¿Es el amor un noble ideal de vasallaje o una pasión descontrolada que roza la locura?
En el siglo XV, las reglas del juego amoroso cambiaron para siempre. Mientras poetas como Jorge Manrique juraban fidelidad eterna a una dama inalcanzable, la aparición de "La Celestina" dinamitó por completo el código del amor cortés.
De la sumisión cortés a la parodia del loco enamorado, este ejercicio logrará que llegue a desentrañar paulatinamente dos concepciones distintas. Y es que, el amor medieval mutó de forma radical a las puertas del Renacimiento.
Esta entrada ofrece un ejercicio de literatura comparada para analizar cómo conviven el "servicio" tradicional de Manrique a través del poema "Acordaos por Dios, señora" y la peligrosa deificación de Melibea por parte de Calisto en el Acto I de "La Celestina".
A través de 24 cuestiones guiadas, aprenderá a identificar de qué manera la intervención de una alcahueta rompe un modelo social entero.
Lea los siguientes textos y después conteste a las preguntas que se le formulan.
TEXTO A. ACORDAOS POR DIOS, SEÑORA
- Acordaos por Dios, señora,
quánto ha que comencé
vuestro servicio,
cómo un día ni una hora
nunca dexo ni dexé
de tal officio.
Acordaos de mis dolores,
acordaos de mis tormentos
qu’e sentido,
acordaos de los temores
y males y pensamientos
qu’e sufrido.
II. Acordaos cómo en presencia,
me hallaste siempre firme
y muy leal,
acordaos cómo en ausencia
nunca pude arrepentirme
de mi mal.
Acordaos cómo soy vuestro
sin jamás haber pensado
ser ajeno,
acordaos cómo no muestro
el medio mal qu’e passado
por ser bueno.
- Acordaos que no sentistes,