18 de octubre de 2026

EJERCICIO. COMPARACIÓN DEL AMOR CORTÉS EN LA LÍRICA DE CANCIONERO DEL SIGLO XV Y EN "LA CELESTINA"

¿Es el amor un noble ideal de vasallaje o una pasión descontrolada que roza la locura?

En el siglo XV, las reglas del juego amoroso cambiaron para siempre. Mientras poetas como Jorge Manrique juraban fidelidad eterna a una dama inalcanzable, la aparición de "La Celestina" dinamitó por completo el código del amor cortés.

De la sumisión cortés a la parodia del loco enamorado, este ejercicio logrará que llegue a desentrañar paulatinamente dos concepciones distintas. Y es que, el amor medieval mutó de forma radical a las puertas del Renacimiento.

Esta entrada ofrece un ejercicio de literatura comparada para analizar cómo conviven el "servicio" tradicional de Manrique a través del poema "Acordaos por Dios, señora" y la peligrosa deificación de Melibea por parte de Calisto en el Acto I de "La Celestina".

A través de 24 cuestiones guiadas, aprenderá a identificar de qué manera la intervención de una alcahueta rompe un modelo social entero.

Lea los siguientes textos y después conteste a las preguntas que se le formulan.

TEXTO A. ACORDAOS POR DIOS, SEÑORA

  1. Acordaos por Dios, señora,

quánto ha que comencé

vuestro servicio,

cómo un día ni una hora

nunca dexo ni dexé

de tal officio.

Acordaos de mis dolores,

acordaos de mis tormentos

qu’e sentido,

acordaos de los temores

y males y pensamientos

qu’e sufrido.

 

              II. Acordaos cómo en presencia,

me hallaste siempre firme

y muy leal,

acordaos cómo en ausencia

nunca pude arrepentirme

de mi mal.

Acordaos cómo soy vuestro

sin jamás haber pensado

ser ajeno,

acordaos cómo no muestro

el medio mal qu’e passado

por ser bueno.

 

  1. Acordaos que no sentistes,

en mi vida una mudanza

que hiziesse,

 acordaos que no me distes

en la vuestra una esperanza

que viviesse.

Acordaos de la tristura

que siento yo por la vuestra

que mostráis;

acordaos ya, por mesura,

del dolor qu’en mí se muestra

y vos negáis.


  1. Acordaos que fuy sujeto

y soy a vuestra belleza

con razón;

acordaos que soy secreto,

acordaos de mi firmeza

y afición.

Acordaos de lo que siento

quando parto y vos quedáis

o vos partís;

acordaos cómo no miento,

aunque vos no lo pensáis

según dezís. 

 

  1. Acordaos de los enojos

que m’avés hecho passar

y los gemidos;

acordaos ya de mis ojos,

que de mis males llorar

están perdidos.

Acordaos de quánto’s quiero,

acordaos de mi desseo

y mis suspiros;

acordaos cómo si muero

destos males que posseo,

es por serviros.

 

  1. Acordaos que llevaréis

un tal cargo sobre vos

si me matáis,

que nunca lo pagaréis

ant’el mundo ni ante Dios,

aunque queráis;

y aunque yo sufra paciente

la muerte, y de voluntad

mucho lo hecho,

no faltará algún pariente

que dé quexa a la’rmandad

de tal mal hecho. 

 

  1. Después que pedí justicia,

torno ya pedir merced

a la bondad,

no por c’aya gran cobdicia

de vivir, mas vos aved

ya piedad;

y creedme lo que os cuento,

pues que mi mote sabéis

que dice assí:

Ni miento ni me arrepiento,

ni jamás conoceréis

ál en mí.

 

   [Cabo]

  1.  Por fin, de lo que dessea

mi servir y mi querer

y firme fe,

consentid que vuestro sea,

pues que vuestro quiero ser

y lo seré.

Y perded toda la dubda

que tomastes contra mí

d’ayer acá,

que mi servir no se muda

aunque vos pensáis que sí,

ni mudará. 

         (Jorge Manrique)


 

TEXTO B. LA CELESTINA

PRÓLOGO: 

(…) Síguese la comedia o tragicomedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su Dios. Asimismo hecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes (…)

ACTO I: 

Calisto.— En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

Melibea.— ¿En qué, Calisto?

Calisto.— En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase y hacer a mí inmérito tanta merced que verte alcanzase y en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar alcanzar yo tengo a Dios ofrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede cumplir. ¿Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre, como agora el mío? Por cierto los gloriosos santos, que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas ¡oh triste! que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienaventuranza, y yo, mixto, me alegro con recelo del esquivo tormento, que tu ausencia me ha de causar.

Melibea.— ¿Por gran premio tienes este, Calisto?

Calisto.— Téngolo por tanto en verdad que, si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo ternía por tanta felicidad.

Melibea.— Pues aun más igual galardón te daré yo, si perseveras.

