17 de marzo de 2015

INTRODUCCIÓN GENERAL A LA LÍRICA MEDIEVAL. PROPÓSITO DE ESTUDIO


Para el estudio de la lírica en la península ibérica durante la Edad Media, es preciso que tengamos en cuenta el devenir histórico acontecido en la misma. Así, fundamental es advertir que la península estuvo hasta el año 1.000 d.n.e., casi en su totalidad, dominada por una estructura multirracial y multicultural en lo que se vino a denominar Al-Andalus. Todas esas lenguas, todas esas culturas, forman parte de la historia de nuestra literatura, con sus interrelaciones, influencias e improntas, por lo que en su totalidad deben ser analizadas para que podamos generar un verdadero panorama global de la misma.

«En la mayor parte de los transcendentales siglos de poderío arábigo en la Península sucede que, lo mismo que se erguían mezquitas, sinagogas y templos cristianos sin, por lo normal, estorbarse demasiado unos a otros, en la España musulmana convivían cinco o seis lenguas:

• el árabe clásico, lengua oficial, documental y literaria;

• el árabe vulgar o adaptación dialectal del anterior para uso popular;

• el latín litúrgico y a veces literario de los cristianos;

• el latín vulgar, romance o romí, lengua doméstica de los mozárabes, de los españoles musulmanes y aun de árabes nobles;

• el hebreo bíblico de los grandes escritores,

• y el diaspórico arameo internacional judaico».
[Aguirre, Mirta.- La lírica castellana hasta los siglos de oro. La Habana, Ed. Letras Cubanas, 1.985, pág. 20].

Ya nos advirtió J. Ribera y Tarrago:

«de que en España se conservó entre los musulmanes el uso del romance hay infinidad de testimonios (…)»,
«1ª. En la España musulmana coexistieron dos lenguas literarias: el árabe clásico y el latín clásico; y dos lenguas vulgares: el árabe vulgar y el latín vulgar o romance.
2ª. El latín clásico se mantuvo como lengua religiosa y en algunas épocas y lugares como lengua literaria) por los cristianos que permanecieron en Andalucía durante la dominación musulmana, especialmente por el clero, que tenía que instruirse en la lengua ritual.
3ª. El árabe clásico, como lengua literaria, no fue ya exclusiva de musulmanes, sino que se sirvieron de ella los cristianos andaluces; de esto se quejaba amargamente Álvaro de Córdoba, porque sus correligionarios abandonaban la lectura de los doctores latinos para ir desatinados en pos de libros árabes; porque olvidaban su idioma propio y escribían con primor versos arábigos.
El árabe vulgar y el latín vulgar fueron dos lenguas usadas indistintamente por las mismas personas, no sólo por los cristianos de la España musulmana, sino también por los musulmanes andaluces».
[Ribera y Tarragó, J.- "El cancionero de Abencuzmán”, in Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública del Sr. D. Julián Ribera y Tarrago el día 26 de mayo de 1.912. Madrid, Maestre, 1.912, pp. 18 y 19].
Pues bien, en virtud de ello, aunque en la península se venían estableciendo solamente tres corrientes líricas "perfectamente definidas", y, en principio, delimitadas con toda claridad, según señalaban Carlos Alvar y Ángel Gómez Moreno:
• la lírica de tipo tradicional, escrita en lengua vernácula;
• la lírica culta, escrita en latín;
• la lírica cortés, de carácter culto pero escrita en lengua vulgar;
[Alvar, Carlos et Gómez Moreno, Ángel.- La poesía lírica medieval. Madrid, Taurus, 1.987, pág. 15].

nosotros incluiremos,
• la lírica culta, escrita en árabe o hebreo,
• y la lírica de tipo tradicional, escrita en árabe vulgar o arameo.

De esta manera, consideramos que siempre que nos planteemos estudiar la lírica medieval en España deberemos contemplar:

tanto los poemas goliardescos escritos en latín recogidos en el Cancionero de Ripoll del siglo XII, con sus sueños eróticos, su invocación a la primavera y su evocación de la amiga, como también la herencia latina de Ambrosio, Prudencio, Venancio Fortunato, etc., en la lírica litúrgica medieval, el paso de la poesía métrica latina a la rítmica, la evolución de la lírica litúrgica y paralitúrgica, etc.;

• tanto la poesía femenina de las jarchas mozárabes, tan semejantes a las frauenlieder, a las chanson de toile, etc., como analizar la polémica sobre el origen de las formas líricas en romance y su vínculo con la "canción de mujer" europea;

• tanto las cantigas de amigo galaico-portuguesas como el refinamiento de los grandes trovadores catalanes y galaico-portugueses herederos del amor cortés provenzal;

• tanto los villancicos castellanos como la poesía culta en árabe y en hebreo.

Y que esquemáticamente podríamos establecerlo así:

Luego, pasado este período de clara dominación territorial hispanoárabe en la península, deberemos estudiar lo que va ocurriendo con los nuevos reinos y las nacientes lenguas romances que se desarrollan en ellas. De modo tal que, cuando alcancemos el siglo XV como etapa final de la Edad Media, nuestro panorama de la lírica en España sea global, conexo, vinculado y específico de cada una de las lenguas que las desarrollaron.

