13 de abril de 2016

VERSOS BISÍLABOS.


Los versos bisílabos [del lat. bisyllăbus: bis (dos), syllabus (sílabas)] son aquellos que constan de dos sílabas métricas.

Poco usados a lo largo de la historia de la literatura y casi siempre en compañía de otros versos de mayor medida, en juegos polimétricos o en quiebras de versos o en eco (solo lo hallaremos generando poemas exclusivamente bisílabos a partir del siglo XX).

Mas, antes de continuar, debemos dejar constancia de que no todos los tratadistas admiten el verso de dos y tres sílabas, toda vez que este verso “no tiene ritmo propio”.
[Baehr, Rudolf .- Manual de versificación española. Madrid, Gredos, 1.973, pág. 85].

Idea que parece haber permanecido al menos en las composiciones en que se mezcla con otros versos considerados de ritmo tradicional castellano, estimando a los versos bisílabos, más que como versos independientes, como estribillo. Así, por ejemplo, para Rengifo, Luzán y Velázquez, entre otros, el verso mínimo está en el tetrasílabo, que es el quebrado del octosílabo de una redondilla mayor:

Podemos decir que en castellano no hay versos de una, dos, ni tres sílabas.
En efecto, aunque hay palabras acentuadas de una sílaba en nuestra lengua, parece imposible hacerlas versos, y ningún poeta lo ha emprendido. Obsérvese, que aunque procurase formar con ellas una estanza, como esta:
Fe,
Paz

Das,
No serían estos versos de una sílaba, sino de dos; porque en nuestra versificación toda sílaba final de verso en palabra aguda equivale, como ya hemos dicho, a dos sílabas.
Los de dos sílabas apenas pudieran seguirse unos a otros sin que pareciesen de cuatro, como estos:
Penas
Graves
Sufres,
Hombre:
Penas
Graves
Sufro
Yo.
Las palabras de una o dos sílabas no han figurado en la versificación castellana, sino en los ecos, especie de juego de mal gusto, del cual vemos ejemplos en Calderón, en Lope y hasta en Baltasar de Alcázar. El poeta pregunta, el eco responde, y a veces las respuestas de éste reunidas forman sentido completo.

[Lista y Aragón, Alberto.- Artículos críticos y literarios de D. Alberto Lista: publicados en el Tiempo y otros varios periódicos. Vol. I. Palma, Librería de Estevan Trías, 1.840, pp. 153-154.]

Idea que las continuará Andrés Bello (1.844), por ejemplo, que comenzará su clasificación de los versos, así:,

Según el número de sílabas que corresponde en cada especie al verso grave, llamamos a los de cuatro sílabas tetrasílabos; a los de cinco, pentasílabos; a los de seis, hexasílabos; a los de siete, heptasílabos; a los de ocho, octosílabos; a los de nueve, eneasílabos; a los de diez, decasílabos; a los de once, endecasílabos; a los de doce, dodecasílabos.
[Bello, Andrés.- “Principios de la ortología y métrica de la lengua castellana y otros escritos”, in Obras Completas de Andrés Bello. Vol. VI. Caracas, Fund. La Casa de Bello, 1.981, pág. 136.]

Y la mayoría del s. XIX: Sánchez Barbero

No obstante, ya incorporó el bisílabo y trisílabo Vicens en 1.737,

S. Arpa, J. Callejón, etc., por dar algunos nombres

Así, E. Álvarez, señalaba que

en la poesía española hay versos de dos sílabas hasta catorce; pero en rigor el verdadero verso empieza en la frase de cuatro sílabas. A estos versos así como a los bisílabos y trisílabos y aun a los de cinco sílabas se les llama pies quebrados o versos quebrados:

Dulce
Llanto,
Santo
Don.
[Álvarez Giménez, Emilio.- Literatura preceptiva o retórica y poética. Pontevedra, Impr. A. Landín, 1.888, pág. 61.]

siguiendo a los tratadistas del siglo XX y actuales, consideraremos la existencia de los versos de dos y tres sílabas métricas.

■ Estuvo presente en composiciones en eco de la lírica de Cancionero.