Calisto.— ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!

Melibea.— Más desaventuradas de que me acabes de oír, porque la paga será tan fiera, cual la merece tu loco atrevimiento; y el intento de tus palabras, Calisto, ha sido como de ingenio de tal hombre como tú, haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo. ¡Vete, vete de ahí, torpe, que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo el ilícito amor comunicar su deleite!

Calisto.— Iré como aquél contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel.




Conteste a las siguientes preguntas: 

Preguntas de comprensión

  1. ¿Qué actitud adopta el yo poético de «Acordaos por Dios, señora» ante la dama? Identifica al menos tres rasgos de su comportamiento amoroso.
  2. ¿Qué pide concretamente el amante de Manrique a la señora? ¿Qué tipo de respuesta espera de ella?
  3. En el Acto I de La Celestina, ¿cómo presenta Calisto a Melibea? Señala las imágenes religiosas que utiliza para describirla.
  4. ¿Qué reacción tiene Melibea ante las palabras de Calisto? ¿Qué valoración hace de su «atrevimiento»?
  5. ¿Qué función cumple el prólogo de La Celestina? ¿A quién advierte y contra qué peligros?

Preguntas de análisis

  1. El poema de Manrique insiste en el «servicio» del amante: «quánto ha que comencé / vuestro servicio». Explica cómo se relaciona esta idea con la concepción del amor cortés como relación de vasallaje.
  2. En la estrofa IV, el hablante afirma: «fuy sujeto / y soy a vuestra belleza». ¿Qué implica declararse «sujeto» de la dama? Compáralo con la sumisión de Calisto ante Melibea.
  3. Manrique presenta al amante como «firme», «leal», «secreto» y constante. ¿Cumple Calisto esos valores del amor cortés? Justifica la respuesta con su comportamiento en el Acto I.
  4. El poeta dice: «si muero / destos males que posseo, / es por serviros». ¿Qué papel desempeña el sufrimiento en el amor cortés? ¿Se presenta ese sufrimiento de la misma manera en La Celestina?
  5. Calisto afirma que ver a Melibea es un «galardón» mayor que el «servicio, sacrificio, devoción y obras pías» ofrecidas a Dios. ¿Qué consecuencias tiene esta equiparación entre la dama y lo divino?
  6. El prólogo habla de enamorados que «a sus amigas llaman y dicen ser su Dios». ¿En qué medida esa afirmación anticipa la actitud de Calisto en el diálogo con Melibea?
  7. La dama del poema es una «señora» a la que se pide «merced» y «piedad». ¿Cómo se relaciona esa petición con la respuesta inicial de Melibea, que rechaza y amenaza a Calisto?

Preguntas de comparación

  1. Compara el papel de la dama en ambos textos: ¿es Melibea una «señora» cortés al modo del poema de Manrique o una figura que desmonta ese ideal?
  2. Compara la noción de fidelidad: el amante de Manrique asegura que su servir «no se muda», mientras Calisto acude a Celestina. ¿Qué revela esa diferencia sobre la autenticidad de cada amor?
  3. Compara el tratamiento del deseo: ¿el poema de Manrique lo sublima o lo oculta? ¿Cómo lo presenta el prólogo de La Celestina al hablar de «desordenado apetito»?
  4. Ambos textos emplean el lenguaje de la religión. Analiza las diferencias entre el «servicio» amoroso del poema y la deificación de Melibea por parte de Calisto.
  5. ¿Qué papel desempeña la mesura o autocontrol en cada texto? Relaciona la ausencia o presencia de mesura con la crítica del «loco enamorado» en el prólogo.
  6. El amante de Manrique pide «justicia» y después «merced». Calisto, en cambio, busca una mediadora. ¿Qué importancia tiene la intervención de Celestina para entender la ruptura del modelo cortés?

Preguntas de interpretación crítica

  1. ¿Puede considerarse el poema de Manrique una expresión ortodoxa del amor cortés? Justifícalo señalando los tópicos que respeta.
  2. ¿Es Calisto un amante cortés fallido, un amante cortés parodiado o la negación del amante cortés? Argumenta tu postura con ejemplos de ambos textos.
  3. La crítica suele señalar que Calisto parodia al amante cortés porque su retórica idealizadora contrasta con su recurso a una alcahueta. ¿Qué elementos del fragmento del Acto I apoyan esa lectura paródica?
  4. El prólogo anuncia una obra «en reprehensión de los locos enamorados». ¿Crees que Manrique también censura el amor, o lo idealiza? Explica la diferencia de perspectiva.
  5. ¿Qué visión del amor ofrece cada texto: un código ético y social que ennoblece al amante o una pasión que descontrola, engaña y degrada? Fundamenta tu respuesta.
  6. Redacta una conclusión de diez a quince líneas en la que expliques cómo La Celestina transforma los tópicos del amor cortés presentes en el poema de Manrique.