Porque, en efecto, todas estas obras iban dirigidas a un público muy concreto, en un ambiente de convivencia (fuera en armonía o en conflicto, dependiendo del período) y de simbiosis cultural, con sus propios intérpretes y cauces, difundiéndose de manera independiente entre sí.
[Cfr.: Alonso, Dámaso et Blecua, J. M..- Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional, Madrid, Gredos, 1.969, pp. XX-XXII].

Así, la lírica de tipo tradicional iba destinada a un público popular iletrado, que por eso mismo debía ser transmitida en forma oral (las jarchas mozárabes y los villancicos castellanos, por ejemplo), "vivían en su oralidad, aunque hayan pervivido gracias a la escritura" (según el profesor Fernando Carmona [Carmona, Fernando, et Hernández, Carmen, et José A. Trigueros.- Lírica románica medieval. Murcia, Univ. de Murcia, 1.986, pág. 15.]), siempre en movimiento, en versiones, siendo su inestabilidad textual su característica fundamental, así como su anonimia; mientras que la poesía de intención culta buscaba un público de condición urbana, clase aristocrática y letrado. Ambas, hasta los siglos XIV y XV, siempre estuvieron ligadas íntimamente a la música, al canto, y a veces al baile. Ambas, según P. Dronke, nunca estuvieron enteramente disociadas, pues

«las canciones interpretadas para un público clerical y cortesano se van confundiendo casi imperceptiblemente con las que exigía un auditorio popular, y las canciones populares, a su vez, absorben continuamente la influencia de gustos más selectos».
[Dronke, P..- La lírica en la Edad Media. Barcelona, Seix Barral, 1.978, pág. 36].

Por tanto, podemos decir que llegaron a influirse claramente la lírica popular sobre la culta (jarchas que dan la base para construir moaxajas), la árabe sobre la provenzal (estructura zejelesca y motivos del amor cortés), la árabe sobre la castellana; la provenzal sobre la galaico-portuguesa, etc... De ahí la necesidad de analizarlas todas, pues hasta la lírica tradicional de diversas zonas de la Península mantendrán un tronco común unitario a toda la cultura mediterránea desde los tiempos de la noche. Es el caso de lo que Menéndez Pidal, en 1.919, ya expuso diciendo, por ejemplo, que «la más antigua tradición popular gallego-portuguesa y la posterior castellana se nos muestran como fragmentos de un conjunto peninsular» ["La primitiva poesía lírica española", in Estudios Literarios. Madrid, 1.920, pág. 331.], y que Eugenio Asensio remachó así:

«el problema de los orígenes del lirismo peninsular se simplificaría si comenzásemos admitiendo -como mera hipótesis de trabajo- un común sustrato para las formas primigenias y los temas elementales. Sobre este suelo común medraron las flores agrestes de los villancicos y las flores ajardinadas de las cantigas de amigo. Los núcleos iniciales fueron dominio indiviso, pero el desarrollo ha sido distinto. Cada pueblo ha cultivado con predilección ciertas variedades de expresión y sensibilidad. La cultura tendía a diferenciar las formas que en su germen eran semejantes».
[Asensio, Eugenio.- Poética y realidad en el Cancionero peninsular de la Edad Media. Madrid, Gredos, 1.970, pág. 189].

De ahí, pues, nuestra decisión de querer estudiar todas ellas.




BIBLIOGRAFÍA.-

• Aguirre, Mirta.- La lírica castellana hasta los siglos de oro. La Habana, Ed. Letras Cubanas, 1.985.

• Alonso, Dámaso et Blecua, J. M..- Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional, Madrid, Gredos, 1.969.

• Alvar, Carlos et Gómez Moreno, Ángel.- La poesía lírica medieval. Madrid, Taurus, 1.987.

• Deyermond, A. D..- "Edad Media. Vol. I", in Historia y Crítica de la Literatura Española (coord. por Fco. Rico). Barcelona, Crítica, 1.980.

• Asensio, Eugenio.- Poética y realidad en el Cancionero peninsular de la Edad Media. Madrid, Gredos, 1.970.

• Carmona, Fernando, et Hernández, Carmen, et José A. Trigueros.- Lírica románica medieval. Murcia, Univ. de Murcia, 1.986.

• Dronke, Peter.- La lírica en la Edad Media. Barcelona, Seix Barral, 1.978.

• Frenk Alatorre, Margerit.- Estudios sobre lírica antigua. Madrid, castalia, 1.978.

• Huerta Calvo, J.- La poesía en la Edad Media.Lírica. Madrid, Playor, 1.982.

• Marcos Marín, F.- Literatura castellana medieval. De las jarchas a Alfonso X. Madrid, Cincel, 1.980.

• Menéndez Peláez, Jesús et al..- Edad Media. Vol. I", in Historia de la Literatura Española. León, Everest, 1.993. • Menéndez Pidal, Ramón.- La primitiva poesía lírica española", in Estudios Literarios. Madrid, 1.920.

• Ribera y Tarrago, Julián.- "El cancionero de Abencuzmán”, in Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública del Sr. D. Julián Ribera y Tarrago el día 26 de mayo de 1.912. Madrid, Maestre, 1.912.



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