Aunque yo triste me seco, 1320
eco
retumba por mar y tierra.
Yerra;
que a todo el mundo o fortuna,
una 1325
es la causa sola dello.
Ello
sonará siempre jamás.
Mas
adonde quiera que voy, 1330
oy,
hallo mi dolor delante.
Ante.
Va con la quexa cruel
él, 1335
dando al amorosa fragua
agua.
Soy de lágrimas de amar
mar,
y daría por más lloro 1340
oro,
que el llorar me satisfaze,
haze
desenconar mi postema.
¡Tema 1345
tengo ya con el consuelo!
Suelo
buscar de doblar cuidado,
dado
soy del todo a los enojos. 1350
¡Ojos,
devéis ya con los sospiros
iros
a buscar la soledad!
Dad 1355
a mí la guía vosotros,
otros
no querrán a tal bivir
ir.
¿Quién es el que tal dessea? 1360
Ea,
amadores, ¿ay alguno?
Uno
es el más que me destruye;
huye 1365
la esperança y el remedio.
Medio
no tengo para mi mal,
al
que a mi triste sentimiento 1370
miento,
a mí mismo yo me engaño.
Año,
mes, un solo día agora,
ora 1375
no tengo ya de reposo.
Poso
muy lexos a mis sentidos,
idos
son agora ya de buelo. 1380
Elo,
que lo que digo no sé,
e
mi lengua, que ya desmayas,
ayas 1385
compassión del mal que passo.
Asso
mis entrañas en centellas,
ellas
me queman el alma y vida. 1390
¡Ida
es mi gloria toda entera!
Era
libre, y siervo agora bramo.
Amo 1395
un mal con que me destruyo;
huyo,
mas amor, do más oviere,
hiere
mi coraçón desdichado. 1400
Hado
fue que triste me cubrió.
¡Yo
no sé para qué me guardo!
Ardo 1405
de suerte que me refrío,
frío
que me abrasa yo consiento,
siento
los contrarios que me aquexan, 1410
quexan
de la muerte que me acabe.
¿Cabe
dentro de mí tal desconcierto?
Cierto, 1415
que tiene con desatino
tino,
que jamás en cosa acierta
cierta.

(Juan del Enzina (1.468-1.529).- “Aquí comença una obra de Juan del Enzina llamada eco dirigida a la marquesa de Cotro”). [También figura, más extensa, en su “Egloga de Plácida y Vitoriano”, vv. 1.320-1.419, que es la exponemos.]

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■ Y luego durante el período de los siglos XVI y XVII lo podemos localizar en obras de teatro o musicales, también en composiciones en eco. Recordemos que Rengifo definió el eco como «composición rara y dificultosa, pero que da mucho gusto y contento cuando sale con perfección.»
[Díaz Rengifo, J.- Arte poética española. Barcelona, Imprenta María Ángela Martí, 1759, pág. 140.]


REY.- bien óyo los quebrantos de tu pecho.
Gritabas tú por mí, Señora mía,
De aquellas crudas fieras salteada,
Querías darme aquelpostrer aliento
para conforto de este triste vida.
ECO.- Ida.
REY.- Donde la tuya es, Doña Inés.
ECO.- Es.
REY.- Voz humana la que asi me asombra.
ECO.- Sombra.
REY.- De Doña Inés.
ECO.- Es

(Jerónimo Bermúdez (1.530-1.599).- “Nise Laureada”, Acto III, Escena III).

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PALACIO: ¿Quien fué tan fuera de séi
que el PALACIO huyó?
ECO: Yo.
PALACIO: ¿Quien tan grande bien perdió
también se ha perdido assí?
ECO: Sí.
RUSTICIDAD: ¿Y en la corte se ganó?
ECO: No.
RUSTICIDAD: Si dizes que en alto assiento
hay contentamiento...
ECO: Miento.
PALACIO: ¿Pues quál vida es para vos
mejor de las dos?
ECO: Las dos.
(“Coloquio de Moisés”, de 1.587).

