Lengua y literatura castellana, teoría literaria, estudios de obras literarias, períodos literarios, movimientos literarios, características de autores, resúmenes de libros, análisis detallado de libros, guía de lectura, lectura, estudios de la lengua, teoría de la NGLE, comentarios de textos, comentarios para EVAU, ejercicios on line, pragmática, semántica, sintaxis, análisis de oraciones, morfología, léxico, norma, acentuación, ortografía, tipología textual
La coma ( , ) es un signo de puntuación que delimita unidades lingüísticas inferiores al enunciado.
Se escribe pegada a la palabra o signo que la precede y separada por un espacio de la palabra o el signo que la sigue.
01. Úsase la coma cuando se quiere hacer algún tipo de aclaración, comentario o precisión. Se conoce como COMA ACLARATIVA.
En este caso es fundamental que dicha información adicional se encierre con una coma delante y otra detrás, excepto si se encuentra al inicio o al final de la oración.
Es muy probable que para este uso se emplee, a veces, paréntesis o rayas.
Alberto, el hermano de Ana, vive en Madrid.
Cualquier muchacho, incluso tú, puede hacer esto.
02. Se pone también la coma para separar una enumeración de elementos. Se conoce como COMA ENUMERATIVA.
Ayer compré frutas, verduras, queso, galletas y carne.
Fíjese en que el primero de los elementos de la enumeración no lleva coma delante y en que el último de los elementos tampoco.
En una enumeración, solo se admite el uso de coma delante de y cuando esta ha sido separada por punto y coma.
En la mesa deja todos tus libros; en la mochila, tus cuadernos; en el estuche, tus bolígrafos, y en el bolsillo, el móvil.
Dese cuenta de que, además, se ha ido empleando una coma elíptica (que le explicamos más abajo).
La coma enumerativa no solo se da en la enumeración de palabras, sino también de sintagmas y oraciones.
El señor Palomar camina por una playa solitaria. Encuentra unos pocos bañistas. Una joven tendida en la arena toma el sol con el pecho descubierto. Palomar, hombre discreto, vuelve la mirada hacia el horizonte marino. Sabe que en circunstancias análogas, al acercarse un desconocido, las mujeres se apresuran a cubrirse, y eso no le parece bien: porque es molesto para la bañista que tomaba el sol tranquila; porque el hombre que pasa se siente inoportuno; porque el tabú de la desnudez queda implícitamente confirmado; porque las convenciones respetadas a medias propagan la inseguridad e incoherencia en el comportamiento, en vez de libertad y franqueza.
Por eso, apenas ve perfilarse desde lejos la nube rosa-bronceado de un torso desnudo de mujer, se apresura a orientar la cabeza de modo que la trayectoria de la mirada quede suspendida en el vacío y garantice su cortés respeto por la frontera invisible que circunda las personas. Pero -piensa mientras sigue andando y, apenas el horizonte se despeja, recuperando el libre movimiento del globo ocular- yo, al proceder así, manifiesto una negativa a ver, es decir, termino también por reforzar la convención que considera ilícita la vista de los senos, o sea, instituyo una especie de corpiño mental suspendido entre mis ojos y ese pecho que, por el vislumbre que de él me ha llegado desde los límites de mi campo visual, me parece fresco y agradable de ver. En una palabra, mi no mirar presupone que estoy pensando en esa desnudez que me preocupa; esta sigue siendo en el fondo una actitud indiscreta y retrógrada.
De regreso, Palomar vuelve a pasar delante de la bañista, y esta vez mantiene la mirada fija adelante, de modo de rozar con ecuánime uniformidad la espuma de las olas que se retraen, los cascos de las barcas varadas, la toalla extendida en la arena, la henchida luna de piel más clara con el halo moreno del pezón, el perfil de la costa en la calina, gris contra el cielo. Sí -reflexiona, satisfecho de sí mismo, prosiguiendo el camino-, he conseguido que los senos quedaran absorbidos completamente por el paisaje, y que mi mirada no pesara más que la mirada de una gaviota o de una merluza.
