17 de noviembre de 2019

EL ROMANTICISMO LITERARIO EN ESPAÑA.


TEMAS QUE VAMOS A DESARROLLAR
0. Introducción.
1. Contexto histórico en el que se desarrolló el Romanticismo. El siglo XIX español.

Período absolutista (hasta 1833): prerromanticismo.

Período liberal (de 1833 a 1844): Romanticismo.

Período revolucionario y de Restauración (1868-1900): postromanticismo.

2. Características generales del Romanticismo literario.
3. Diferencias entre el Neoclasicismo y el Romanticismo.
4. Características de la literatura del Romanticismo.

4.1. Los temas.

4.2. Estilo y lenguaje,

5. Géneros y autores del Romanticismo español.

5.1. El teatro en el Romanticismo.

5.1.1. Características del teatro romántico.

5.1.2. Autores.

Francisco Martínez de la Rosa.

Ángel García de Saavedra, Duque de Rivas.

Juan Eugenio de Hartzenbusch.

Antonio García Gutiérrez.

José Zorrilla.

5.2. La lírica en el Romanticismo.

5.2.1. Características de la lírica del romanticismo.

5.2.2. Autores.

Ángel García de Saavedra, Duque de Rivas.

José de Espronceda.

Gertrudis Gómez de Avellaneda.

José Zorrilla.

Carolina Coronado.

Poetas líricos postrománticos.

Gustavo Adolfo Bécquer.

Rosalía de Castro.

5.3. La prosa en el Romanticismo.

5.3.1. La novela histórica.

Enrique Gil y Carrasco.

5.3.2. Las leyendas.

5.3.3. Los cuadros de costumbres.

5.3.4. Los artículos periodísticos.

Mariano José de Larra.


0. INTRODUCCIÓN.

El Romanticismo es un movimiento revolucionario en todos los ámbitos vitales que, en las artes, rompe con los esquemas establecidos en el Neoclasicismo, defendiendo el predominio del sentimiento, la fantasía, la imaginación y las fuerzas irracionales del espíritu sobre la razón, de lo individual sobre lo colectivo y de la libertad creadora sobre las reglas.

La Revolución francesa (1789) aportó un nuevo marco político, ideológico y social que se extendió por Europa. Supuso el fin del poder absoluto de la monarquía y la desaparición de la sociedad estamental.

11 de noviembre de 2019

CARPE DIEM musicalizado


Puede escuchar los versos de Horacio, que contienen el tópico "carpe diem", en esta breve musicalización (2m 51s):






1 de septiembre de 2019

EJERCICIOS. SUSTANTIVOS . GÉNERO DE LOS SUSTANTIVOS.

Realice los siguientes ejercicios referidos al género de los sustantivos o nombres.


EJERCICIOS. SUSTANTIVOS O NOMBRES COLECTIVOS.

Los sustantivos colectivos son aquellos que hacen referencia a un grupo o conjunto de elementos que pertenecen a una misma categoría. Por eso, no se expresan en plural debido a que representan al conjunto, ya sea de cosas, personas o animales.

Realice los siguientes ejercicios para reconocer los sustantivos o nombres colectivos:

Ejercicio 1.



27 de agosto de 2019

Conferencia: Ignacio Bosque. La Nueva Gramática de la Lengua Española

Conferencia del profesor Ignacio Bosque señalando en qué ha consistido y cómo se ha estructurado el trabajo de la Nueva Gramática de la Lengua Española. (35'39''), publicada por Euskaltzaindia (Real Academia de la Lengua Vasca), el 12-07-2019:











21 de julio de 2019

EJERCICIOS. REPASO DE FIGURAS LITERARIAS. 01.


1. Realice el siguiente ejercicio sobre las figuras "adínaton, aliteración y paronomasia".

2. Vamos a incorporar alguna figura más en este ejercicio: Adínaton, adnominación, aliteración, anadiplosis, anáfora, asíndeton, calambur, epístrofe, paralelismo, polisíndeton...







GÉNERO FEMENINO INSTRUMENTAL. SUSTANTIVOS COMUNES CUYA TERMINACIÓN MASCULINA DESIGNA PERSONA Y LA FEMENINA EL INSTRUMENTO.


