2 de junio de 2015

COLLIGE, VIRGO, ROSAS , "coge, doncella, las rosas". (Tópico) . (II). Época grecolatina y Edad Media.


SUMARIO:
Esta entrada consta de 4 secciones:
I.- Definición y aproximación.
II. El tópico en la época grecolatina y Edad Media.
a) Esquema general del tópico.
b) Origen del tópico
c) Pervivencia en la literatura latina.
d) Desarrollo durante la Edad Media.
III. El tópico en los siglos XVI y XVII.
IV. El tópico en los siglos XVIII a XXI.

§ ESQUEMA GENERAL DEL TÓPICO. Hemos establecido más arriba que el tópico queda compuesto básicamente por 6 elementos, los cuales van a sufrir más o menos variaciones a través de la historia de la literatura, y que iremos analizando. En base a este esquema, iremos ilustrando sus variantes:

Pues bien, en virtud de esos elementos, proponemos establecer, atendiendo a quién exhorta y quiénes gozan, siete variedades o modelos del tópico:

§ ORIGEN DEL TÓPICO. Para la cultura latina el referente del tópico se halla en "De rosis nascentibus", que ha venido atribuyéndose a Décimo Magno Ausonio (310-395 d.n.e.). Ahora bien, nos recuerda A. Ruiz de Elvira ["Collige virgo rosas, Carpe diem", in Silva de temas clásicos y humanísticos. Murcia, Univ. de Murcia, 1.999, pp. 45-46.] que casi todos los manuscritos medievales que transcriben el poema elegíaco "De rosis nascentibus", que es el que contiene el verso que se emplea como definición, como transcribimos infra, asignan como autor a Virgilio y no a Ausonio. Prosigue diciéndonos que la paternidad de Ausonio se originó a partir de 1.513, en una edición parisina de Jerónimo Aleandro, y la continuaron otorgando hasta nuestros días muchos historiados de la literatura. Esa atribución, como demostró Schenkl,

parece un puro capricho de Aleandro, pues ni siquiera consta que esa atribución estuviese en un fantasmal códice "e bibliotetheca divi victoris in suburbano parisiis eruto" del que tomó Aleandro el texto tanto del 'De rosis nascentibus' como del 'Mosella' (...). No existe ni un solo manuscrito que atribuya a Ausonio el 'De rosis nascentibus' [tres manuscritos de los ss. XIII, XIV y XV], que no contienen título ni atribución alguna; pero, sobre todo hay hasta dieciséis manuscritos, entre los siglos IX y XV, que lo atribuyen a Virgilio.

Por tanto, vamos nosotros a asignar a Virgilio lo que viene durante cinco siglos presumiéndose que era de Ausonio (la Bibliotheca Augustana recoge el poema en su "Appendix Vergiliana" bajo el epígrafe de "poeta ignotus"), y será el poema que da título al tópico el que genere lo que vamos a denominar "MODELO 1".

El poema dice así:

■ De rosis nascentibus,
de Publio Virgilio Marón(70 a.d.n.e. - 19 a.d.n.e.).

Ver erat et blando mordentia frigora sensu
spirabat croceo mane revecta dies.
strictior Eoos praecesserat aura iugales,
aestiferum suadens anticipare diem.
5 errabam riguis per quadrua compita in hortis,
maturo cupiens me vegetare die.
vidi concretas per gramina flexa pruinas
pendere aut holerum stare cacuminibus,
caulibus et patulis teretes conludere guttas
10 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
vidi Paestano gaudere rosaria cultu
exoriente novo roscida Lucifero.
rara pruinosis canebat gemma frutectis
ad primi radios interitura die.
15 ambigeres raperetne rosis Aurora ruborem
an daret et flores tingeret orta dies.
ros unus, color unus, et unum mane duorum:
sideris et floris nam domina una Venus.
forsan et unus odor: sed celsior ille per auras
20 difflatur, spirat proximus iste magis.
communis Paphie dea sideris et dea floris
praecipit unius muricis esse habitum.
momentum intererat quo se nascentia florum
germina comparibus dividerent spatiis.
25 haec viret angusto foliorum tecta galero,
hanc tenui filo purpura rubra notat,
haec aperit primi fastigia celsa obelisci,
mucronem absolvens purpurei capitis.
vertice collectos illa exinuabat amictus,
30 iam meditans foliis se numerare suis.
nec mora: ridentis calathi patefecit honorem,
prodens inclusi stamina densa croci.
haec, modo quae toto rutilaverat igne comarum,
pallida conlapsis deseritur foliis.
35 mirabar celerem fugitiva aetate rapinam,
et dum nascuntur consenuisse rosas.