¿Pero será justo proceder así? -sigue reflexionando-. ¿No es aplastar la persona humana al nivel de las cosas, considerarla un objeto, y lo que es peor, considerar objeto aquello que en la persona es específico del sexo femenino? ¿No estoy, quizá, perpetuando la vieja costumbre de la supremacía masculina, encallecida con los años en insolencia rutinaria?
Gira y vuelve sobre sus pasos. Ahora, al deslizar su mirada por la playa con objetividad imparcial, hace de modo que, apenas el pecho de la mujer entra en su campo visual, se note una discontinuidad, una desviación, casi un brinco. La mirada avanza hasta rozar la piel tensa, se retrae, como apreciando con un leve sobresalto la diversa consistencia de la visión y el valor especial que adquiere, y por un momento se mantiene en mitad del aire, describiendo una curva que acompaña el relieve de los senos desde cierta distancia, elusiva, pero también protectora, para reanudar después su curso como si no hubiera pasado nada. Creo que así mi posición resulta bastante clara -piensa Palomar-, sin malentendidos posibles. ¿Pero este sobrevolar de la mirada no podría al fin de cuentas entenderse como una actitud de superioridad, una depreciación de lo que los senos son y significan, un ponerlos en cierto modo aparte, al margen o entre paréntesis? Resulta que ahora vuelvo a relegar los senos a la penumbra donde los han mantenido siglos de pudibundez sexomaníaca y de concupiscencia como pecado…
Realice los siguientes ejercicios sobre la perífrasis verbal.
Recuerde, como nos advierte el profesor Alfonso Ruiz de Aguirre, que:
1. En las perífrasis, el verbo auxiliar pierde su significado. En vamos a comer tenemos perífrasis si queremos decir que tenemos intención de comer, pues no estamos yendo a ninguna parte.
2- En las perífrasis no puedo sustituir el verbo en forma no personal por un sintagma nominal ni por una subordinada. En puedo comer hay perífrasis, porque *puedo que tú comas o *puedo una fabada no son construcciones posibles.
3- En las perífrasis hay una sola acción, los dos verbos forman una única pieza léxica de significado. Cuando digo Se paró a charlar veo que hay dosacciones diferentes, parar y charlar. Pero cuando digo Dejó de charlar sólo hay una acción: el sujeto no dejó nada, solo se nos dice que ya no charló más.
4- En las perífrasis no puedo sustituir el verbo principal por un pronombre.En Deseo confesar puedo sustituir por el verbo en forma no personal por Lo → LO deseo, pero en Puedo confesar no puedo sustituir por Lo → *LO puedo
[Ruiz de Aguirre, Alfonso. Nueva sintaxis para alérgicos a la NGLE y al GTC. Amazon: Polonia, 2020, pp. 10-11].
Prestando atención a esto, realice estos TRES ejercicios:
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio en esta guisa:
-Patronio, un hombre me dijo una razón y mostrome la manera cómo podía ser. Y bien os digo que tantas maneras de aprovechamiento hay en ella que, si Dios quiere que se haga así como él me dijo, que sería mucho de pro pues tantas cosas son que nacen las unas de las otras que al cabo es muy gran hecho además.
Y contó a Patronio la manera cómo podría ser. Desde que Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:
-Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era buen seso atenerse el hombre a las cosas ciertas y no a las vanas esperanzas pues muchas veces a los que se atienen a las esperanzas, les acontece lo que le pasó a doña Truhana.
Y el conde le preguntó como fuera aquello.
-Señor conde -dijo Patronio-,
hubo una mujer que tenía nombre doña Truhana y era bastante más pobre que rica; y un día iba al mercado y llevaba una olla de miel en la cabeza. Y yendo por el camino, comenzó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría una partida de huevos y de aquellos huevos nacerían gallinas y después, de aquellos dineros que valdrían, compraría ovejas, y así fue comprando de las ganancias que haría, que hallóse por más rica que ninguna de sus vecinas.