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GALÁN: En este lugar me vide
cuando de mi amor partí;
quisiera saber de mí,
si mi suerte no lo impide.
ECO: Pide. 5
GALÁN: Temo novedad o trueco,
que es fruto de una partida;
mas ¿quién me dice que pida
con un término tan seco?
ECO: Eco. 10
GALÁN: ¿La que siguió con tal priesa las pisadas de Narciso? La que por Júpiter quiso ser contra Juno traviesa? ECO: Esa. 15
GALÁN: ¿Qué andas por aquí buscando,
bella ninfa? ¿Es a tu amor,
o vencida del dolor,
andas tus males llorando?
ECO: Ando. 20
GALÁN: Así Narciso te vea
con más piedad que solía,
que informes al alma mía
de las cosas que desea.
ECO: Sea. 25
GALÁN: Respóndeme pues del cerro
cavernoso; ¿haberme ido
fue yerro, no habiendo sido
necesario mi destierro?
ECO: Yerro. 30
GALÁN: Hora debió ser menguada,
donde reinó el interés;
la lealtad y fe de Inés
¿qué han medrado en mi jornada?
ECO: Nada. 35
GALÁN: El caso va descubierto,
algún desconcierto ha hecho;
¿es cierto lo que sospecho
de haber hecho desconcierto?
ECO: Cierto. 40
GALÁN: ¿Vístele romper el hilo
que anudó nuestra amistad?
No quieras con liviandad
hacerme cera y pavilo.
ECO: Vilo. 45
GALÁN: A vilo no hay que dudarse,
yo te doy entera fe;
mas lo que viste ¿qué fue?
¿fue olvidarme o fue mudarse?
ECO: Darse. 50
GALÁN: ¡Qué, en tales trances y puntos
Inés con otro se halla!
Di cómo los viste, y calla
las circunstancias y adjuntos.
ECO: Juntos. 55
GALÁN: Ella fue nave sin lastre, que dio conmigo al través;r/> y ¿de qué calidad esv el autor de mi desastre?
ECO: Sastre. 60
GALÁN: Mira no se lo levantes;
antes que la conociese
pudo ser que sastre fuese,
mas no en tiempos semejantes.
ECO: Antes. 65
GALÁN: Pues ya no usando el oficio,
que mucho es que se engañase,
¿quién la obligó a que olvidase
mi tierno amor y servicio?
ECO: Vicio. 70
GALÁN: Acaba de resumirte;
de este vicio y perdición,
¿cuál fue la cierta ocasión?
que tenga yo que servirte.
ECO: Irte. 75
GALÁN: Pues presto vine, mas tarde
para corazón tan vario;
¿quiere bien a mi contrario?
Dímelo, así Dios te guarde.
ECO: Arde. 80
GALÁN: Arda, pues tan poco valgo,
que dejo arder esos fuegos;
¿resistió mucho a los ruegos
de ese venturoso hidalgo?
ECO: Algo. 85
GALÁN: ¿Las amorosas porfías
y recaudos importunos
duraron meses algunos?
Dilo, pues que lo entendías.
ECO: Días. 90
GALÁN: La paga parece breve;
y pues que lo redujeron
a días, di cuántos fueron,
aunque mi mal se renueve.
ECO: Nueve. 95
GALÁN: Corta en palabras anduvo,
propiedad de vizcaínos;
y ¿hubo acaso en los vecinos
quien tanta ventura tuvo?
ECO: Hubo. 100
GALÁN: Pues a propósito llega,
dime el nombre sin tardanza
de aquel que el mar en bonanza
y el viento a popa navega
. ECO: Vega. 105
GALÁN: Primero que me partiese
tuve yo del mal espina;
no es Vega, unto a la esquina,
con quien tuve el interese.
ECO: Ese. 110
GALÁN: Que cometió aquel delito
que todos saben del trigo,
por quien le vino el castigo
que en flor lo dejó marchito.
ECO: Chito. 115
GALÁN: ¿Que calle? Donosa estás.
¿No fue público el engaño,
y él no me ha hecho más daño
que yo le haré jamás?
ECO: Más. 120
GALÁN: Al fin su amor fue al desgaire;
debió ser, porque en efecto
cuanto le di fue un soneto
y otros versos de donaire.
ECO: Aire. 125
GALÁN: Yo se los di por dinero
de más valor y provecho;
mas, ¿qué son versos en pecho
sin amor, hecho de acero?
ECO: Cero. 130
GALÁN: Por experiencia lo vi,
que realmente en mis amores
codició fruto, y no flores;
¿tú no lo entendiste así?
ECO: Sí. 135
GALÁN: ¡Cómo la ingrata olvidó
lo que mostraba estimar!