ecce et defluxit rutili coma punica floris
dum loquor, et tellus tecta rubore micat.
tot species tantosque ortus variosque novatus
40 una dies aperit, conficit ipsa dies.

conquerimur, Natura, brevis quod gratia florum:
ostentata oculis ilico dona rapis.
quam longa una dies, aetas tam longa rosarum,
quas pubescentes iuncta senecta premit.
45 quam modo nascentem rutilus conspexit Eoos,
hanc rediens sero vespere vidit anum.

sed bene quod paucis licet interitura diebus
succedens aevum prorogat ipsa suum.
collige, virgo, rosas dum flos novus et nova pubes,
50 et memor esto aevum sic properare tuum.

Primavera era y un frescor exhalaba, en la amarillenta mañana,
el regreso del día, que en nuestros blandos sentidos mordían.
Un muy estricto viento se había adelantado al carro de la Aurora,
Instándome a gozar del calor del día.
5 Erraba yo por las entreveradas sendas de los regados huertos,
por querer inhalarme de tan precioso día.
Vi, por entre la inclinada hierba, el cristal de la escarcha
pender , y sobre el verde las plantas alzarse;
en los brécoles de amplias hojas (vi) bien torneadas juguetear las gotas,
10 …………………………………………………………………...
Vi gozar, del Paestano cultivo, las rosaledas,
que ante la nueva salida de Lucífero estaban rociadas.
Una rara gema brillaba en los escarchados sotos,
Con los primeros rayos de sol del día condenada a morir.
15 No sabrías si tomaba de las rosas (el color) la Aurora o el rubor
Les daba, pues a las flores teñía el orto del nuevo día.
Uno el rocío, uno el color y uno el amanecer de ambas,
Como de la estrella y la rosa única señora es Venus.
Quizá también una única fragancia; pero distante aquélla, entre las auras,
20 Desvanece su perfume; deja sentir su perfume ésta, cercana, mejor.
La diosa de Pafos, diosa de la estrella igual que de la rosa,
Hace que del mismo púrpura sea su vestido.
Momento era, en que las yemas de las flores
Germinadas se abrieran casi a un tiempo.
25 Ésta está vigorosa, el angosto cáliz tocado con ceñida corola;
Aquélla, con delicado pétalo, el púrpura rojo matiza;
ésta abre sus primeros capullos con excelso remate;
otra desde la punta de la cabeza desplegando su vestido rojo,
desde el vértice aquella desplegando su recogido manto,
30 dedicando sus cuidados para colocarse sus hojas.
Sin demora: la sonriente belleza de su cáliz descubrió,
Saliendo a la luz los estambres densos, injertados de color azafrán.
Esta que ha poco rutilaba incandescente con todo el fuego de su cabellera
Pálida (ahora), con las hojas desfallecidas, abandonada es.
35 Me admiraba la acelerada rapiña de su fugitiva vida
y el que mientras aún están naciendo envejezcan las rosas.

Y he aquí que se ha caído la roja cabellera de la rutilante rosa
mientras hablo, y la tierra cubierta con su rubor resplandece.
Tanta belleza, y tantos nacimientos y variados cambios
40 el mismo día los muestra y los consuma el mismo día.

Con razón nos quejamos, oh Natura, de lo breve que la belleza de las flores es:
los dones que muestras ante nuestros ojos al pinto los arrebatas.
Cuanto dura un día, tanto dura la vida de las rosas;
a quienes, adolescentes, tan unida, la vejez las oprime.
45 A la que poco ha, naciendo, la rutilante estrella de la mañana contempló,
a ésta misma, volviendo a la hora tardía del crepúsculo, vio anciana.

