Realice estos dos ejercicios sobre los nombres de las crías de diversos animales.
Para ayudarse, lea primero la entrada "¿Cómo se denominan las crías de los animales?", de este mismo blog.
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No obstante, se han producido denominaciones genéricas según la especie, de manera que para los mamíferos caninos y felinos empleamos el término "cachorro", para los insectos y en general los invertebrados, "larva", para los anfibios "renacuajo", para los peces "alevines"...
Suelen tener un nombre concreto los animales domésticos y salvajes más presentes en la vida del hombre durante todos los siglos: los empleados en la ganadería ( asno/borrico/burro, buey/toro/vaca, caballo/yegua, cabrón/cabra, carnero/oveja, cerdo/cochino/cocho/marrano...); las aves de corral (ánade/pato, gallo/gallina...); los animales de caza (ciervo, codorniz, conejo, gamo, jabalí, liebre...).
Asimismo, empleánse diversos nombres, según la edad, en aquellos animales domésticos más constantes en la vida de la sociedad hispanohablante (en caballos, vacas...).
Morfológicamente, las sufijos más productivos son:
► El sufijo -ito/illo (pequeño): monito, gatito, cervatillo, zorrillo.Veamos ahora algunas de las denominaciones más comunes.
► El sufijo -ato (cría de): cervato, ballenato, jabato.
► El sufijo -ezno (cría de): lobezno, osezno, pavezno.
[N.B.: Todos los vocablos que tienen enlace al DRAE, tienen indicado númericamente en qué acepción están reconocidos los términos].
Abeja.
2. empolladura.
4. pollo.
Águila.
1. aguilucho.
Ánade/Pato.
1. anadino.
1. anadón.
Anfibio.
2. renacuajo.
Anguila.
1. angula.
Ánsar .
2. ansarino.
2. ansarón.
Asno/Borrico/Burro.
1. pollino
Ave.
1. pollo.
1. polluelo.
6. pollino.
Las unidades de medida más comunes para el tiempo son:
yoctosegundo: cuatrillonésima parte de un segundo.zeptosegundo: mil trillonésima parte de un segundo.
attosegundo: trillonésima parte de un segundo.
fentosegundo: mil billonésima parte de un segundo.
picosegundo: billonésima parte de un segundo.
nanosegundo: mil millonesíma parte de un segundo.
microsegundo: millonésima parte de un segundo.
Milésima de segundo o milisegundo: milésima parte de un segundo.
Centésima de segundo o centisegundo: centésima parte de un segundo.
Décima de segundo o decisegundo: décima parte de un segundo.
Segundo: 86 400 partes en que se divide un día, o sexagésima parte de 1 minuto (viene de "pars minuta secunda" = parte diminuta segunda).
Minuto: 60 segundos o sexagésima parte de 1 hora (viene de "pars minuta prima" = parte diminuta primera).
Hora: 3600 segundos o 60 minutos o vigésimo cuarta parte de 1 día.Día: 24 horas o 365 parte de un año, o 1440 minutos o 86 400 segundos.
Semana o hebdómada: 7 días o 168 horas o 10 080 minutos.Octovario: 8 días.
Novenario: 9 días.
Decena: 10 días.
Oncena: 11 días.
Docena: 12 días.
Quincena: 15 días.
Veintena: 20 días.
Treintena: 30 días.
Cuarentena: 40 días.
Mes: 28/29/30 o 31 días, dependiendo.Bimestre:2 meses.
Trimestre: 3 meses.
Cuatrimestre: 4 meses.
Semestre: 6 meses.
Año: 365 días o 12 meses, o 52 semanas y un día.Año bisiesto: 366 días, o 52 semanas y 2 días.
Bienio: 2 años.
Trienio: 3 años.
Cuatrienio o cuadrienio: 4 años.
Quinquenio o lustro: 5 años o 60 meses o 260 semanas.
Sexenio: 6 años.
Septenio: 7 años.
Octenio u ochenio: 8 años.
Novenio: 9 años.
Década o decenio: 10 años o 120 meses o 520 semanas.
Oncenio: 11 años.
Docenio: 12 años.
Quindenio: 15 años.
Dicenio: 20 años.
Decalustro: 50 años.
Dodecalustro: 60 años.
Siglo o centuria: 10 décadas o 100 años o 1200 meses.
Edad: varios siglos (sin determinar número).
Milenio: 10 siglos, 100 décadas o 1000 años o 12000 meses.
Era o periodo: varios miles de años (sin determinar número).
Cron: 1 millón de años.
Eón: 1000 millones de años.
2. Realice la siguiente sopa de letras e imprima una copia con su resultado para entregar al profesor.
3. Realice el siguiente ejercicio, señalando el nombre colectivo que corresponda a cada definición. Se le envía una copia automáticamente.
La razón de uso de una u otra forma suele deberse a preferencias dialectales o pertenecia a una zona geográfica concreta, a diferencias de registro por pertenecer el hablante a un grupo social u otro, a preferencias individuales e incluso a circunstancias históricas (el calor/ la calor lo ha aceptado la RAE hasta la edición del Diccionario de 2001).
No deben confundirse estos sustantivos ambiguos en cuanto al género con los sustantivos en que el cambio de género conlleva cambio de significado, como el capital/ la capital, el coma/la coma, el cuadro/ la cuadra...