Y con aquella riqueza que ella pensaba que tenía, estimó cómo casaría sus hijos y sus hijas, y cómo iría acompañada por la calle con yernos y nueras y cómo decían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan gran riqueza siendo tan pobre como solía ser.
Y pensando esto comenzó a reír con gran placer que tenía de su buena fortuna, y riendo dio con la mano en su frente, y entonces cayóle la olla de miel en tierra y quebróse. Cuando vio la olla quebrada, comenzó a hacer muy gran duelo, temiendo que había perdido todo lo que cuidaba que tendría si la olla no se le quebrara.
Y porque puso todo su pensamiento por vana esperanza, no se le hizo al cabo nada de lo que ella esperaba.
Y vos, señor conde, si queréis que los que os dijeren y lo que vos pensareis sea todo cosa cierta, creed y procurad siempre todas cosas tales que sean convenientes y no esperanzas vanas. Y si las quisiereis probar, guardaos que no aventuréis ni pongáis de los vuestro, cosa de que os sintáis por esperanza de la pro de lo que no sois cierto.
Al conde le agradó lo que Patronio le dijo e hízolo así y hallóse bien por ello.
Y porque a don Juan contentó este ejemplo, hízolo poner en este libro e hizo estos versos:
A las cosas ciertas encomendaos
y las vanas esperanzas, dejad de lado.
De lo que aconteció a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.
Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, díjole así:
-Patronio, un hombre que se dice amigo mío me empezó a elogiar mucho, dándome a entender que yo tenía mucho mérito y mucho poder. Cuando me hubo halagado de esta manera todo lo que pudo, me propuso una cosa que a mí me parece que me conviene.
Entonces el conde le contó a Patronio lo que su amigo le proponía, que, aunque a primera vista se dijera provechoso, ocultaba un engaño, del que Patronio se apercibió. Por lo cual dijo al conde:
-Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestros méritos y vuestro poder son mayores que en la realidad. Para que os podáis guardar del engaño que quiere haceros, me gustaría que supierais lo que sucedió al cuervo con la zorra.
El conde le preguntó qué le había sucedido.
-Señor conde -dijo Patronio-,
"el cuervo encontró una vez un pedazo muy grande de queso y se subió a un árbol para comer el queso más a gusto y sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo pasó la zorra y, cuando vio el queso, empezó a pensar en la manera de poder quitárselo. Con este objeto dijo lo siguiente:
-Don Cuervo, hace ya mucho tiempo que he oído hablar de vuestras perfecciones y de vuestra hermosura. Aunque mucho os busqué, por voluntad de Dios o por desdicha mía, no os vi hasta ahora, que hallo que sois muy superior a lo que me decían. Para que veáis que no me propongo lisonjearos os diré, junto con lo que las gentes en vos alaban, aquellos defectos que os atribuyen. Todo el mundo dice que como el color de vuestras plumas, ojos, pico, patas y garras es negro, y este color no es tan bonito como otros colores, el ser todo negro os hace muy feo, sin darse cuenta de que se equivocan, pues aunque es verdad que vuestras plumas son negras, su negrura es tan brillante que tiene reflejos azules, como las plumas del pavo real, que es el ave más hermosa del mundo, y, aunque vuestros ojos son negros, el color negro es para los ojos mucho más hermoso que ningún otro, pues la propiedad de los ojos es ver, y como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores, por lo cual los ojos de la gacela, que son más oscuros que los de los otros animales, son muy alabados. Además, vuestro pico y vuestras garras son mucho más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También tenéis, al volar, tan gran ligereza, que podéis ir contra el viento, por recio que sea, lo que ninguna otra puede hacer tan fácilmente como vos. Fuera de esto estoy convencida de que, pues en todo sois tan acabado y Dios no deja nada imperfecto, no os habrá negado el don de cantar mucho mejor que ningún otro pájaro. Pero, pues Dios me hizo la merced de que os viese, y contemplo en vos más perfecciones de las que oí, toda mi vida me tendría por dichosa si os oyese cantar.