Por suerte, aunque haya de morir en pocos días,
Sucediéndose a sí misma, prorroga su vida.
Coge, muchacha, las rosas, mientras la flor es nueva y nueva tu juventud,
50 y recuerda que tu vida vuela con similar presura.

[Traducción de Raúl Amores Pérez]

Recordemos que Fernando de Herrera (1.534-1.597), en sus comentarios a la obra de Garcilaso, manifestó lo acertada de la imagen de la rosa para expresar la fugacidad de la vida, diciéndonos (aunque él se refería a Ausonio y no a Virgilio, por desconocer la autoría):

anduvo inquiriendo con el pensamiento, qué cosa hubiese bella y agradable como la vida humana, y que durase poco; y considerando la figura, suavidad, olor, color, lustre y belleza de la Rosa, hermosísima entre las otras flores, y que su ser no dura más que el curso de un día; conoció que esta le daría palabras deleitosas, bellas y escogidas, cuales pretende el poeta, porque como ninguna flor hay más amable, ninguna más agradable de olor, y así ninguna dura meros, no se podía hallar otra más conveniente para el sugeto; y con artificiosa y figurada descripción, y con suave número de versos, gastó toda la elegía en la poco durable y casi momentánea vida de la Rosa, y hablando della, se deja entender que trata de la fragilidad y flaqueza humana, aunque no da muestra dello sino en el verso primero».
[Cfr.: Herrera, Fernando de.- Obras de Garcilasso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera. Sevilla, ALonso de Barrera, 1580.)]
.
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§ PERVIVENCIA EN LA LITERATURA LATINA. Ya hemos visto, que la relación entre la virginidad y la rosa fue un motivo que podemos rastrearlo por la literatura griega y latina, Bástenos el ejemplo de Cayo Valerio Catulo:

■ Poema LXII, vv. 39-48
de Cayo Valerio Catulo (h. 87-57 a.d.n.e.).

Ut flos in saeptis secretus nascitur hortis,
ignotus pecori, nullo convolsus aratro, 40
quem mulcent aurae, firmat sol, educat imber;
multi illum pueri, multae optavere puellae;
idem cum tenui carptus defloruit ungui,
nulli illum pueri, nullae optavere puellae:"
sic virgo, dum intacta manet, dum cara suis est; 45
cum castum amisit polluto corpore florem,
nec pueris iocunda manet, nec cara puellis.
Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee!"
Como una flor en un jardín vallado en secreto nace
ignorada para el ganado, sin ser tocada por ningún arado;
a la que acarician las auras, la enrobustece el sol, la nutre la lluvia;
muchos jóvenes, muchas doncellas, la desearon;
pero cuando, cortada por la punta de la uña, se marchitó,
ya no hay jóvenes ni doncellas que la deseen
:
así, mientras una doncella intacta permanece, por los suyos es querida;
mas cuando la flor casta ha perdido, teniendo mancillado el cuerpo,
ni permanece agradable para los jóvenes, ni querida por las doncellas
.
Himen, oh Himeneo, Himen, ven, ¡oh Himeneo!"
[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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Ello dió lugar a que los ecos del tópico se mantuvieran en diversos escritores latinos como:

■ Elegías, Liber I, 8, vv. 47-48
de Albio Tibulo (54 a.d.n.e. - 19 d.n.e.).

At tu, dum primi floret tibi temporis aetas
Utere: non tardo labitur illa pede."
Pero, mientras de tu primera juventud florece para ti la vida,
disfrútala: con tardo pie no corre ella.
[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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■ Liber IV, 5, La alcahueta Acántide, vv. 59-62
de Sexto Aurelio Propercio (43 a.d.n.e. - 15 d.n.e.).

Dum vernat sanguis, dum rugis integer annus,
utere, ne quid cras libet ab ore dies!"

"Vidi ego odorati victura rosaria Paesti
sub matutino cocta iacere Noto.
Mientras primaveral la sangre bulle, mientras de arrugas esté libre tu edad,
¡disfruta, no sea que mañana libe a tu rostro el tiempo (la flor de tu belleza)!

Yo vi las olorosas rosaledas de Pesto, que vida prometían,
bajo el viento sur de una mañana, mustias yacer.
[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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■ Arte de Amar. Liber III, vv.59-80
de Publio Ovidio Nasón (43 a.d.n.e. - 17 d.n.e.).