Estas palabras en su mayoría son cultismos procedentes del griego, pero no siempre. Veamos de dónde proceden:
1. PALABRAS DE ORIGEN GRIEGO O HELENISMOS.
a) Terminadas en –ma:
Estos sustantivos eran de género neutro en griego, y por regla general pasaron al latín al género femenino y de él al castellano con este género: amalgama, apotema, asma, broma, calma, cima, coma, crema, diadema, estratagema, flema, pantomima, pócima...
Es durante el Renacimiento y los siglos posteriores cuando, por prurito erudito de los helenistas, la introducción de nuevas palabras a nuestro léxico de este idioma de sustantivos terminados en -ma se realizó siempre con género masculino (aunque durante un período de tiempo vacilara entre femenino o masculino el/la apoteg–ma, el/la aro–ma, el/la cis–ma, el/la siste–ma...): dile–ma, idio–ma, le–ma, siste–ma, proble–ma, teor–ma... Esta tendencia se generalizó con el desarrollo de las ciencias a partir del siglo XVIII, que para crear los nuevos términos recurrió y sigue haciéndolo hoy en día, al griego para nombrar conceptos, sus inventos y descubrimientos, haciendo que estos sustantivos sea masculinos, aun terminando en -ma: criptogra–ma, fotogra–ma, hematoma–ma, lexe–ma, progra–ma, telegra–ma, trau–ma...
No obstante, siguen algunos de estos sustantivos de origen griego como ambiguos: el/la anate–ma, el/la aneuris–ma, el/la cris–ma, el/la drac–ma, el/la enzi–ma, el/la esper–ma, el/la reuma...
b) Terminadas en –ta:
Aunque en griego eran masculinos, y así pasaron al latín, en castellano antiguo se consideraron femeninos, como en "la plane–ta, la come–ta",m para finalmente imponerse la forma masculina (incluso con ultracorrecciones, pues mapa era femenino y se convirtió en mascullino). Muchos de los sustantivos de origen griego acabados en -ta se referían a acciones propias de varones en la Antigüedad, pero, actualmente, al poder ser acciones realizadas indistintamente por varones o hembras, son de género común: asce–ta, atle–ta, déspo–ta, eremi–ta, nau–ta, poe–ta...
2. LOS NOMBRES DE IDIOMAS.
Los idiomas proceden de los adjetivos gentilicios y presuponen el apelativo “el idioma”: el (idioma) aimara, el celta, el chichewa, el lingala, el maya, el persa, el quechua, el setsuana, el vietnamita...
3. LOS NOMBRES DE LOS RÍOS Y ACCIDENTES GEOGRÁFICOS.Igualmente se sobreentiende "el río", "el lago", "el monte"...:
el (río) Adaja, el Bidasoa, el Esla, el Guadiana, el Miera, el Pisuerga, el Sella, el Sena, el Volga...; el (monte) Himalaya, el Etna, el Masaya, el Nina...; el (lago) Constanza, el Titicaca, el Victoria...
4. LOS NOMBRES DE COLORES.
Quiza por sobreentenderse el sustantivo "color": el (color) azul, el fucsia, el grana, el lila, el naranja, azul, el púrpura, el rosa, el violeta...
5. LOS NOMBRES DE LOS NUMEROS EN LAS DECENAS.
A partir de treinta, todas las decenas acaban en -a. También aquí se sobreentiende "el número": el (número) treinta, el cuarenta, el cincuenta, el sesenta, el setenta, el ochenta, el noventa..., y el capicúa.
6. LOS NOMBRES DE LOS EQUIPOS DE FÚTBOL.
Quiza por sobreentenderse el sustantivo "equipo": el (equipo de) Almería, el Barcelona, el Castilla, el Huelva, el Huesca, el Lorca, el Osasuna, el Ponferradina, el Salamanca, el Valencia...
6. LAS DENOMINACIONES DE PRODUCTOS, A PARTIR DE TOPÓNIMOS.
Se forman por metonimia y se sobrenetiende “el vino de”, “el licor de”, “el producto de”: el (vino de ) rioja, el ribera del Duero, el málaga, el borgoña, el jumilla...; el (licor de) tequila, el champaña...
N.B. No obstante según Laca, citado por Lacuesta y Bustos, las cuatro formas serían alomorfos distintos puesto que:1) Existen diferencias semánticas: nombres de agente, nombres de instrumento, locativo, etc.;Cfr.: Laca, B. Die Wortbildung als Grammatik des Wortschatzes. Untersuchungen zur spanischen Subjektnominalisierung. Tubinga: Narr, 1986, pp. 264-270.
2) la presencia de -sor ~ -tor~ - or detiene la derivación regular mediante –dor: desertor/ *desertador, agresor / *agregador, etc.; u otorga significados diferentes a los derivados: corrector / corregidor, promotor / promovedor, etc.;
3) Existen una cierta relación entre la presencia de -sor / -tor y la posibilidad de derivados abstractos en -ción / -sión: interventor / intervención, traductor / traducción, etc. y los derivados verbales de -ión / -sión suelen derivarse mediante –or: (gestión → gestionar → gestor);
4) y, por último, son modelos característicos de determinados bases verbales como –ducir (contradictor, reproductor, seductor, etc.), -struir (constructor, destructor, instructor) –primir (compresor, depresor, impresor,etc.), -vertir (inversor, subversor, etc.), o de verbos como poner (compositor, positor, postor, etc.)..
Lacuesta, Ramón Santiago y Eugenio Bustos Gisbert. “La derivación nominal”, in Bosque, Ignacio et Violeta Demonte. Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Espasa, 1999, pág. 4544.].