1. Definición de DETerminante.
2. Tipos de DETerminantes.
2.1. Actualizadores.
2.1.1. Los artículos.
2.1.1.1. Indeterminados o indefinidos.
2.1.1.2. Determinados o definidos.
2.1.2. Determinativos.
2.1.2.1. Los adjetivos posesivos.
2.1.2.2. Los adjetivos demostrativos.
2.1.2.3. Los relativos posesivos.
2.2. Cuantificadores.
2.2.1. Numerales.
2.2.1.1. Cardinales.
2.2.1.2. Ordinales (¡ojo!, no son DET, sino ADJ).
2.2.1.3. Multiplicativos (¡ojo!, no son DET, sino ADJ).
2.2.1.4. Fraccionarios o partitivos (¡ojo!, no son DET, sino ADJ).
2.2.2. No numerales.
2.2.2.1. Fuertes o universales.
2.2.2.2. Débiles o no universales.
2.3. Interrogativos, exclamativos y relativos.
2.3.1. Interrogativos.
2.3.2. Exclamativos.
2.3.3. Relativos.
[N.B.: En la entrada de este mismo blog, "El Determinante. Esquema", puede ver todo lo que vamos a tratar en un esquema].
¿Qué son los determinantes?
Indica el Glosario de términos gramaticales (en adelante GTG) que los determinantes son clases de palabras cuyos elementos contienen información gramatical ligada a la referencia y la cuantificación dentro del SN. Es decir, los DET hacen posible que el SN adquiera referencia en el discurso, en el sentido de poder designar entidades reales o imaginarias, y señalar en qué momento del proceso comunicativo estamos, de manera que fija a esa entidad (señalando si es una información nueva o no).
Por tanto, los DET(erminantes) son morfemas gramaticales independientes, que presentan al sustantivo o nombre actualizándolo, concretándolo o cuantificándolo.
Siempre preceden a un sustantivo o nombre, con el que concuerdan en género y número, por lo que generalmente son palabras variables con morfemas de género y número (aunque hay excepciones). Si un determinante se pospone al nombre, deja de serlo, por lo que el grupo nominal necesita la presencia de otro determinante: ese niño → el niño ese.
Recuerde que las formas neutras de los demostrativos y los cuantificadores son pronombres (esto, eso, aquello, algo, nada).
También hay algunos determinantes que tienen persona gramatical.
LA profesora UNA profesora ESTA profesora DOS profesora-s ALGUNA profesora
EL maestro UN maestro ESTE maestro DOS maestro-s MUCHOS maestro-s
Algunos de ellos son combinables entre sí, pudiendo aparecer juntos:
LOS niños... deben marcharse LOS DOS niños... deben marcharse TODOS ESTOS niños... deben marcharse TODA AQUELLA parte del partido fue un desastre.
Aunque hay discrepancias entre los filólogos sobre la nómina de los determinantes, vamos a hacer la siguiente clasifiucación.
① Actualizadores.
Los DET actualizadores ayudan a identificar al referente del SN, presentándolo y ubicándolo en el espacio y tiempo. Hay cuatro tipos de actualizadores: los artículos indeterminados, los artículos determinados, los adjetivos posesivos y los adjetivos demostrativos. Estos concuerdan con el sustantivo en género y número
LOS ARTÍCULOS.
Acompañan siempre a un sustantivo delante, con el que concuerdan en género y número.
Existen dos tipos: indeterminado y determinado.
► LOS ARTÍCULOS INDETERMINADOS o INDEFINIDOS: un, una, unos, unas.