Venturae memores iam nunc estote senectae:
Sic nullum vobis tempus abibit iners. 60
Dum licet, et vernos etiamnum educitis annos,
Ludite: eunt anni more fluentis aquae;
Nec quae praeteriit, iterum revocabitur unda,
Nec quae praeteriit, hora redire potest.
Utendum est aetate: cito pede labitur aetas, 65
Nec bona tam sequitur, quam bona prima fuit.
Hos ego, qui canent, frutices violaria vidi:
Hac mihi de spina grata corona data est.
Tempus erit, quo tu, quae nunc excludis amantes,
Frigida deserta nocte iacebis anus, 70
Nec tua frangetur nocturna ianua rixa,
Sparsa nec invenies limina mane rosa.
Quam cito (me miserum!) laxantur corpora rugis,
Et perit in nitido qui fuit ore color.
Quasque fuisse tibi canas a virgine iuras, 75
Spargentur subito per caput omne comae.
Anguibus exuitur tenui cum pelle vetustas,
Nec faciunt cervos cornua iacta senes:
Nostra sine auxilio fugiunt bona; carpite florem,
Qui, nisi carptus erit, turpiter ipse cadet. 80.
Recordad ya desde ahora que se ha de presentar la vejez:
de este modo ningún momento para vosotras pasará inerte. 60
Mientras se pueda y los primaverales años por ahora vivís,
gozad de ellos; discurren los años a modo de las aguas del río;
y ni el agua que pasó, podrá su camino revocar
Ni la hora que pasó volver puede.
Hay que aprovechar la edad: con rápido pie se desliza la edad, 65
Y no es tan buena la que le sigue como buena la primera fue.
Éstas ramas, que ahora blanquean, yo de violetas (cubiertas) las he visto;
Y a mí, de estas espinas una bonita corona me regalaron;
Tiempo vendrá, en el que tú, que ahora rechazas a tus amantes,
Helada, en la soledad de la noche, yacerás anciana, 70
Y no romperán tu puerta las nocturnas riñas,
Ni esparcidas rosas encontrarás en tus portales por la mañana.
¡Qué pronto, ay mísero de mí, se vuelven flácidos los cuerpos por las arrugas,
Y desaparece el color que hubo en el nítido rostro!
,
Y que tuviste las canas desde doncella juras, 75
(al comprobar que) se esparcen súbitamente por toda la cabeza esos cabellos (blancos).
Las serpientes se despojan, con la muda de su delgada piel, de la vejez;
Y no se hacen los ciervos, por echar (nuevos) cuernos, viejos.
En cambio, nuestro dones, sin remedio, huyen; coged la flor,
Porque, si no la cogéis, marchita por sí misma caerá.
80
[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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■ Fedra, vv. 760-776,
de Lucio Anneo Séneca (4 a.d.n.e.-65 d.n.e.).

Anceps forma bonum mortalibus, 760
exigui donum breue temporis,
ut uelox celeri pede laberis!
non sic prata nouo uere decentia
aestatis calidae despoliat uapor 765
(saeuit solstitio cum medius dies
et noctes breuibus praecipitat rotis),
languescunt folio lilia pallido
et gratae capiti deficiunt rosae,
ut fulgor teneris qui radiat genis 770
momento rapitur nullaque non dies
formosi spolium corporis abstulit.
res est forma fugax: quis sapiens bono
confidat fragili? dum licet, utere.
tempus te tacitum subruit, horaque 775
semper praeterita deterior subit.
760 Belleza..., bien dudoso para los mortales,
exiguo regalo, de breve duración,
¡qué veloz con presuroso pie te disipas!:

No tan rápidamente a los hermosos prados de la primavera,
765 de la cálida estación despoja el sopor
(cuando se ensaña en el solsticio el día en su mitad
y, en la noche, en sus breves giros se precipita);
languideciendo como los lirios con sus hojas pálidas,
y las gratas rosas su cabeza desfallecen:
770 como el fulgor, que en las tiernas mejillas irradia,
en un momento lo roba, y no hay un solo día
que un despojo de la hermosura de su cuerpo no arranque.
La belleza es una cosa fugaz: ¿quién, siendo sabio,
confiará en bien tan frágil? Por ello, gózala, mientras puedas.
.
775 El tiempo, sin sentirlo, te va minando, y a cada hora
que pasa siempre otra (cosa) más deteriorada se te meterá por debajo.
[Traducción de Raúl Amores Pérez].