Existen una serie de sustantivos procedentes de verbos (derivación deverbal) que están terminados en su forma masculina en el sufijo -DOR (cuyas variantes son -TOR, -SOR, -OR), que al hacer el femenino añadiéndole una -A cambian el significado, pasando de designar a la persona que realiza la acción (sustantivos agentivos) a designar el instrumento con el que se realiza la acción (y llevan implícito el significado de 'máquina...').

N.B. No obstante según Laca, citado por Lacuesta y Bustos, las cuatro formas serían alomorfos distintos puesto que:
1) Existen diferencias semánticas: nombres de agente, nombres de instrumento, locativo, etc.;
2) la presencia de -sor ~ -tor~ - or detiene la derivación regular mediante –dor: desertor/ *desertador, agresor / *agregador, etc.; u otorga significados diferentes a los derivados: corrector / corregidor, promotor / promovedor, etc.;
3) Existen una cierta relación entre la presencia de -sor / -tor y la posibilidad de derivados abstractos en -ción / -sión: interventor / intervención, traductor / traducción, etc. y los derivados verbales de -ión / -sión suelen derivarse mediante –or: (gestión → gestionar → gestor);
4) y, por último, son modelos característicos de determinados bases verbales como –ducir (contradictor, reproductor, seductor, etc.), -struir (constructor, destructor, instructor) –primir (compresor, depresor, impresor,etc.), -vertir (inversor, subversor, etc.), o de verbos como poner (compositor, positor, postor, etc.)..
Cfr.: Laca, B. Die Wortbildung als Grammatik des Wortschatzes. Untersuchungen zur spanischen Subjektnominalisierung. Tubinga: Narr, 1986, pp. 264-270.
Lacuesta, Ramón Santiago y Eugenio Bustos Gisbert. “La derivación nominal”, in Bosque, Ignacio et Violeta Demonte. Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Espasa, 1999, pág. 4544.].

7 de julio de 2019

SUSTANTIVOS DE GÉNERO COMÚN. MÁS DE 700 EJEMPLOS.


Dice el Diccionario Panhispánico de Dudas que:
«Los sustantivos en español pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los dos géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz, como ocurre en gato/gata, profesor/profesora, nene/nena, conde/condesa, zar/zarina; bien por el uso de palabras de distinta raíz según el sexo del referente (heteronimia), como ocurre en hombre/mujer, caballo/yegua, yerno/nuera; no obstante, son muchos los casos en que existe una forma única, válida para referirse a seres de uno u otro sexo: es el caso de los llamados «sustantivos comunes en cuanto al género».
En efecto, hay todo un grupo de sustantivos de género invariable, común tanto para el masculino como para el femenino. El marcador será para este tipo de sustantivos el determinante antepuesto, de tal manera que diremos que tiene género masculino si lleva delante un determinante masculino y género femenino si lo lleva femenino. Para más certeza basta también añadir delante o detrás del sustantivo la aposición "hombre o mujer": el policía hombre, la mujer policía"; o cualquier adjetivo de dos terminaciones, como "guapo-guapa": "el policía guapo" y "la policía guapa".

Suelen ser sustantivos acabados en -ar, -e, -er, -ica, -nte, -sta, -ta, pero también en -í, -o, -al (procedentes de sustantivos deadjetivales) y los sustantivos agudos que no acaban en -R, -S o -T.

Además, tenemos toda una serie de grupos concretos de sustantivos con género común o invariable, como:

► los sustantivos que proceden de acortamientos: "el/la fisio (óloga), el/la otorrino (laringólogo), el/la vice(presidente/a)";
► los nombres compuestos referidos a persona: el/la correveidile, el/la sabelotodo;
► los sustantivos que designan al músico por el instrumento: "el/la batería, el/la corneta, el/la contrabajo" y sus derivados [nombre de instrumento + ista]: flauta > el/la flautista, guitarra > el/la guitarrista;
► los sustantivos acabados en -es (el/la viejales, el/la frescales);
► sustantivos que mantienen la grafía extranjera: "el/la chef, el mánager/la mánager" (a pesar de que la regla general suele ser que siempre son masculinos los anglicismos: el bypass, el distress, el feedback, el flush, el flutter, el immunoblot, el kit,el rash, el relax, el scanner, el screening, el shock, el shunt, el spray, el staff, el stent, el stress, el test o el turnover.

1 de julio de 2019

MINILECTURA. "EL FONDO DEL ALMA", de EMILIA PARDO BAZÁN (1851-1921).