Y él ¿de qué ardid supo usar,
que tan presto la rindió?
ECO: Dio. 140
GALÁN: Acertó, y es el decoro
que ha de guardar el que ama;
pero ¿qué le dio a la dama
que tan sin término adoro?
ECO: Oro. 145
GALÁN: Artillería es que expugna
la mayor fuerza de amor;
y ¿hubo acaso en su favor
del galán tercera alguna?
ECO: Una. 150
GALÁN: Dígolo porque ésta allana
cualquier duda y la atropella;
bien sé que fue hermana de ella,
pero no sé cual hermana.
ECO: Ana. 155
GALÁN: Si alguna tercera hubiere,
esa ha de ser, y otra no;
la madre, ¿cómo calló,
visto el deshonor que adquiere?
ECO: Quiere. 160
GALÁN: Mis versos quisiera solos
cobrar, pero no me atrevo;
¿dioles al amante nuevo,
o por ventura escondiólos?
ECO: Diolos. 165
GALÁN: ¡Que a tal cosa se dispuso
la desenvuelta muchacha!
¿Y él puso en los versos tacha,
sabiendo quién los compuso?
ECO: Puso. 170
GALÁN: Hallaríalos oscuros,
versos inútiles, cojos,
duros, bajos, y tan flojos,
que se caen de maduros.
ECO: Duros. 175
GALÁN: Bien sabe de cortesano;
¿No está llano que en blandura
son sin igual, y en lisura,
y en estilo castellano?
ECO: Llano. 180
GALÁN: Pero el sujeto fue indigno,
no me espanto; y la infiel
¿vino a murmurar con él
también del verso divino?
ECO: Vino. 185
GALÁN: ¿Quién tan gran maldad hiciera
por un amante segundo?
¿Cómo ha de llamalla el mundo
cuando el caso se refiera?
ECO: Fiera. 190
GALÁN: Poco es fiera, yo le hallo
mejor nombre que le den;
mas calla, que yo también
me corro de publicallo.
ECO: Callo. 195
GALÁN: Que sufra yo una querella
tan justa no quiera Dios,
muera el uno de los dos;
¿cuál será, di, ninfa bella?
ECO: Ella. 200
GALÁN: ¿La palomita sin hiel
ha de morir? ¡ay dolor!
¿Cuál hallas tú que fue autor
de este delito cruel?
ECO: Él. 205
GALÁN: Pues muera, que yo no soy
de quien es bien que se alabe.
¿Cuándo quieres que le acabe?
Porque resoluto estoy.
ECO: Hoy. 210
GALÁN: Mucha priesa es para mí;
pero hoy no me determino;
oye otro nuevo camino
mejor del que yo entendí.
ECO: Di. 215
GALÁN: Rematar este debate
con muerte, hay Dios que lo vede,
pues mátele Dios, que puede,
y asegúrese el remate.
ECO: Mate. 220
GALÁN: Si yo lo mato me pierdo,
porque no hay caso escondido;
¿qué te parece que ha sido
todo este mi nuevo acuerdo?
ECO: Cuerdo. 225
GALÁN: Viva lo que Dios mandare;
solo me di lo que haga
del sexo que así me estraga,
para que mi mal repare.
ECO: Pare. 230
GALÁN: ¿Cómo ha de parar un potro
cerrero y desenfrenado?
y ¿cuál amor hay criado
que me haga olvidar este otro?
ECO: Otro. 235
GALÁN: Ya te entiendo, y es exceso;
¿quieres decir que procure
nuevo amor, que el viejo cure
por haber salido avieso?
ECO: Eso. 240
GALÁN: No osaré intentar tal cosa,
porque quizá es escapar
de una desventura, y dar
en otra más peligrosa.
ECO: Osa. 245
GALÁN: Y cuando me aventurara,
¿qué dama fuera mejor
para servir sin temor
que con otro se mezclara?
ECO: Clara. 250
GALÁN: De su madrastra he sabido
que es bellísima y honrada,
blanda, humilde y avisada;
pero tiene un mal marido.
ECO: Ido. 255
GALÁN: Ya sé que se fue a la guerra;
mas hay quien le profetice,
si no yerra el que lo dice,
que será presto en la tierra.
ECO: Yerra. 260
GALÁN: Quieres decir que mintió.
¿Al fin no ha de volver
a su casa y su mujer,
como al partir lo ordenó?
ECO: No. 265
GALÁN: Pues el mayor sobresalto
me allanas, yo he de probar
por tu consejo asaltar
ese peligrosos salto.
ECO: Alto. 270
GALÁN: Que ya entiendo que lo manda
quien la rueda mueve y guía;
y siendo así, ninfa mía,
yo me parto en la demanda.
ECO: Anda. 275