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■ Rosas,
de Floro?

¡Ah, qué rosas vi yo salir en la mañana! Estaban
naciendo todavía y no todas tenían la misma edad.
Una primera [sin abrir] empujaba brotes como pezones,
otra alzaba puntas de grana en medio del capullito,
una tercera no había abierto entera la rueda de pétalos,
la cuarta a la vez relucía desnudando el grano de su flor.
Mientras levanta una la cabeza, mientras otra deshace su nudo,
mientras su rubor virginal no desnuda el seno de ropajes, ¡que no
se pierdan, coge de mañana las rosas! [Pronto] envejece la doncella.

[Socas, Francisco.- Antología Latina. Repertorio de poemas extraídos de códices y libros impresos. 2 Vols. Madrid, Gredos, 2.011, pág. 171. Núm. 84].

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§ DESARROLLO DURANTE LA EDAD MEDIA. En la Edad Media, presente como estuvo en el Pervigilium Veneris, lo continuaron escasamente en latín diversos autores, de entre los que ya hemos citado más arriba varios de ellos, sacados, de la "Antología Latina", de Francisco Socas [ Antología Latina. Repertorio de poemas extraídos de códices y libros impresos. 2 Vols. Madrid, Gredos, 2.011], pero siempre, como hemos visto, como breve eco, intuido en el tópico del "locus amoenus" (o paisaje de primavera floral), tan unido a la "invitatio amoris"(invitación al amor), la "descriptio puellae" (descripción de la doncella), etc...

Recordemos el poema "Iam, dulcis amica, venito", prototipo de la "invitatio amoris", en el que se entremezcla la "imitatio" del "Cantar de los Cantares" y las huellas de Ovidio.

■ Iam, dulcis amica, veniro,
de autor anónimo y presente en los "Carmina Cantabrigensia" (ss.X y XI)

Iam, dulcis amica, venito,
quam sicut cor meum diligo;
Intra in cubiculum meum,
ornamentis cunctis onustum.
Ibi sunt sedilia strata
et domus velis ornata,
Floresque in domo sparguntur
herbeque fragrantes miscentur.

Est ibi mensa apposita
universis cibis onusta:
Ibi clarum vinum abundat
et quidquid te, cara, delectat.

Ibi sonant dulces symphonie
inflantur et altius tibie;
Ibi puer et docta puella
pangunt tibi carmina bella:

Hic cum plectro citharam tangit,
illa melos cum lira pangit;
Portantque ministri pateras
pigmentatis poculis plenas.
Non me iuvat tantum convivium
quantum post dulce colloquium,
Nec rerum tantarum ubertas
ut dilecta familiaritas.

Iam nunc veni, soror electa
et pre cunctis mihi dilecta,
Lux mee clara pupille
parsque maior anime mee.

Ego fui sola in silva
et dilexi loca secreta:
Frequenter effugi tumultum
et vitavi populum multum.

Iam nix glaciesque liquescit,
Folium et herba virescit,
Philomena iam cantat in alto,
Ardet amor cordis in antro.

Karissima, noli tardare;
studeamus nos nunc amare,
Sine te non potero vivere;
iam decet amorem perficere.

Quid iuvat deferre, electa,
que sunt tamen post facienda?
Fac cito quod eris factura,
in me non est aliqua mora.
“Acude ya, dulce amiga,
a quien amo como a mi propio corazón;
entra en mi aposento,
engalanado con todos los ornatos.

Allí están dispuestos los asientos
y adornadas con lienzos las paredes;
hay flores esparcidas por la casa,
mezcladas con hierbas olorosas.

Allí está la mesa aparejada,
rebosante de alimentos variados:
abunda en ella el vino transparente
y cuanto a ti, amada, te deleita.