⤷ Indican que todavía no es conocido el sustantivo, que es mencionado por primera vez.
⤷ Se emplean para indicar que un individuo pertenece a un grupo genérico:
"este animal es UN mamífero → el contenido numeral es indiferente, de hecho lo podemos suprimir: "este animal es mamífero"; necesito UNA camisa → una camisa, sea como sea, y solo eso.
⤷ En plural pueden señalar una cantidad aproximada, recategorizándose en cuantificador (Q) indefinido: me faltan UNAS diez páginas para terminar → me faltan aproximadamente diez páginas para terminar).
⤷ Presentan flexión de género y número.
⤷ El artículo indeterminado es combinable con los cuantificadores (Q) numerales ordinal, múltiplo y fraccionario, siempre en posión posterior a él: unasegunda chica, unatriple ración, unacuarta parte.
⤷ El artículo indefinido no legitima nunca sustantivos tácitos: He comprado un vestido rojo y gris → El vestido es rojo y gris,
pero no *He comprado un vestido rojo y un vestidogris.
⤷ Los nombres propios de personas no llevan nunca determinante artículo:
*el Chema/ La María;
*un Chema/ una María.
⤷ Mientras que los artículos determinados no pueden estar presentes, los indeterminados sí lo pueden estar junto a la forma impersonal de "haber": En la mesa hay manzanas → *en la mesa hay las manzanas → en la mesa hay UNAS manzanas).
La crítica viene distinguiendo tres grandes voces que pueden aparecer en un texto lírico:
EL YO LÍRICO.
El YO LÍRICO, en el que el yo aparece como centro del universo del discurso: los contenidos pertenecen a la esfera íntima del locutor, responden a un proceso introspectivo, de descubrimiento interior. Entonces, la función expresiva del lenguaje adquiere relevancia caracterizadora del discurso.
El YO ESCÉNICO, en el que el hablante lírico se presenta en el discurso con una marca caracterizadora, un rasgo concreto con el que quiere aparecer y definirse en el poema. Con él, el poeta trata de objetivizar la experiencia, fija una distancia entre el hablante y el enunciado, sin que, por otro lado, se resienta la expresividad del poema.
El YO PLURAL, cuando el yo vuelca su preocupación hacia asuntos colectivos, ocultándose en un “nosotros”. Con ello logra implicar, de forma subrepticia a todos los lectores.
El YO ESCÉNICO PLURAL, en el que el “nosotros” como protagonista colectivo se hace patente en el discurso a través de un rasgo caracterizador.
EL TÚ LÍRICO.
Es muy frecuente en la oda, elegía, epístola y madrigal.
Puede manifestarse de tres maneras: como apóstrofe, como imagen en el espejo y como diálogo escénico.
El TÚ APÓSTROFE. Tiene diversas variantes:
El más frecuente, es el TÚ FEMENINO, como excitador directo de la apelación amorosa.
Pero también hallamos el TÚ VIVENCIAL, referente de múltiples vivencias y acentos íntimos (los padres, los amigos, Dios, etc.).
El TÚ REFERIDO A LA REALIDAD, en el que la apelación puede corresponder a cualquier ámbito o esfera de la realidad (la naturaleza, la vida, el mundo...).
Finalmente, nos encontramos con un TÚ PLURAL (un vosotros) que conlleva una referencia al colectivo humano (los hombres, el Hombre).
El TÚ COMO IMAGEN EN EL ESPEJO, consistente en un desdoblamiento reflejo del “yo”, por eso nos encontramos con un TÚ REFLEXIVO, que permite que toda la esfera íntima del poeta se manifieste, pero quedando resguardada y semioculta la imagen del “yo”.
El TÚ COMO DIÁLOGO ESCÉNICO, donde un personaje marcado, no identificable con el hablante lírico, asume la función de sujeto del poema, apareciendo así dos personajes que actualizan una interlocución.