(Baltasar del Alcázar (1.530-1.606).- “Diálogo entre un galán y el Eco”).

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De tu vista celoso
passo mi vida,
que me da mil enojos
ojos
que a tantos miran.

Miras poco y robas
mil coraçones,
y aunque más te retiras
tiras
flechas de amores.

Para que no nos falte
plata y vestidos,
las mugeres hagamos
gamos
nuestros maridos.

¿Para qué quieres galas
si honor pretendes?.
Mira que son las galas
alas
para perderte.

Acostándose un Cura
muerto de frío,
dixo entrando en la cama
Ama
veníos conmigo.

Las doncellas de ogaño
son como duendes,
que buscando doncellas,
ellas
nunca parecen.

¿Como quieres, morena,
amor constante,
si tu de la mugeres
eres
la más mudable?

¡Ay, no me deis más penas
con vuestros celos,
que seréis mis enojos
ojos
y no mis cielos!


(Anónimo, siglo XVII.- Seguidilla en ECO: “De tu vista celoso”).

[♪♫♪ Puedes escuchar la canción ♪♫♪ pinchando aquí ].

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■ Cuando se ha empleado durante el período romántico, siempre ha ido unido a otras composiciones en escala (cuatro en Zorrilla: “La azucena silvestre”, “Un testigo de bronce”, “Leyenda de Al-Hamar”, “Recuerdo del tiempo viejo”; dos en Espronceda en “El estudiante de Salamanca”, y una en Gertrudis Gómez de Avellaneda: “La noche de insomnio y el alba”.


Cuanto
existe,
niebla
triste
puebla
ya.

(José Zorrilla (1.817-1.893).- “La azucena silvestre”).

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Cierto,
sí;
yerto
voy;
caí.
¡Muerto
soy!,
nada
hay
aquí.
¡Ay!
fuí.




que
ya
lento
violento
soplo
blando,
dando
va.
Para
nube
tarda
sube:
tinta
roja
pinta


(José Zorrilla (1.817-1.893).- “Un testigo de bronce”).

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Ya
Se
Ve
Que
Dando

(José Zorrilla (1.817-1.893).- “Leyenda de Al-hamar”).

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Fúnebre 693
Llanto

Óyese 696


Leve, 986
Breve
Son

(José de Espronceda (1.808-1.842).-El estudiante de Salamanca”).

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Noche
Triste
Viste
Ya,
Aire,
Cielo,
Suelo,
Mar.

(Gertrudis Gómez de Avellaneda (1.814-1.873).- Sonetillo:“La noche de insomnio y el alba”).

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■ Como curiosidad lo hallamos presente en la siguiente fábula:

¿Cómo
Vive
Gordo
Paco,
mientras
Roque
Se halla
Flaco?

▬ “¡¡Como
Comen,
Dice
Paca,
Uno
Berzas
Y otro
Vaca…!!”

A eso
Dice
Doña
Diega:
▬ “Eres
Tonta,
Y eres
Ciega.

Coman
Vaca,
Coman
Tordos,
Nunca
flacos
se hacen
gordos:

coman
berzas,
coman
tacos,
nunca
gordos
se hacen
flacos.

Otra
Causa,
Paca
Mía,
Flacos
Hace,
Gordos
Cría:

Pero
Callen
Metros
Sordos,
Y hablen
Versos
Lucios,
Gordos.

Unos
Tienen
Carne
Flaca,
Aunque
Coman
Mucha
Vaca;

Y otros
Tienen
Gordas
Fuerzas,
Aunque
Solo
Coman
Berzas.

(Miguel Agustín Príncipe y Vidaud (1.811-1.863).- Fábulas en verso castellano y en variedad de metros. “Fábula CXXXVIII. Flacos y Gordos”. [Madrid, Imprenta de M. Ibo Alfaro, 1.862, pp. 341-344].)

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■ En el modernismo ocurrió lo mismo, es decir, fue muy raro solo, y ocasional en la composición con versos de otras medidas, en escala métrica. Es el caso de Rubén Darío (“Tú y yo” y “Eco y yo”)


¡Y era
Yo!

¿Viste
Triste
Sol?

Fe.

¿Viste
Triste
Sol?

Sufro
Mucho
Yo.

(Rubén Darío (1.867-1.916).- Tú y yo”).

