Hilario Peraleda Navas aparecido en Periodista Digital]

C) El poeta Luis Alberto de Cuenca (1950-), hizo muchas referencias al poema de Poe [baste su obra "El cuervo y otros poemas góticos". Madrid: Reino de Cordelia, 2010], pero tratándolo desde diversas perspectivas (recordemos, como ejemplo, el poema "El pájaro negro" de su libro "Sin miedo ni esperanza", publicado en 2002). En este poema titulado "Sobre 'El cuervo' de Poe", escrito en 2009 en alejandrinos, no parafrasea, sino que, empatizando con el dolor de Poe, utiliza elementos de su poema, recreándolos y afirmando el desconsuelo y desolación que queda tras la muerte de un ser amado. De este modo, Luis Alberto de Cuenca vuelca su vivencia personal aquí: su novia murió en un accidente de tráfico, y es a ella a quien recuerda.
¿Qué elementos/ frases/ motivos emplea Luis Alberto de Cuenca para exteriorizar su dolor, que son comunes con los del poema de Poe?

I. Una noche de un frío diciembre, me encontraba
solo en mi biblioteca, pensativo, tan solo
que ni los viejos libros ni los mil cachivaches
que abruman los estantes me hacían compañía,

tan solo como un náufrago después de la tormenta,
como un tucán en medio del desierto de Gobi,
como un tigre en el Congo, como un ornitorrinco
en Siberia. Muy solo, muy cansado, hecho polvo,
sin ganas de vivir, paseando la mirada
sobre un libro de Dover con
The Raven de Poe.

II. Un libro que incluía las estremecedoras,
formidables, siniestras, locas ilustraciones
de Gustavo Doré, y que justificaba
por eso su existencia, porque era una edición
vulgar, sin interés, de esas que sobreabundan
en los expositores de los Vips. (Recordé
haber leído también la traducción francesa,
hecha por Mallarmé, del poema de Poe,
y fui en su busca. Nada. Ni rastro de ese libro:
lo había extraviado para siempre jamás.)

III. Tuve que conformarme con la edición de Dover
y sus extraordinarias estampas de Doré.
Fui pasando las páginas como si aquello fuese
un incunable, absorto en las estrofas mágicas
de aquel a quien Ramón llamó «genio de América»
en una biografía exquisita y absurda
que publicó en Losada hace un montón de años
y que tuve y no tengo manera de encontrar.
(No sé qué harán ustedes cuando pierden un libro:
yo me sumo en un pozo de oscuridad atroz.)

IV. Basta de digresiones. Les contaba que un día
—una noche, más bien— de un gélido diciembre,
me encontraba sentado en un sillón de orejas,
rodeado de libros, solísimo en el mundo,
hojeando
The Raven, el poema de Poe,
en una edición ruin a la que rescataba
del desastre Doré. Pues bien, seguí leyendo
en voz alta y despacio, paladeando las sílabas,
la inigualable música con que engarza el poeta
las perlas de su duelo y de su malestar.

V. En las noches de insomnio las sombras tienen alas,
como el cuervo de Poe. Vienen desde muy lejos
a anunciarnos que nunca volveremos a ver
a nuestra amada muerta,
por mucho que busquemos
en las fotografías de entonces, en las calles
de Madrid, despojadas de sus ovulaciones
y sus cambios de humor, de su tibia dulzura
(cuando la desplegaba), de sus ojos (¡sus ojos!),
de sus delicadísimas orejas de soplillo,
de su tierno, silvestre, nutricio corazón.

VI. En las noches insomnes de diciembre —el catorce
murió— las sombras tienen alas negras de cuervo
que invitan a viajar por el espacio libre,

por ese cielo azul que no es azul ni es cielo
(que diría Argensola), y surcar las etéreas
salas rumbo a la playa donde tanto lloramos
una tarde de agosto, sintiéndonos vencidos
por el amor y por sus trágicas ficciones,
indefensos, inermes ante las crueldades
del deseo, juguetes en manos del azar.

VII. Pero no sólo hubo llanto y desvalimiento.
Recuerdo aquella torre frente al mar como un símbolo
de la complicidad. Desnudos como ángeles
triunfantes, en los muros del desván escribíamos
frases como
«El invierno de nuestra desventura
se ha transformado en un maravilloso estío»,
«La ciudad es mi selva», «Yo voy mucho más rápido
que tú, mucho más lejos», «Ama y haz lo que quieras»,
«Todos esos momentos acabarán perdiéndose
como lágrimas en la lluvia», «¿Quién soy yo?».

VIII. Con qué las escribimos no lo sé. ¿Fue con sangre?
La verdad es que ambos teníamos de sobra
para dar y tomar. Luego tú acabarías
vaciándote de todo.
«Estaba tan oscuro
que me bañé en tu luz.» «En mi cuarto he colgado
los retratos de otras porque no tengo el tuyo.»
Y las cartas, las cartas, obsesivas y tórridas,
avivando la hoguera de la pasión, quemando
los bosques a su paso e incendiando las mieses.
Aquellas cartas-bomba que no sé dónde están.

