TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR |
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A. ¿Qué es un texto argumentativo?. B. ¿Cuáles son las estructuras que puede adoptar un texto argumentativo? Estructura deductiva o analizante.C. Características lingüísticas de los textos argumentativos. D. Clasificación. Argumentos lógico-racionales. 1. Argumento de autoridad.Argumentos empíricos. 11. Argumento de hecho y datos estadísticos.Tópicos argumentativos o loci. 1. Tópico de utilidad o tópico preagmático.Apéndice. Falacias argumentativas comunes. 1. Falacia ad hominem o ataque personal. |
Nota: esta entrada está encaminada, fundamentalmente, a los alumnos de bachillerato y su preparación para la PAU/EVAU.
A. ¿Qué es un texto argumentativo?
Un texto argumentativo es aquel cuya finalidad principal consiste en defender, justificar, matizar o refutar una idea, una opinión o un punto de vista acerca de un tema discutible. A diferencia de los textos meramente expositivos, que se limitan a informar o explicar una realidad, el texto argumentativo pretende intervenir en una controversia: parte de una cuestión sobre la que pueden existir distintas posturas y trata de conseguir que el destinatario acepte, al menos parcialmente, la posición defendida por el emisor. Por ejemplo, no es lo mismo explicar qué es la lectura digital que defender la tesis de que “la lectura digital no debe sustituir por completo a la lectura en papel en el ámbito educativo”. En el primer caso predomina la exposición; en el segundo, la argumentación.
Los dos objetivos o finalidades de la argumentación, según el "Tratado de la argumentación" de Perelman y Olbbrects-Tyteca, son:
«persuadir y convencer (...). Mientras la persuasión connota la consecución de un resultdo práctico, la adopción de una actitud determinada o su puesta en práctica en la acción, el convencimiento no trasciende la esfera mental. Por otra parte, mientras la ciencia se basa en lo evidente, en precisas verdades y necesarias, en pruebas irrefutables y racionales, la filosofía y la retórica replantean siempre los problemas desde el comienzo, aportando pruebas solamente probables, razonables, preferibles, que hab de ser aceptadas responsablemente».
[Perelman, Chaïm, y Lucie Olbrechts-Tyteca. Tratado de la argumentación: la nueva retórica. Madrid: Gredos, 1989, pág. 16]
Para cumplir esa doble finalidad, el emisor aporta razones, pruebas, datos, ejemplos, comparaciones, testimonios o argumentos de autoridad con los que intenta sostener su tesis o debilitar una opinión contraria. Así, ante la tesis “conviene limitar el uso del teléfono móvil en las aulas”, podrían emplearse, por ejemplo, argumentos causales —“su uso constante dispersa la atención”—, argumentos de autoridad —“diversos informes pedagógicos advierten sobre la relación entre distracción digital y bajo rendimiento”— o argumentos por consecuencias —“si se reduce su presencia durante las clases, puede mejorar la concentración y la participación del alumnado”. La fuerza del texto argumentativo depende, por tanto, de la calidad, pertinencia y organización de esas razones.
Desde el punto de vista comunicativo, en la argumentación intervienen especialmente dos funciones del lenguaje. Por un lado, destaca la función apelativa o conativa, porque el emisor intenta influir en el receptor, modificar su opinión, reforzar una creencia o inducirlo a adoptar una determinada actitud. Esto se observa en expresiones como “debemos replantearnos este problema, conviene actuar cuanto antes o no podemos aceptar sin más esta afirmación”. Por otro lado, también aparece la función referencial, ya que el emisor necesita apoyarse en hechos, datos o informaciones sobre la realidad para dar apariencia de objetividad a su postura. Por ejemplo: “según los datos disponibles, el abandono lector aumenta de forma significativa durante la adolescencia.” De este modo, el texto argumentativo combina subjetividad y objetividad: es subjetivo porque defiende una posición, pero debe apoyarse en razones verificables o razonables para resultar convincente.
La estructura básica del texto argumentativo se organiza en torno a tres elementos fundamentales: tesis, argumentos y conclusión. La tesis es la idea principal que el emisor defiende o rechaza; los argumentos son las razones que justifican esa postura; y la conclusión recoge el resultado lógico del razonamiento. En una argumentación sencilla, la estructura podría formularse así: tesis: “la educación literaria debe mantenerse en la enseñanza secundaria; argumento 1: favorece la comprensión lectora; argumento 2: desarrolla la sensibilidad y el pensamiento crítico; argumento 3: permite acceder a la tradición cultural; conclusión: por tanto, reducir la literatura a un contenido secundario empobrecería la formación integral del alumnado”.
Los textos argumentativos pueden manifestarse tanto en el canal oral como en el canal escrito.