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Eco, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme. 5
—¡Heme!
—Tuve en momentos distantes,
antes,
que amar los dulces cabellos
bellos, 10
de la ilusión que primera
era,
en mi alcázar andaluz
luz,
en mi palacio de moro 15
oro,
en mi mansión dolorosa
rosa.
Se apagó como una estrella
ella. 20
Deja, pues, que me contriste.
—¡Triste!
¡Se fue el instante oportuno!
—¡Tuno!...
—¿Por qué, si era yo suave 25
ave,
que sobre el haz de la tierra
yerra
y el reposo de la rama
ama? 30
Guióme por varios senderos
Eros,
mas no se portó tan bien
en
esquivarme los risueños 35
sueños,
que hubieran dado a mi vida
ida
menos crueles mordeduras duras. 40
Mas hoy el duelo aún me acosa
—¡Osa!
—¡Osar, si el dolor revuela!
—¡Vuela!
—Tu voz ya no me convence. 45
—Vence.
—¡La suerte errar me demanda!
—Anda.
—Mas de ilusión las simientes...
—¡Mientes! 50
—¿Y ante la desesperanza?
—Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
ir.
—Tu acento es bravo, aunque seco, 55
eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
ante
los ojos de las rosadas
hadas. 60
Gusté de Amor hidromieles
mieles;
probé de Horacio divino,
vino;
entretejí en mis delirios 65
lirios.
Lo fatal con sus ardientes
dientes
apretó mi conmovida
vida; 70
mas me libró en toda parte
arte.
Lista está a partir mi barca
arca
do va mi gala suprema, 75
—Rema.
—Un blando mar se consigue.
—Sigue.
—La aurora rosas reparte.
—¡Parte! 80
¡Y a la ola que te admira
mira,
y a la sirena que encanta
canta!

(Rubén Darío (1.867-1.916).- Eco y yo”).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞

■ Luego, ya en pleno siglo XX, lo podemos hallar de manera autónoma en algunos poetas:

Ves
Lo
Que
Es

Pues
Yo
Ya
No.

La
Cruz
Da

Luz
Sin
Fin.
(César Vallejo (1.892-1.938).- Sonetillo: “El dolor de las cinco vocales”).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞

¡Suave
Febe
Y Hebe,
Ave!

¡Nave,
Nieve
Breve
Llave!

¡Llueve
Leve
Nube!

Eva
Nueva
¡Sube!

(Alfonso Méndez Plancarte (1.909-1.955).- Sonetillo: “A la Virgen Asunta”).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞

Hazlo
Bien
Y no
Mires
Con
Quién.

(Efraín Huerta (1.914-1.982).- Poemínimos: “Consejo III”).

Del
Dicho
Al
Lecho
Hay
Mucho
Trecho.
(Efraín Huerta (1.914-1.982).- Poemínimos: “Distancia”).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞

Di
Fe
De
Mí,

Y

Que
Fui.

No

Hoy

Lo
Que
Soy.
(José Hierro (1.922-2.002).- Sonetillo: “Di fe de mi” ).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞

Cielo,
pino,
agua,
Dios.

Cuatro
para
sólo
dos:

la
tarde
y
yo.
(Francisco Pino (1.910-2.002).-Tiempo”).

∞∞∞∞∞∞∞∞۞∞∞∞∞∞∞∞∞




BIBLIOGRAFÍA.-

Alfaro, Mariano.- Programa de Retórica y Poética. Orense, Imp. Cesáreo Paz y H., 1.856.

Álvarez Giménez, Emilio.- Literatura preceptiva o retórica y poética. Pontevedra, Impr. A. Landín, 1.888.

Aradra Sánchez, Rosa María.- “Los ritmos del ECO. Variaciones sobre la repetición, in Castilla. Estudios de Literatura, VI (2.015), pp. 205-227).

Arpa y López, Salvador.- Compendio de retórica y poética o Literatura preceptiva : adaptado a la índole y extensión de esta asignatura en la segunda enseñanza. Cádiz, Imp. Revista Médica, 1.878.

Ascaso y Pérez, Andrés.- Lecciones elementales de Retórica y Poética. Pamplona, R. Bescasa, 1.871.

Ayuso de Vicente, Mª Victoria et al.- Diccionario de términos literarios. Madrid, Akal, 1.990.

Balbín, R..- Sistema de rítmica castellana. Madrid, Gredos, 1.962.

Baquero Almansa, Andrés.- Lecciones de Retórica y Poética o Preceptiva Literaria, con un sumario y un cuadro de modelos. Murcia, Las Provincias, 1.897.

Barros Arana, Diego.- Elementos de Literatura Preceptiva o Retórica y Poética. Santiago de Chile, Cervantes, 1.890.

Bellido y González, Manuel.- Elementos de Literatura Preceptiva o Retórica y Poética. Jerez de la Frontera, EL Guadalete, 1.889.

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