IX. Montaigne hizo pintar en las vigas del techo
de su castillo, cerca de Burdeos, las frases
que le habían gustado más. Tú me lo contaste
en una carta ardiente, suspicaz, quebradiza,
donde, además de sexo, me dabas argumentos
para justificar las paredes pintadas
del desván, en la torre de nuestras entelequias,
cuando éramos felices y aún no habías cruzado
el espejo maldito, dejándome sin brújula,
sin
Lebensraum, sin norte, sin aire, sin amor.

X. En las noches de insomnio me invade tu perfume
como una vaharada fantasmal, y lo aspiro

como si fuera polvo de silencio y de ruina
y, a la vez, como un tiro de insondable placer
que, como el
Ewigweiblich de Goethe, me conduce
al cielo, donde tú vives eternamente
y donde viven tipos como Borges y Tolkien,
y Shakespeare y Alex Raymond, y Hawks y Milton Caniff,
y Stevenson y Ariosto, y Potocki y Cazotte,
y chicas como Mae West y Hedy Lamarr.

XI. Ha llegado la hora, en esta noche helada
en que sólo me tiende la mano el viejo Poe,
de salir de este pozo de soledad. Al cabo,
como dijo Izaac Walton,
«buena ha sido la juerga
que no obliga a mirarse con vergüenza unos a otros
la mañana siguiente». Y así fue nuestro baile,
al ritmo del tam-tam de los pigmeos bandar
de la Selva Profunda. Una danza de muerte
y destrucción y, al tiempo, un sutil bamboleo
al compás protector de la imaginación.

XII. En la primera lámina de Doré se distingue
a un hombre devorado por unos cortinajes
que intenta descorrer y que operan a modo
de telón de teatro, con un cartel arriba,
a la izquierda, que pone
Nevermore, y en la parte
derecha, un esqueleto y un cuervo con las alas
desplegadas.
En tales disecciones me hallaba
cuando el cuervo saltó del papel a mis brazos,
en busca de emociones nuevas, pues se aburría
mortalmente en el libro. Y graznó:
Nunca más.


D) Alfonso Sastre (1926-) escribió en 1956 la obra teatral "El cuervo" , en la que los sucesos que vamos a ver interpretados se sitúan en Nochevieja, en el chalet de Juan, el protagonista, cuya mujer Laura murió descuartizada allí la misma noche del año anterior. Este estará acompañado por tres invitados, Alfonso y el matrimonio Pedro e Inés, quienes creen volver a estar reviviendo los acontecimientos de aquella noche trágica (o que tal vez no sucedió realmente y fue una premonición, pero ahora sí está sucediendo), lo que se confirma con la aparición de Laura, quien está viva y cree estar aún en la fiesta de la Nochevieja anterior. Todo se repetirá idénticamente a como sucedió hacía un año, sin que se pueda hacer nada por evitarlo, en un ciclo de etterno retorno.

Señale los elementos similares y diferenciadores entre las dos obras.



E) El grupo "The Glass Prism", en su álbun dedicado a Poe "Poe Through" (1969) compuso esta canción parafraseando el poema "El cuervo". Indiqué por qué decimos que "parafrasea" y no que hace una versión nueva de este motivo literario.