Emilia Pardo Bazán (1851-1921), española.
El día era radiante. Sobre las márgenes del río flotaba desde el amanecer una bruma sutil, argéntea, pronto bebida por el sol. Y como el luminar iba picando más de lo justo, los expedicionarios tendieron los manteles bajo unos ol­mos, en cuyas ramas hicieron toldo con los abrigos de las señoras. Abriéronse las cestas, salieron a luz las provisiones, y se almorzó, ya bastante tarde, con el apetito alegre e indulgente que despiertan el aire libre, el ejercicio y el buen humor. Se hizo gasto del vinillo del país, de sidra achampanada, de licores, servidos con el café que un remero calentaba en la hornilla.
La jira se había arreglado en la tertulia de la registradora, entre exclamaciones de gozo de las señoritas y señoritos, que disfrutaban con el juego de la lotería y otras igualmente inocentes inclinaciones del corazón no menos lícitas. Cada parejita de tórtolos vio en el proyecto de la excelente señora el agradable porvenir de un rato de expansión, paseo por el río, encantadores martes entre las espesuras floridas de Penamoura. El más contento fue Cesáreo, el hijo del mayorazgo de Sanín, perdidamente enamorado de Candelita, la graciosa. la seductora sobrina del arcipreste.
Aquel era un amor, o no los hay en el mundo. No correspondido al principio, Cesáreo hizo mil extremos, al punto de enfermar seriamente: desarreglos nerviosos y gástricos, pérdida total del apetito y sueño, pasión de ánimo con vistas al suicidio. Al fin se ablandó Candelita y las relaciones se establecieron, sobre la base de que el rico mayorazgo dejaba de oponerse y consentía en la boda a plazo corto, cuando Cesáreo se licenciase en Derecho. La muchacha no tenía un céntimo, pero… ¡ya que el muchacho se empeñaba! ¡Y con un empeño tan terco, tan insensato!

MINILECTURA. "UNA ROSA PARA EMILY", de WILLIAM FAULNER (1897-1962).


Faulkner, William (1897-1962), estadounidense.
Premio Nobel de Literatura en 1949.

I.

Cuando murió la señorita Emilia Grierson, casi toda la ciudad asistió a su funeral; los hombres, con esa especie de respetuosa devoción ante un monumento que desaparece; las mu­jeres, en su mayoría, animadas de un sentimiento de curiosidad por ver por dentro la casa en la que nadie había entrado en los últimos diez años, salvo un viejo sirviente, que hacía de cocinero y jardinero a la vez.
La casa era una construcción cuadrada, pesada, que había sido blanca en otro tiempo, decorada con cúpulas, volutas, espirales y balcones en el pesado estilo del siglo XVII; asentada en la calle principal de la ciudad en los tiempos en que se construyó, se había visto invadida más tarde por garajes y fábricas de algodón, que habían llegado incluso a borrar el recuerdo de los ilustres nombres del vecindario. Tan sólo había quedado la casa de la señorita Emilia, levantando su permanente y coqueta decadencia sobre los vagones de algodón y bombas de gasolina, ofendiendo la vista, entre las demás cosas que también la ofendían. Y ahora la señorita Emilia había ido a reunirse con los representantes de aquellos ilustres hombres que descansaban en el sombreado cementerio, entre las alineadas y anónimas tumbas de los soldados de la Unión, que habían caído en la batalla de Jefferson.
Mientras vivía, la señorita Emilia había sido para la ciudad una tradición, un deber y un cuidado, una especie de heredada tradición, que databa del día en que el coronel Sartoris el Mayor —autor del edicto que ordenaba que ninguna mujer negra podría salir a la calle sin delantal—, le eximió de sus impuestos, dispensa que había comenzado cuando murió su padre y que más tarde fue otorgada a perpetuidad. Y no es que la señorita Emilia fuera capaz de aceptar una caridad. Pero el coronel Sartoris inventó un cuento, diciendo que el padre de la señorita Emilia había hecho un préstamo a la ciudad, y que la ciudad se valía de este medio para pagar la deuda contraída. Sólo un hombre de la generación y del modo de ser del coronel Sartoris, hubiera sido capaz de inventar una excusa semejante, y sólo una mujer como la señorita Emilia podría haber dado por buena esta historia.