Allí suenan las dulces zampoñas
y se tocan las agudas flautas;
allí un muchacho y una docta muchachita
cantan para ti hermosos cantos.

Él pulsa con el plectro la cítara;
Ella con la lira deja oír sus melodías;
y los sirvientes traen copas
llenas de bebidas especiadas.”

“En los bosques sola estuve
y los lugares apartados preferí;
a menudo escapé de la muchedumbre
y de la concurrencia de la gente.”

“Ya la nieve y el hielo se derriten;
las hojas y la hierba reverdecen;
ya el ruiseñor canta en lo alto,
y arde el amor en la oquedad del corazón
."

"Procura no tardar, amada mía;
afanémonos ahora en amarnos;
sin ti no puedo vivir:

hora es de que perfeccionemos nuestro amor.”

“No me agrada tanto la comida
como el dulce coloquio
ni la abundancia de platos
cuanto la franca amistad.”

“¿De qué sirve diferir, amiga mía,
aquello que a la postre ha de cumplirse?
Haz al punto lo que harás un día;
demora por mi parte no hay ninguna".

"Acude ya, amada hermana
y entre todas la más querida,
clara luz de mis pupilas
y parte esencial de mi alma.”

El tópico se revitaliza desde Italia, llegado el prerrenacimiento, a partir de Petrarca, y continuándose con Poliziano, Pontano, Lorenzo el Magnífico, etc., hasta llegar a los siglos XVI y XVII con un nuevo y pletórico desarrollo.

En Francia permaneció más vivo, tanto en prosa como en verso.

En cambio, en España aparecerá en la lírica del siglo XV tan sólo en esporádicas composiciones del Cancionero Musical de Palacio, generalmente como alusión o más directamente como invitación a gozar los placeres sexuales.

Será ya con "La Celestina", como bien estudió Hartunian, cuando se dé el tópico de manera más concreta y evidente.

En efecto, Petraca verá a Laura siempre con "Li occhi sereni e le stellanti ciglia,/ la bella bocca, angelica, di perle/ piena e di ròse e di dolci parole,/ che fanno altrui tremar di meraviglia,/ e la fronte, e le chiome, ch’a vederle/ di state, a mezzo dì, vincono il sole" ("los ojos serenos y las estrelladas pestañas,/ la bella boca, angélica, de perlas/ llena y de rosas y de dulces palabras,/ que hacen a los demás temblar de asombro/, y la frente y los cabellos, que viéndolos/ en su estado, a medio día, vencen al sol": Soneto CC) .

■ Soneto CCXLVI,
de Francesco Petrarca (1.304-1.374).

L’aura, che ’l verde lauro e l’aureo crine
soavemente sospirando move,
fa con sue viste leggiadrette e nove
l’anime da’ lor corpi pellegrine.

Candida ròsa nata in dure spine,
quando fia chi sua pari al mondo trove?
Gloria di nostra etate! O vivo Giove,
manda, prego, il mio in prima che ’l suo fine;

sì ch’io non veggia il gran publico danno
e ’l mondo remaner senza ’l suo sole,
né li occhi miei, che luce altra non hanno,

né l’alma, che pensar d’altro non vòle,
né l’orecchie, ch’udir altro non sanno,
senza l’oneste sue dolci parole.
La aura que el verde lauro y la áurea melena
suavemente suspirando mueve,
hace con sus vistas encantadoras y nuevas,
que el alma sea del cuerpo peregrina.

Cándida rosa, nacida entre dura espina,
¿cuándo habrá a quien su pareja en el mundo encuentre?
¡Gloria de nuestra edad!
¡Oh, vivo Jove,
manda, en seguida, mi fin antes que el suyo!

Así no vería el público enorme daño
ni al mundo permanecer sin su sol,
ni a mis ojos, pues otra luz no tienen,

ni al alma, que pensar en otra cosa no quiere,
ni a mi oído, que oír otra melodía no escucha,
sin su honesta dulce palabra.
[Traducción de Raúl Amores Pérez].

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Pero este eco, se quedará en ello, para ser a través de la revitalización de los estudios latinos de la Academia Pontaniana de Nápoles, auspiciada bajo el Gobierno del reino de Aragón, cuando se recobre un nuevo impulso en el tópico (recordemos que esta academia será luego frecuentada por Garcilaso de la Vega, entre otros).