I fall from the holy empire.
An angel that losing his path.
I am torment with passion and fire,
I am torment with pride, greed and lust.
Caí del imperio sagrado.
Un ángel que pierde su camino.
Yo soy tormento con pasión y fuego,
Soy tormento con orgullo, codicia y lujuria.
The raven, once upon a midnight dreary,
While I pondered, weak and weary
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping
El cuervo, en cierta ocasión en una medianoche lúgubre,
mientras reflexionaba, débil y cansado
sobre un volumen pintoresco y curioso de la tradición olvidada,
mientras inclinaba la cabeza, casi adormecido, de repente se escuchó un golpecito.
I am dreaming flying higher and higher.
I am dreaming hope, fear, love and pain,
My graceful forbidden desire.
They always call, whisper my name.
Estoy soñando, volando cada vez más alto.
Estoy soñando, esperanza, miedo, amor y dolor,
Mi elegante deseo prohibido.
Siempre llaman, susurran mi nombre.
Prophet, said I, thing of evil.
Prophet still, if bird or devil,
Whether Tempter sent
Or whether tempest tossed thee here ashore,
Desolate yet all undaunted,
On this desert land enchanted,
On this home by Horror haunted,
Tell me truly, I implore:
Is there, is there balm in Gilead?
Tell me, tell me, I implore.
Quoth the Raven: "Nevermore".
Profeta, dije yo, cosa del mal.
Profeta todavía, si pájaro o diablo,
si Tempter te envió
o si la tempestad te arrojó aquí, a tierra,
desolado, aunque todo impávido,
en esta desierta tierra encantada,
en esta casa por el horror embrujada,
dime de verdad, te imploro:
¿está ahí, hay bálsamo en Galead?
Dime, dime, te lo suplico.
Dijo el cuervo: "nunca más".
Deep into that darkness peering,
Long I stood there wondering, fearing
Doubting, dreaming dreams no mortal
Ever dared to dream before.
Be that word our sign of parting
Bird or fiend, I shrieked, upstarting.
Leave no black plume as a token
Of that lie thy soul hath spoken.
Leave my loneliness unbroken.
Quit the bust above my door.
Take thy beak from out my heart
Hundido en esa oscuridad, mirando,
durante mucho tiempo me quedé allí preguntándome, temiendo
dudar, soñar sueños que un no mortal
alguna vez se atrevió a soñar antes.
Sea esa palabra nuestro signo de despedida
Pájaro o demonio, grité, levantándome.
No dejes tu penacho negro como un símbolo
De esa mentira que tu alma ha dicho.
Deja mi soledad intacta.
Deja el busto sobre mi puerta.
Saca tu pico de mi corazón.
I fall from the holy empire.
An angel that losing his path.
I am torment with passion and fire,
I am torment with pride, greed and lust.
Caí del imperio sagrado.
Un ángel que pierde su camino.
Yo soy tormento con pasión y fuego,
Soy tormento con orgullo, codicia y lujuria.
And the Raven, never flitting,
Still is sitting,
Still is sitting
On the pallid bust of Pallas,
Just above my chamber door. And his eyes have all the seeming
Of a demons that is dreaming.
And the lamp-light o'er him streaming,
Throws his shadow on the floor.
And my soul from out that shadow
That lies floating on the floor,
Shall be lifted, nevermore!
Y el Cuervo, nunca queriendo revolotear,
todavía está sentado,
todavía está sentado
En el busto pálido de Pallas,
justo encima de la puerta de mi cámara.
Y sus ojos tienen todos los rasgos
de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara sobre él fluye,
arrojando su sombra en el suelo.
¡Y mi alma, de esa sombra
que yace flotando en el suelo,
no será levantada, nunca más!


F) En cambio, el grupo de metal granadino-jienense "Ánima adversa", en su álbum "El otro yo" (2009) que contiene la canción "El cuervo", transforma el poema, como puede ver en la letra:

Más allá del reino de los muertos me han hecho venir
para vengar mi muerte, como ya les prometí.
Vengo a por vosotros, esa es mi misión, es mi razón de ser,
el porqué esta noche desperté y compartí mi alma.

Ojos de mi odio, velaré por ti,
Si cumples mi venganza viviré por ti.
Compañero oscuro eres mi valedor.
Dame esta noche fuerzas pues mi amor... mi amor murió.

No, debes intentar olvidar. El mal, no te ayudará.
No, no quiero olvidar mi pasado, hoy va a regresar.

Te ví mientras volaba.
Sobre mis ojos, la imagen de tus ojos se quedó.
Como una mancha
oscura que ciega mis lágrimas al sol.

Desde mi alcoba
te veo como un fuego fatuo,
camino hacia mi perdición,
me siento arrastrado por tus ojos, sin miedo a Dios.

Vuela, con tu ejército de almas, vengador.
Concédeme la gracia del perdón.
Duerme.
Habla mi orgullo en pico de odio y de dolor.
Esta noche acaba mi misión de honor, de amor.
Leonor...

Sangre de mi sangre, eres parte de mí.
Bebe de mi alma, sáciate de mí.
El pacto se ha sellado, mi herida se cerró.
El día ya se ha acabado, el día de mi dolor.

Nunca más, nunca más veré mi tierra.
Nunca más, nunca más, se alzará el sol.
Mi nuevo lar está con ella.
Nunca más, jamás lo he de dejar.

Vuela, con tu ejército de almas, vengador.
Concédeme la gracia del perdón.
Duerme.
Habla mi orgullo en pico de odio y de dolor.
Esta noche acaba mi misión de honor, de amor.
Leonor...

Vuela, con tu ejército de almas, vengador.
Concédeme la gracia del perdón.
Duerme.
Habla mi orgullo en pico de odio y de dolor.
Esta noche acaba mi misión de honor, de amor.
Leonor...

¿Qué elementos diferenciadores y comunes encuentra entre el poema de Poe y esta canción?


VALORACIÓN PERSONAL.
29.- Haga una breve reflexión, de no más de 10 líneas, indicando qué le ha parecido este poema.







Sería interesante que visualizara la película "El enigma del cuervo" (The raven), de James McTeigue, de 2012, que cuenta con John Cusack como protagonista. También es conocida como: "El cuervo".





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