■ Ad Fanniam,
de Giovanni Pontano (1.426-1.503).

Puella molli delicatior rosa:
Quam vernus aer parturit:
Dulcique rore Memnonis nigri parens
Rigat suavi in hortulo:
Quae mane primo roscidis cinctos foliis 5
Ornat nitentes ramulos:
Vbi rubentem gemmeos scandens equos
Phoebus peragrat aethera.
Tunc languidi floris breve & moriens decus
Comas reflectit lassulas. 10
Mox prona nudo decidit cacumine
Honorque tam brevis perit.
Sic forma primis floret annis. Indecens
Vbi senectus advenit.
Heu languet oris aurei nitens color. 15
Quod ruga turpis exarat.
Perit comarum fulgor & frontis decus:
Dentesque flavent candidi.
Pectus papillis invenustum languidis
Sinus recondet sordidus. 20
Quod nunc eois lucidum gemmis nitet
Tenuisque vestit fascia.
Nullas amantis audies maesti preces:
Duram querentis ianuam.
Non serta lentis fixa cernes postibus 25
Exclusi amantis munera.
Sed sola noctes frigido cubans toro
Nulli petita conteres.
Quin hoc iuventae floridum atque dulce ver:
Brevemque florem carpimos.
30
Post lustra quinque iam senectus incipit
Latensque surrepit modo.
Quare meorum o aura suavis ignium
Dies agamus candidos:
Noctesque divae conteramus integras: 35
Quae mane lucet Hesperus.
La doncella es más delicada que tierna rosa,
A quien primaveral aire da la vida,
Y a quien con dulce rocío la madre del negro Memnón
Riega en el agradable jardincillo.
La cual, al amanecer, con escarchadas hojas
adorna sus brillantes ramilletes entrelazados,
Cuando montado en sus brillantes caballos,
Febo atraviesa el rubescente éter,
entonces el ornato de la lánguida, breve y agonizante flor
comba,sus pétalos cansados.
En seguida, inclinada, cae con la cabeza sin pétalos
y tan breve honra perece.
Así, de la misma manera, (la belleza) en los primeros años florece,
Pero cuando la vejez llega,
¡Oh!, languidece de la cara dorada el nítido color,
Porque con arrugas feas la surca;
Desaparece el fulgor de los cabellos y la belleza de la frente,
Y los dientes cándidos amarillean;
El pecho, sin encanto, de tetillas caídas,
Con vestidos sórdidos cubrirá,
Los cuales ahora con gemas orientales su luz resplandecen
Y una tenue faja cubre.
Ya no oirás más las súplicas de un amante triste
Que ante tu inflexible puerta se queja,
No verás guirnaldas colocadas en el postigo de tu puerta
De un rechazado amante, regalo,
Y, en cambio, sola las noches en tu frío lecho pasarás,
Sin que nadie te solicite tus favores.
Así que, esta florida y dulce primavera de la juventud,
Y su breve flor, aprovechemos
.
Después de cinco lustros ya la senectud se inicia
Y sin darnos cuenta, avanza al instante.
Por eso, oh suave brisa de mi pasión,
Pasemos días radiantes,
Y noches enteras, devotos a la diosa (Venus), dediquemos,
Que, por la mañana, brillará Héspero.

[Traducción de Raúl Amores Pérez].

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Y más al norte, en otro de los focos del humanismo, se aupará también el tópico. Fundada la bibloteca Laurenciana, en Florencia se constituía la Academia platónica con Ficino, Poliziano, Pico della Mirandola... y Lorenzo el Magnífico.

Églogas. Corinto, vv. 163-184.
de Lorenzo el Magnífico (1.449-1.492).

L'altra mattina in un mio piccolo orto
andavo, e 'l sol co' sua rai
apparia già, non ch'io 'l vedessi scorto.

Sonvi piantati dentro alcun' rosai,
a' quai rivolsi le mie vaghe ciglie,
per quel che visto non avevo mai.

Eranvi rose candide e vermiglie:
alcuna a foglia a foglia al sol si spiega,
stretta prima, poi par s'apra e scompiglie;

altra più giovanetta si dislega
a pena dalla bocia; eravi ancora
chi le sue chiuse foglie all'aer niega;

altra, cadendo, a piè il terreno infiora.
Così le vidi nascere e moriré
e pasar lor vaghezza in men d'un' ora.

Quando languenti e pallide vidi ire
le foglie a terra, allor mi venne a mente
che vana cosa è il giovenil fiorire:

nostro solo è quel poco che è presente,
né 'l passato o il futuro è nostro tempo:
l'un non è piè, e l'altro è ancora niente.

Coglii la rosa, o ninfa, ora ch'è bel tempo.

La otra mañana, por un pequeño huerto mío
Andaba, y el sol con sus rayos
Aparecía ya, a pesar de que deslumbrado no lo viese.

Allí hay plantados dentro algunos rosales,
A los cuales dirigí mis vagas pestañas,
Porque no las había visto nunca.

Eran rosas cándidas y bermejas:
Alguna, hoja a hoja, al sol se despliega,
Apretada primero, después a la par se abre y desarregla;

Otra más jovencita se libera
Apenas del capullo; allí estaba aún
La que sus cerradas hojas al aire niega;

Otra, cayendo, al pie el terreno enflora.
Así las vi nacer y morir
Y pasar su vaguedad en menos de una hora.

Cuando lánguidas y pálidas vi ir
Las hojas al suelo, entonces me vino a la mente
Qué vana cosa es el juvenil florecer:

Nuestro sólo es ese poco (tiempo) que es presente,
Ni el pasado ni el futuro es nuestro tiempo:
Uno ya no es, y el otro es aún nada.

Coge la rosa, oh ninfa, ahora que es buen tiempo.
[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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■ La ballata delle rose,
de Angelo Poliziano (1.454-1.494)

I' mi trovai, fanciulle, un bel mattino
di mezzo maggio in un verde giardino.

Erano intorno violette e gigli,
fra l'erba verde, e vaghi fior novelli,
azzurri, gialli, candidi e vermigli:
ond'io porsi la mano a côr di quelli
per adornare e mie biondi capelli,
e cinger di grillanda el vago crino.

Ma poi ch'i' ebbi pien di fiori un lembo,
vidi le rose, e non pur d'un colore;
io colsi allor per empier tutto el grembo,
perch'era sì soave el loro odore
che tutto mi senti' destare el core
di dolce voglia e d'un piacer divino.

I' posi mente quelle rose allora:
mai non vi potrei dir quanto eron belle!
Quale scoppiava dalla boccia ancora
quale erano un po' passe e qual novelle.
Amor mi disse allor: "Va' co' di quelle
che più vedi fiorite in sullo spino".

Quando la rosa ogni suo foglia spande,
quando è più bella, quando è più gradita,
allora è buona a mettere in ghirlande,
prima che suo bellezza sia fuggita.
Sì che, fanciulle, mentre è più fiorita,
cogliàn la bella rosa del giardino.
Me encontré, doncellas, una buena mañana
de mitad de mayo en un verde jardín.

Había alrededor violetas y lirios,
entre la hierba verde, y desocupadas flores noveles,
azul, amarillo, blanco y bermejo:
así que tendí la mano al corazón de aquella
para adornar mis rubios cabellos,
y ceñir de guirnaldas la vaga crin.

Pero luego que tuve llena de flores una franja,
vi la rosa y no sólo a un color;
cogí, entonces, muchas de ellas para llenar toda la vuelta,
porque era tan dulce su olor
que todo me hacía sentir despertar en el corazón
un dulce deseo y un placer divino.

Coloqué en mi cabeza la rosa entonces:
¡nunca podría decir que hermosas eran!
Unas explosionaban de sus brotes todavía
otras estaban un poco pasadas, otras nuevas.
Amor me dijo entonces: "Vamos, coge aquella
que ves más florida en su espina".

Cuando la rosa todas sus hojas expande,
cuando es más bella, cuando es más agradable,
entonces está bien ponerla en guirnaldas,
antes de su belleza haya huido.
Así que, doncellas, mientras es más florida,
coged la bella rosa del jardín.

[Traducción de Raúl Amores Pérez]

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